• Es necesario seguir fomentando medidas de solidaridad entre la gente de abajo, que las mujeres nos informemos y que tengamos en cuenta que una vez que termine la cuarentena tendremos mucho por qué luchar en las calles.

Por Marcela Ramírez Aguilar, Coordinadora de la regional 15 de APSE

En este momento en que el mundo entero se protege del coronavirus y un tercio de la población mundial realiza aislamiento desde sus casas debido a la pandemia, las mujeres experimentan la situación desde múltiples ángulos.

Por roles de género, los fenómenos sociales, políticos, económicos, y naturales afectan a las mujeres de una manera particularmente diferente de los hombres.

Muchas mujeres y niñas viven el encierro con sus agresores lo cual las coloca en situación de vulnerabilidad al tener contacto con personas que las han violentado y podrían repetirlo. El trabajo doméstico se multiplica a la vez que un sector de las mujeres debe hacer teletrabajo. La situación se profundiza para las madres que muchas veces también deben cuidar de sus hijas e hijos así como apoyarles (más) en su proceso educativo.

A esto se le suma que un sector grande de mujeres debe hacer prodigios con la poca suma de dinero con la que viven, que en muchos casos se ha mermado debido a la cuarentena. Muchas mujeres han perdido su empleo o se les ha reducido drásticamente su ingreso. Las trabajadoras fuera de su hogar reciben ataques a su salario por parte del gobierno o los empresarios que aprovechan la alerta sanitaria para implementar fuertes medidas de ajuste. En Costa Rica las amenazas son múltiples y van desde suspensión, despidos, recorte de horas laboradas, así como ataques al salario, aguinaldo y salario escolar.

Por si no fuera poco el gobierno profundiza los recortes a instituciones públicas como las universidades, el Instituto Nacional de las Mujeres y el Ministerio de Educación Pública, por citar algunas. Estos recortes afectarán los servicios brindados así como probablemente a las personas trabajadoras de dichas entidades estatales que en muchos casos son mujeres.

En síntesis, es necesario seguir fomentando medidas de solidaridad entre la gente de abajo, que las mujeres nos informemos y que tengamos en cuenta que una vez que termine la cuarentena tendremos mucho por qué luchar en las calles. Por el momento, se puede utilizar las redes sociales para difundir campañas, denunciar atropellos y a buscar redes de apoyo con otras mujeres. Las Rojas nos colocamos en disposición de seguir participando en las luchas por los derechos de las mujeres, la clase trabajadora, y el conjunto de explotados y oprimidos. Te invitamos a sumarte con nosotras.

Proponemos

  1. Campaña gubernamental permanente, para que las víctimas denuncien la violencia patriarcal.
  2. Monitoreo y cumplimiento de las órdenes de alejamiento.
  3. Comités de vigilancia comunal, para detectar y denunciar la violencia patriarcal.
  4. Habilitación y promoción de albergues para personas víctimas de violencia patriarcal.
  5. Contra la precarización laboral, prohibición de los despidos, salarios 100%.
  6. Programas para la eliminación de la feminización de la pobreza.
  7. Fortalecimiento de las redes de cuido para hijxs, personas adultas, con discapacidad o enfermas.
  8. Servicios domésticos gratuitos, que este trabajo no recaiga exclusivamente sobre las mujeres.

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