• La colonización persiste en las constantes agresiones de personas no indígenas contra indígenas recuperadores de tierras, pero también en la complicidad y negligencia del Estado, el gobierno, el Poder Judicial, la Fuerza Pública y los medios de comunicación comerciales.

Heidy Valencia Espinoza, docente del MEP

El Estado racista celebra cada 12 de octubre el “Encuentro de Culturas”. Las instituciones educativas realizan cada año un acto cívico para celebrar el carácter multiétnico y pluricultural de la sociedad costarricense, sin embargo, poco se reconoce la importancia cultural de los pueblos originarios, la mayoría de veces se celebra la herencia española sin ninguna mirada crítica a la colonización y el avasallamiento que implica aún hoy para las comunidades indígenas.

No neguemos lo que pasó en realidad. El encuentro de culturas fue una masacre. La conquista supuso para los pueblos indígenas el despojo de sus tierras, la esclavización, violaciones y asesinatos. Este encuentro no fue nada amistoso, por el contrario, fue trágico y seguido de una hecatombe demográfica: casi 9 de cada 10 indígenas murieron en las décadas siguientes, principalmente a causa de epidemias importadas por los conquistadores, por eso millones de personas originarias de África fueron traídas al continente de manera forzosa y en condición de esclavitud para cubrir la mano de obra barata donde escaseaba. Es así como la multiculturalidad que se celebra fue parida con violencia.

Un rasgo característico de la colonización en América es la subordinación, por siglos, de las poblaciones originarias y de las afrodescendientes. En la historia reciente de América también hay genocidios y violación sistemática de los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes, poblaciones a las que el capitalismo condena a la exclusión y precarización de sus condiciones de vida y trabajo.

En Costa Rica tenemos mucho camino por recorrer para corregir el legado de siglos de opresión y acorralamiento de las poblaciones indígenas y de racismo contra afrodescendientes. Ciertamente, el tradicional “Descubrimiento de América” o “Día de la Raza” quedó obsoleto y dio paso a un nuevo significado con la legislación de 1994 para procurar reconocer la diversidad étnica prevaleciente en América. No obstante, esta es una careta únicamente, el Estado y el gobierno de Costa Rica son responsables del irrespeto del uso de las tierras ancestrales, lo que constituye una violación al Convenio 169 de la OIT. Además, ningún plenario legislativo ha apoyado una Ley de Autonomía Indígena para combatir la usurpación y violación de derechos humanos de estos pueblos.

La colonización persiste en las constantes agresiones de personas no indígenas contra indígenas recuperadores de tierras, pero también en la complicidad y negligencia del Estado, el gobierno, el Poder Judicial, la Fuerza Pública y los medios de comunicación comerciales.

Las mujeres recuperadoras son particularmente violentadas y acosadas, por eso se mantienen defendiendo su cuerpo-territorio y su autonomía con valentía y compromiso, al frente de las exitosas recuperaciones de tierra. Sin embargo, esta violencia racista provocada por usurpadores de tierras con la complicidad del Estado deja un saldo de dos asesinatos políticos de líderes indígenas (Sergio Rojas y Jehry Rivera) cubiertos en impunidad por un Estado racista y omiso a los derechos humanos de los pueblos indígenas. Por eso, se requiere con urgencia legislación y políticas institucionales para proteger a líderes indígenas y activistas. El Estado costarricense debe garantizar su seguridad en los desalojos para la recuperación de sus territorios, además, los asesinatos no pueden quedar impunes.

Por todo lo anterior, no hay celebración del “Encuentro de Culturas” que valga, es necesario que en las instituciones educativas se aborde el acontecimiento histórico con el conocimiento de la violencia racista que aún persiste, por eso, lo más apropiado es que esta fecha sea reconocida como el “Día de la Resistencia Indígena”. La única celebración legítima es por cada recuperación de tierras exitosa, por cada estatua racista derribada.

El 12 de octubre debe estar en función de visibilizar la lucha contra el racismo, el olvido y todo tipo de violencia contra el legítimo derecho a la autonomía de los pueblos indígenas, solo así lograremos  abandonar la celebración de un encuentro violento, para homenajear a los históricamente oprimidos pueblos indígenas. Un verdadero reconocimiento de la diversidad cultural implica que todos los derechos de los pueblos indígenas sean demandados y garantizados.

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