• Rusia se convirtió oficialmente este último martes (12) en el segundo país del mundo con más casos de coronavirus, solo superada por Estados Unidos. Para abril, las palabras del presidente Vladimir Putin sentenciaban que “todo está bajo control”, un mes después las cifras parecen demostrar lo contrario.

Por Luz Licht

A los dos meses de la llegada del virus, Rusia cerró sus fronteras e impuso una cuarentena en la capital del país, Moscú, a la que luego se sumó San Petersburgo. Para ese entonces, el número de casos era bajo y las autoridades mostraban un enorme triunfalismo.

El país cuenta con una población de 145 millones de habitantes y en las últimas semanas no frenó la escalada meteórica de contagios, principalmente en Moscú. La preocupación ante el nuevo escenario impuso la suspensión del desfile del “Día de la Victoria” del 9 de mayo pasado, una gran celebración oficial que conmemora el aniversario número 75 del fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Otra cara de la nueva situación de alerta tras el disparo de los contagios tiene como protagonistas a los médicos y el personal de salud. En varios medios internacionales se publicaron denuncias por la falta de insumos para su protección, cuyo correlato es en aumento de la tasa de contagios entre las y los trabajadores de la primera línea de combate al coronavirus. Por otro lado, también dejaron entrever que no son fiables los datos oficiales en relación a tasa de mortalidad, la cual es llamativamente baja.

Las cifras se ponen bajo la lupa y el gobierno de Putin retruca que los testeos son masivos, así como asegura que el sistema de salud, pese a la disparada de casos, está lejos de un posible colapso. Su política general sigue los lineamientos generales de los gobiernos capitalistas del mundo, es decir, priorizar las ganancias capitalistas y la continuidad de la explotación por sobre la salud del pueblo trabajador.

Según las recientes cifras oficiales, hay más de 270 mil casos al día de hoy, 16 de mayo. Tan solo en 24 horas, Rusia reportó 10.899 infecciones, siendo el décimo día consecutivo en que ese número está por encima de 10.000. No obstante, el número oficial de muertos apenas supera los 2.100.

Este martes se confirmó que el portavoz del presidente, Dimitri Peskov, según medios locales, dio positivo en Covid-19. Peskov es el último funcionario del Kremlin en dar positivo, luego de que el primer ministro Mijail Mishustin se contagiara principios de este mes. También la ministra de Cultura, Olga Lyubimova, fue diagnosticada con covid-19, como el ministro de Obras Públicas, Vladimir Yakushev, y uno de sus asesores.

Paradójicamente Putin decía: «A partir del 12 de mayo, el período nacional de días no laborables terminará para todos los sectores de la economía», días atrás en televisión. Esto indica que pese a las alarmantes cifras está dispuesto a llevar adelante una progresiva pero rápida apertura de las actividades en el país.

Un ejemplo es la habilitación para que las fábricas y la construcción volvieran a trabajar este último martes. Sin embargo, desde el gobierno central se dio a las regiones la libertad de establecer restricciones dependiendo de las circunstancias y panorama locales. Así, semana pasada el alcalde de la ciudad de Moscú, Sergei Sobyanin, decidió extender la cuarentena allí hasta el 31 de mayo (dado que la mitad de contagios y muertes se concentran ahí).

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