El FBI allanó una mansión de Donald Trump

Hace pocas horas, personal del FBI (Oficina Federal de Investigaciones) allanó una propiedad del ex - presidente derechista en Palm Beach, Florida. La investigación está relacionada a la sustracción de documentos de la Casa Blanca tras la salida de Trump.

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El magnate y ex – presidente yanqui no logra escapar a los escándalos políticos. Mientras se investiga la responsabilidad de Trump en el asalto al Capitolio, nuevas acusaciones aparecen.

Trump está siendo investigado por la posible sustracción de documentos clasificados de la Casa Blanca. Sucede que, según la ley estadounidense, todos los presidentes deben dejar intactos todos sus archivos oficiales tras dejar el cargo y facilitarlos al Archivo Nacional. En el caso de Trump, esto no fue así.

Tras salir de la presidencia, Trump se llevó consigo 15 cajas de documentos oficiales a su residencia de Mar-a-Lago, en Palm Beach. A pesar de ser intimado por el Archivo Nacional, el ex – mandatario tardó 5 meses en devolver los documentos.

Las sospechas sobre la conducta de Trump durante su mandato se agrandan estos días por la aparición de material periodístico. El medio Axios publicó hace sólo horas imágenes de lo que serían documentos lanzados por Trump a los inodoros de la Casa Blanca. Las fotografías forman parte de una investigación realizada por Maggie Haberman, periodista del New York Times.

La carrera hacia 2024

Todo esto ha sido desestimado por Trump, quien llamó «gusano» a Haberman. Con las mismas formas «polémicas» acostumbradas por Trump se refirió a la investigación del FMI.

«Se trata de una mala praxis de la Fiscalía, de la instrumentalización del sistema de justicia y de un ataque por parte de los demócratas de la izquierda radical que no quieren que me presente a la presidencia en 2024», dijo luego del allanamiento.

No hace falta señalar que ni los demócratas (un partido orgánico del imperialismo yanqui) ni mucho menos el FBI (parte del llamado deep state imperialista) son famosos por comulgar con las ideas de la «izquierda radical».

Lo innegable es que ser investigado por el FBI no deja muy bien parado a Trump en lo que atañe a la opinión pública. Diversos analistas hicieron hincapié en el carácter extraordinario de la investigación: no hay muchos antecedentes de ex – presidentes investigados por los servicios de inteligencia (de forma pública, por si hace falta aclararlo).

De confirmarse la existencia de actos delictivos por parte de Trump y ser procesado judicialmente, el republicano podría quedar inhabilitado de competir en las elecciones. Y, aún si este escollo legal fuera sorteado, las consecuencias podrían ser insalvables para Trump.

Un país polarizado ¿a las puertas de otra crisis?

Trump salió de la presidencia tras sufrir dos fuertes golpes: la catástrofe sanitaria durante las cuarentenas del Covid – 19 y la rebelión popular antirracista que respondió al asesinato de George Floyd. Así y todo, el político de la tez naranja se las arregló para salir del gobierno haciendo ruido.

El asalto al Capitolio y las denuncias de un supuesto fraude por parte de Biden contribuyeron a polarizar la situación política estadounidense. Trump incitó a los sectores más reaccionarios (incluso con ribetes locoides) de su base social con el fantasma del fraude. Si bien no pudo forzar las elecciones, esto le permitió mantener cierta legitimidad ante sus electores, que comenzaron a correrse aún más a derecha.

Al día de hoy, a pesar de que muchos republicanos le quitaron su apoyo durante su mandato, el magnate sigue teniendo chances de ser el candidato presidenciable del Partido Republicano. De ahí que la respuesta de Trump al allanamiento esté siendo particularmente agresiva. Junto con él, algunos cabecillas republicanos como el congresista Andy Biggs reproducen discursos delirantes. En un acto del trumpismo, Biggs difundió la idea de que los demócratas construyen «un gulag americano» para silenciar al trumpismo.

Hace solo una semana, el ex asesor de Trump, Steve Bannon, dijo en un acto político que es necesario «enviar tropas de choque» a Washington para «destrozar el Partido Demócrata como institución política nacional».

Es cierto que todavía faltan dos largos años para las elecciones presidenciales, pero en el ínterin se realizarán los comicios de medio término. Se espera que en esa instancia los republicanos consigan la mayoría parlamentaria. El líder republicano en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, ya amenazó con utilizar esa mayoría para investigar al Departamento de Justicia desde el Congreso.

También es cierto que el gobierno de Biden no está en la mejor situación posible. La inflación desatada por la guerra en Ucrania fue respondida con recetas recesivas (suba de tasas) por el Tesoro estadounidense, lo que ya está llevando a la economía yanqui al enfriamiento. Muchos economistas ya se preguntan qué tan grande será la recesión que parece estar a la vuelta de la esquina, y cuáles serán sus consecuencias sociales y políticas.

Una cosa es segura: los dos años que faltan para las elecciones presidenciales no serán tranquilos en Estados Unidos. Y la falta de soluciones por parte de Biden y los demócratas para los problemas más elementales podrían abrirle la puerta a monstruos que muchos creían olvidados.

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