Argentina: La histórica movilización educativa hace temblar a Milei

El 23 de abril será una fecha que quedará marcada en el calendario. La Marcha Federal Educativa fue realmente histórica.

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El 23 de abril será una fecha que quedará marcada en el calendario. La Marcha Federal Educativa fue realmente histórica, con más de un millón de personas en las calles colmando Plaza de Mayo, expresando un reclamo que se demostró muy profundo hacia toda la sociedad: la defensa de la educación pública. Se trata de un reclamo que también se expresó en todo el país, con inmensas movilizaciones en todas las provincias.

El primer dato es que se trató de una movilización absolutamente masiva y contra el gobierno de Milei, que recibió un durísimo golpe. Es histórico que un gobierno, y especialmente uno de extrema derecha, tiemble por la movilización en la calle. Este martes fue un día de crisis política para el gobierno, y el día estuvo totalmente marcado por la acción callejera, en rechazo directo a la política de Milei.

Es que la educación pública, gratuita y de calidad es una enorme conquista que cala muy profundo en el conjunto de la sociedad. La movilización de este martes estuvo llena de estudiantes y trabajadores de la educación, familiares o amigos de estudiantes, trabajadores que reconocen esta inmensa conquista y una enorme masa de la sociedad que defiende este derecho. Ante la magnitud del ataque de Milei, la causa de la defensa de la educación pública es un reclamo profundamente político, de enfrentamiento directo con el gobierno. Milei y la defensa de la universidad pública no son compatibles.

En la movilización hubo un protagonismo inmenso de la juventud, con cientos de miles de estudiantes de todas las universidades, que salieron masivamente de sus facultades y conformaron columnas históricas, como no se veían en mucho tiempo. Miles coparon los subtes y trenes acercándose hacia la convocatoria en Congreso, y luego llenando las calles en una movilización enormemente masiva. En muchas de las universidades los estudiantes organizaron vigilias, acciones contundentes que preanuncian las ocupaciones que serán necesarias para derrotar el plan de Milei. Se trató de acciones independientes para dar expresión de lucha al movimiento estudiantil, desarrollar los debates hacia la movilización y poder preparar la participación en la marcha, pintando carteles y banderas y fortaleciendo así la convocatoria.

En la previa, el gobierno buscó todo tipo de maniobras para intentar desactivar la movilización, sin éxito. Comenzó con un anuncio de un “acuerdo” para aumentar el presupuesto, que a los pocos minutos se demostró falso, además de que los números planteados eran una burla que no alcanzaba para nada. Luego, buscó de la mano de Bullrich la amenaza de aplicar el reaccionario Protocolo anti protesta para buscar amedrentar. Pero esos ataques fueron manotazos de ahogado para buscar sin éxito disminuir la convocatoria.

El ¡Ya Basta! en la previa de la marcha en la Facultad de Filosofía y Letras

Está claro que el gobierno le declara la guerra a la educación, no solo con el brutal recorte presupuestario sino también con sus ataques ideológicos. De fondo lo que Milei cuestiona es la conquista de la educación como un derecho, que la Universidad sea pública y gratuita, y su capacidad de generar conocimiento crítico al que cínica y falsamente llama “adoctrinamiento”, justamente porque su visión es profundamente oscurantista.

¿Todos por la educación pública?

Es evidente que la movilización se trató de un evento de unidad de acción entre sectores muy amplios de la sociedad, desde estudiantes a rectores, pasando por trabajadores universitarios, desde la izquierda hasta partidos como la UCR o el peronismo y la CGT. Por supuesto eso significa que a pesar de ser una movilización, convivían distintas políticas y orientaciones respecto del conflicto.

Por un lado, los partidos patronales que avanzan hace años con recortes en la Universidad, o que se preparan para votarle al gobierno la Ley Ómnibus, se dedicaron a repetir que “no es una marcha contra Milei”. Evidentemente, a pesar de que insistan una y otra vez en esa frase no la hace menos falsa.

Por su parte, sectores del peronismo como la burocracia buscaron una y otra vez contener, que la movilización no desborde, que no se vaya más allá e intentar reducir el impacto de la movilización. Un ejemplo claro eran las interminables advertencias respecto del Protocolo represivo (que era absolutamente inaplicable frente a los cientos de miles que se movilizaron), o la intención de convocar en un horario muy temprano, para restarle fuerza a la convocatoria. De todas formas, está claro que la masividad de la movilización desbordó cualquier intento de matizarla.

Por su parte, los rectores y autoridades de las universidades, tanto radicales como peronistas, buscan capitalizar la movilización como una “muestra de fuerza” pero no para derrotar el plan de ataque de Milei, sino para negociar con el gobierno. No se trata solo de impedir el cierre de las universidades, sino también su vaciamiento y su degradación.

El Nuevo CEAA de la UNA se prepara para la movilización

Es por eso que son nefastas las políticas de auto-ajuste que implementan las gestiones universitarias, como es el ejemplo de la resolución de la UBA aplicada por todos los decanos, tanto radicales como peronistas. Plantea mantener todas las luces apagadas durante el período diurno dejando los pasillos y aulas a oscuras, no encender las calderas en invierno y otros recortes, como el uso de ascensores mientras hay facultades de más de 15 pisos como Medicina. Esta política es ultra reaccionaria, es expulsiva hacia estudiantes y trabajadores de la Universidad. Y para colmo le ofrece un camino de salida al gobierno, casi diciendo que se pueden adaptar a un presupuesto profundamente recortado.

Párrafo aparte merecen fuerzas como el PTS, que está explícitamente en contra de la política de construir un Estudiantazo y rechaza cualquier intervención política en el conflicto educativo y plantea que el eje exclusivo y central debe ser lo que pasa en el parlamento, con la votación de la Ley Ómnibus y el DNU, porque plantear consignas educativas sería “sindicalista”. Con este insólito “argumento”, le dan la espalda a un movimiento de masas que salió a las calles contra el gobierno y el plan de Milei, entregando también la disputa política al interior de ese movimiento, donde existen muy diferentes orientaciones.

El ¡Ya Basta! de la Universidad Nacional de Córdoba en la movilización

Por el contrario, se trata de partir de ese movimiento, que es una inmensa conquista, orientarlo hacia un enfrentamiento directo con el gobierno y desde allí impulsar su vinculación con las luchas más generales. Pero el PTS, que vive enfocado exclusivamente atrás de lo que sucede en el Congreso, decide darle la espalda a la pelea por impulsar este movimiento y construir un Estudiantazo para derrotar a Milei

Por un Estudiantazo para derrotar a Milei

Desde el ¡Ya Basta! somos claros. La forma de defender de verdad la educación pública y gratuita y la Universidad es construyendo un Estudiantazo para derrotar a Milei. La verdadera defensa de la educación implica un enfrentamiento abierto con todo su plan de gobierno, y para ganar, hay que derrotarlo, profundizando el camino que se abrió con la movilización del martes. La discusión es Universidad pública o Milei. También rechazamos la política de vaciamiento y auto ajuste de las autoridades, la salida no puede ser a costa de ningún recorte o política de vaciamiento. Por eso decimos: No al cierre ni al vaciamiento de las universidades y basta de Milei.

La movilización del martes fue una enorme demostración de fuerzas que hizo temblar al gobierno. Ahora la tarea es avanzar a partir de este enorme primer paso. Hay que construir un verdadero Estudiantazo, con asambleas y ocupaciones masivas de las facultades, donde miles de estudiantes, peleen en común con docentes y nodocentes y los trabajadores en general. Para eso hay que impulsar con todo la organización independiente, desbordando las conducciones que quieran contener la pelea y rechazando la política de las autoridades de negociar con el gobierno.

Queremos retomar la mejor tradición del Mayo Francés y el Cordobazo, para convertir las universidades en centros organizadores de la pelea contra el gobierno. Para que esos miles de estudiantes que se organizan y defienden su educación enfrentando a Milei, puedan ir hacia las fábricas, a vincularse con la clase obrera y sumarla a la pelea contra el plan del gobierno.

La Universidad Nacional de Luján se prepara para la movilización

El ¡Ya Basta! impulsa en todo el país esta perspectiva con la enorme fuerza de la Marcha Federal Educativa. Vamos por un Estudiantazo para derrotar a Milei, peleando en común y vinculándonos con los trabajadores y todos los sectores en lucha contra el gobierno, en defensa de la educación pública, rechazando el cierre y el vaciamiento, contra el DNU, la Ley Ómnibus y el Protocolo represivo, y por derrotar todo el plan global de Milei. Invitamos a todos los sectores que quieran decir ¡Basta de Milei! a organizarse con el ¡Ya Basta! en esta perspectiva.

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