Proyecto para flexibilizar jornadas, un retroceso de 100 años

Mediante las “jornadas excepcionales anualizadas” y la “jornada 4-3” pretenden precarizar mas las condiciones de las y los trabajadores.

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En 1920 una enorme huelga logró la ley que establecía la jornada de 8 horas de trabajo, una enorme conquista que configuraba legalmente una de las mayores reivindicaciones de la clase trabajadora de principios del siglo pasado.

Hoy, en la Asamblea Legislativa se pretende dar al traste con este triunfo mediante el trámite del proyecto de ley sobre las “jornadas excepcionales”. Este supondría modificaciones en el Código de Trabajo que permitirían jornadas de hasta 12 horas diarias.

La primera parte del texto aborda las “jornadas excepcionales anualizadas”. Es un tipo de contrato que pretende establecer una jornada de trabajo anual donde la cantidad de horas laboradas variará según la temporada de la actividad. De esta forma durante la temporada baja se puede trabajar hasta 6 horas diurnas y en temporada alta hasta 10 horas diurnas.

El supuesto objetivo es sustituir la cantidad de contratos estacionales de temporada y en su lugar generar contratos anuales donde se distribuya la jornada según la demanda. El salario tendría que ser el mismo durante todo el año y lo que cambiaria seria la cantidad de tiempo trabajado.

Los empresarios acuden a los trabajos de temporada justamente porque solo quieren mayores empleados durante un corto periodo, es iluso pensar que con esta opción alguien que es contratado en un almacén para la temporada navideña va a pasar a ser empleado permanente. Mas bien daría pie a que los trabajadores ordinarios sean precarizados con este tipo de jornada. Según el proyecto para aplicarlo debe haber mutuo acuerdo entre patrón y trabajador, como si este último tuviera algún poder de negociación real, ante su negativa simplemente lo despedirían (o no lo contratarían).

El otro cambio que introduce este texto es la jornada 4-3, un modelo estadounidense donde se trabaja cuatro días seguidos 12 horas y se descansa 3 días. Están demostrados los perjuicios para la salud de jornadas tan extensas (mayores a 8 horas) y también están confirmados los beneficios de tener mas días libres a la semana. El problema aquí es que se trata de compensar uno con el otro. En lugar de esto hay que avanzar en jornadas menores a las 8 horas manteniendo el mismo salario, con lo cual no solo se favorece el bienestar de las personas trabajadoras, sino que debería aumentar el empleo al distribuir la cantidad de trabajo en una mayor cantidad de personas.

En el capitalismo del siglo XXI la burguesía trata de hacer ver la precarización y los ataques a las conquistas laborales como “nuevas relaciones 2.0” donde ya no hay explotación sino colaboración. De esta forma las plataformas digitales de transporte o delivery no tienen trabajadores sino socios colaboradores y la “flexibilización” de las jornadas es en beneficio de las y los trabajadores y la creación de empleo. Pura ideología barata para hacer más potable un sistema que no merece existir.

Este ataque es parte de las medidas de la burguesía para ponerse a tono con las tendencias internacionales impulsadas por la OCDE y que simplemente constituye una embestida para acomodar las leyes a lo que los empresarios necesitan. De esta forma es necesario echar a las burocracias de los sindicatos para que se renueven con dirigencias jóvenes, luchadoras y clasistas, que se enfrenten al gobierno y los empresarios y asuman como esencial la tarea histórica de luchar por la organización sindical del sector privado.

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