Manuela Castañeira: «El de Milei es un plan global de ataque a la clase trabajadora»

Intervención de la dirigente y referente nacional del Nuevo MAS y de la izquierda en Argentina en la charla: "¿Cómo nos organizamos para frenar a Milei?" en el Cuarto Campamento Anticapitalista de ¡Ya Basta!

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En primer lugar, me quería detener en un primer aspecto que Juan Cruz recién mencionaba que tiene que ver con que el plan del gobierno de Milei no es solo un ajuste. No estamos ante un gobierno más, que era lo que Julia mencionaba que hicimos tanto hincapié en la campaña electoral. Valga la aclaración, porque va a ser importante para el debate en relación al resto de la izquierda, inclusive el progresismo.

Hicimos este alerta durante todo el año pasado muy en soledad, y me detengo en esto porque el de Milei es un plan global. ¿Qué quiere decir esto? Que se plantea un ataque que va más allá de la situación inmediata del salario, de las condiciones inmediatas de vida. Busca cambiar, forzar el régimen político de la Argentina, los consensos, los derechos, las reglas tácitas, el sentido común del derecho que rige en nuestro país hace décadas, décadas y décadas.

Busca cuestionar derechos que nosotros damos por hecho como parte de la vida en la Argentina: el derecho a organizarse, el derecho a movilizarse, el derecho a la educación, el derecho a la cultura, ahora el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, el derecho a un trabajo digno, los derechos laborales, la protección de los trabajadores. Por supuesto que es como dice Juan, son derechos precarios, es una educación vaciada y demás, pero no es lo mismo vaciarlo que eliminarlo, te pone en una situación para defenderla totalmente distinta.

Milei busca derrotar a la clase trabajadora argentina, a la juventud estudiantil, al feminismo, a los movimientos barriales que la Argentina tiene hace varias décadas. Un rasgo particular que es que la pobreza se organiza, no se vive de manera individual. Se organizan los barrios, con muchísimos límites y víctimas de muchos mecanismos clientelares. Eso hay que decirlo, por todos los sectores eso hay que decirlo, porque es hora de abrir los debates de los problemas que hay porque ahora estamos discutiendo sobre estrategias en un momento muy álgido.

Me detengo en eso porque el gobierno de Milei no es un chiste, no es una joda, no hay que tomarlo a la ligera y con ninguno de sus planteos hay que decir «no le va a salir», «no puede hacer lo que dice». Hay un vicio en este momento en muchos sectores del progresismo, de la dirección kirchnerista e incluso de otros sectores de la izquierda, en minimizar sus ataques. No hay que minimizarlos.

Las coyunturas cambian todos los días, la verdad es que tuvimos una discusión, les confieso, con Juan Cruz y con Roberto estas semanas como tres o cuatro veces porque la realidad es tan grande y tan dinámica que íbamos ajustando cuál era el mensaje que queríamos dar. Porque la situación en la que estábamos iba modificándose cada 20 horas -ni siquiera 24- eso es importante porque el momento es tan enorme, la realidad es tan gigante, que también determina mucho qué definiciones podemos dar y qué pasos podemos dar en cada momento.

Entonces me detengo en lo de la Ley Ómnibus, porque como bien mencionaba Juan Cruz, la tiramos abajo esta última semana. Hubo un debate sobre quién tiró abajo la ley, por qué la ley no salió. Hay sectores que miran a la sociedad simplemente desde arriba, la miran desde los palacios, la miran desde el Congreso, la miran desde las direcciones. Entonces dicen: «cayó la ley porque tiene pocos diputados», «cayó la ley por el Congreso», «cayó la ley porque los gobernadores…». ¡Ojo!, igual hay sectores trotskistas que también dicen eso, lamentablemente. Pero traigo estas definiciones porque hoy no es una chicana, es parte de un debate necesario por un momento histórico que vive la Argentina. Entonces ahora las definiciones -que siempre fueron importantes- cobran un valor de vida o muerte ante la intervención de aquellos que luchamos por los derechos de los explotados y oprimidos.

Yo quiero decir que esa ley la tiramos abajo porque hubo un paro de la CGT, que la propia CGT no quería hacer y se la obligó a hacer. Estuvo la experiencia de los cacerolazos que empezaron en diciembre, y las bases de los propios sectores de trabajadores, incluso bases kirchneristas que se distinguen de su dirección, y por eso la necesidad de mantener el diálogo y mantener consignas que permitan explicar no solo el piquete de ojos, no solo la denuncia: la exigencia es parte de ese diálogo hacia las bases. Esa gente que había votado a los sectores peronistas salió a cacerolear, salió a los barrios. Eso empujó a la CGT a tener que decir que iba a hacer la medida. Por el paro general se cantaba con las cacerolas en las esquinas de la Capital, de la provincia de Buenos Aires y en algunos lugares del interior.

Ese paro fue enorme aunque la dirigencia sindical tradicional se jugó a que sea lo más contenido posible con una y mil maniobras: que sea marcha y no sea un paro, que hagan un corralito, que la gente no desborde la calle, que respeten el Protocolo; en fin, mil maniobras. Pero el paro fue un parazo.

Y a la semana siguiente estuvo el rol en Argentina de la izquierda revolucionaria, que puso la atención sobre el Congreso. Porque aquí les digo, por ahí algunos vienen de afuera, acá hace mucho calor, los trabajadores están pensando en descansar muy merecidamente después de un año muy agotador y acuciante y se estaban discutiendo los destinos de la Argentina en el Congreso. Se estaba discutiendo una Asamblea Constituyente al revés; es decir, transformar derechos constitucionales sin mandato, contra el pueblo y de manera exprés. La movilización que encabezó la izquierda revolucionaria permitió que otros sectores también vinieran a la plaza, que hubiera una atención, que se abriera el debate. Y así golpeamos sobre un eje democrático, no tanto por ahí sobre el detalle de la ley, que fue muy confuso, pero sí sobre el problema que estaba haciendo que sea un debate exprés de espaldas a la sociedad y con represión.

Eso fue muy importante porque también entre el paro y lo que movilizamos estas semanas generó solidaridad, politizó mucho la situación y eso terminó por tirarle abajo la Ley Ómnibus, junto con las contradicciones institucionales, a este gobierno -que es de minoría pero no débil porque los que lo apoyan son enormes fuerzas. Eso nos dejó en una nueva coyuntura, que por primera vez desde que ganó las elecciones el gobierno dejó de tener la iniciativa. Nosotros estábamos en unos meses donde eran piñas, piñas y piñas del gobierno, y la sociedad no se podía ni defender. En esta semana, a partir de que se cae la Ley Ómnibus, parece que se pudo volver a respirar, que pasamos un poco a la ofensiva. Eso es  porque este gobierno perdió -en este momento por lo menos hasta ahora- la iniciativa política.

Es muy importante el rol que jugamos en las calles y en la movilización, así como el rol que la izquierda tiene en nuestro país y que se lo quiere minimizar. Se lo quiere medir sólo desde el punto de vista electoral y, aunque los resultados electorales no son nada despreciables, tenemos un rol político social de organización, como un actor de peso en una Argentina que tiene politización, que tiene tradición, que tiene fuerzas que siguen sin ser derrotadas y entonces ahí hay un importante punto de apoyo para intervenir.

Ahora quiero hablar sobre una pregunta que a medida que iban llegando delegaciones y compañeres me la hacían mucho, y es cómo seguir, cómo seguimos después de la caída de la Ley Ómnibus. En este punto les voy a decir la verdad, en este momento en el análisis hay que trabajar para que se termine el gobierno de Milei. No quiere decir que esto sea una consigna que todavía se pueda decir de esa manera; no están las condiciones, no estoy diciendo vamos a pintar una bandera, porque todavía no estamos en ese momento.

Es una consigna de transición, no quiero ser teórica en el análisis, pero lo que quiere decir es que vos digas algo que hace ir un paso más allá en la disputa por el poder, pero que no sean tantos pasos que te quedes solo. Entonces se trata de un equilibrio muy delicado, adquiere una medida muy justa.

Ahora sí podemos decir, y vuelvo a la idea, de trabajar para que se vaya el gobierno de Milei y acá lo voy a ejemplificar con los distintos actores que intervienen, quién trabaja para que se vaya el gobierno de Milei y quién no.

Bueno, la dirección kirchnerista no trabaja para que se vaya el gobierno de Milei. La dirección kirchnerista dice «quiero que termine su mandato de 4 años». ¿Ustedes se imaginan lo que puede pasar en 4 años si Milei se estabiliza; es decir, logra sus apoyos, forma una coalición, si hace pasar el DNU, hace pasar el Protocolo? Bueno, si ya vimos que en 2 meses de gobierno de Milei se pierden casi 16 puntos de salario, solamente desde ese punto de vista por el ajuste que está haciendo y hay amenazas con que las universidades no puedan pagar la boleta de la luz de acá a 3 meses, imagínense lo que puede pasar con 4 años de gobierno de Milei.

A la dirección kirchnerista lo que le interesa es como una especie de revancha: «Ah, ¿ustedes querían que me fuera? bueno, la pasaron tan mal que ahora dénse cuenta que soy el mal menor y hasta que no me piden que vuelva, no vuelvo». Eso explica por qué Cristina Fernández de Kirchner, que es tan locuaz y dice tantas cosas… silencio total. Está dejando que todo pase.

¿Cómo se expresa esto en la táctica, en las medidas? Frenan la lucha, frenan las calles, hacen como que sí, pero hasta ahí. Salgo un cachito a la plaza pero a las 8 de la noche después que terminó la represión. Vamos al 8 de Marzo pero no por el aborto, sino por el hambre, porque ahora la urgencia es el hambre y no el aborto. Todo es para frenar: todavía paro no porque es muy reciente, entonces no llamo a paro pero llamo a una marcha, todo «como si». Frenan porque le temen al desborde de la clase trabajadora, a que la sociedad tome en sus manos su destino.

Con la izquierda también hay un debate sobre el problema de la estrategia porque el FIT, centralmente el PTS y el PO, venían de una definición que ahora la están acomodando, pero por eso Juan Cruz se detenía sobre las definiciones y me parece tan importante su intervención en ese sentido y la que venimos teniendo desde el Nuevo MAS en el último periodo. Ha sido realmente desafiante para las corrientes políticas en Argentina, y el Nuevo MAS ha mantenido una brújula y ha dado definiciones muy claras para ordenarse y para intervenir.

El FIT venía diciendo que era un gobierno más. Esa era la definición: «es más de lo mismo», por eso llamaron a votar prácticamente en blanco en las últimas elecciones. En lugar de eso nosotros llamamos a no votar a Milei, que es una diferenciación porque dábamos cuenta que no era más de lo mismo. Ellos se vienen corriendo de eso, pero esa definición de fondo muy equivocada los ha desarmado. También está vinculada a esto, lo voy a decir en un léxico más sencillo: a que se “miran el ombligo”. Cuando te “mirás el ombligo”, no mirás la realidad, no interactuás con la realidad, no nutrís tus definiciones y tus organizaciones de lo que pasa alrededor. Y resulta que el alrededor, lo que rodea tu organización te es hostil, te molesta, no te gusta tal cual es. No quiere decir que a nosotros nos guste la realidad tal cual es, la queremos transformar, somos revolucionarias/os. Ahora, no hay que negarla, porque si no, corrés el riesgo de no transformar nada y de estar simplemente construyendo una organización a espaldas de los problemas estratégicos de la clase obrera y eso es un problema de fondo.

La construcción de las organizaciones es clave, después voy a cerrar sobre eso, pero hay distintas maneras de construirlas. Vos podés construir tu organización fortalecida sana, vital, al calor de la realidad, al calor de los procesos, en un metabolismo con los procesos que suceden enriqueciéndote de esas experiencias y llevándolas más allá. O podés hacerlo de espaldas, a expensas de esos procesos: lo importante es mi organización entonces reviento esa asamblea, o voto en contra de la unidad clasista del estudiantado y los trabajadores en las asambleas barriales, como leí que comentaban los compañeros de Capital ayer. No me importa la unidad y trabajar por la verdadera unidad, empujar a los sectores de la vanguardia, nutrirlos. No me importa el estudiantado que es la juventud, las futuras generaciones, o me importa de una manera solo instrumental.

Entonces digo esto porque aquí se unen tácticas y estrategias y a mí me parece que en esto del cómo seguir y ahora vuelvo a la pregunta, me parece que la manera ahora en este momento que se abre -cada momento está durando muy poco- se viene el 8 de Marzo y hay una nueva provocación del gobierno de Milei contra el derecho al aborto. No hay que tomarlo a la ligera, no es joda como dicen algunos, por más que no tenga base parlamentaria ninguno de sus ataques se puede tomar a la ligera, y es clave mostrar a la marea verde el 8 de Marzo en las calles de manera masiva con sectores de trabajadores juveniles, amplios sectores de la sociedad barriales, las asambleas contra el gobierno de Milei y contra sus ataques. Porque cuando te descuidás pueden avanzar.

Así como logramos tirar abajo la Ley Ómnibus, tenemos que trabajar para un 8 de Marzo masivo que le muestre cómo conquistamos la legalización del aborto en nuestro país. Que llegue la solidaridad internacional del Me Too en Estados Unidos, de Brasil con el Ele Não, de las europeas que han abrazado a la Argentina para conseguir este derecho y que sirva como punto político para mover y demostrar la fuerza que hay contra este gobierno y esmerilarlo, desguasarlo, ir acortando su poder y su fuerza, mostrando la fuerza desde abajo. No podemos confiar en el Congreso y en las instituciones. Tenemos que seguir por la vía de la calle.

Este es un momento clave para la organización. ¿Alguno de ustedes vio Sense8 de las hermanas Wachowski? Organizarse es como Sense8, es una cuerpa pero son muchas voluntades. Organizarse te permite que cuando estás en ese hospital, en ese lugar de trabajo, en ese colegio, cuando estás pedaleando solo y sentís toda la fuerza de los empresarios, la fuerza de las patronales, la fuerza del machismo, del atraso, vos sabés que no estás sola, no estás solo. Vos tenés, al margen de tu experiencia, la voluntad de otros compañeres. Tenés ideas porque solo nadie se salva. A nadie se le ocurren las cosas solo, ni en la política ni en las organizaciones. Las organizaciones somos un colectivo que elabora, que piensa, que debate, que discute. Nadie puede atravesar grandes dificultades en soledad, nadie se puede cuidar a sí mismo solo y nadie puede solo tirar abajo el gobierno de Milei y enfrentar los ataques entonces.

Organizarse en este momento, cuando este gobierno viene por todo, significa unir voluntades, unir ideas, unir fuerzas, centralizar políticas, golpear con un solo puño en agrupaciones como es el ¡Ya Basta!, como son Las Rojas con el feminismo, como es el SiTraTepA y la Juventud Trabajadora Precarizada, como es la Corriente Sindical 18 de Diciembre. Organizarse significa que podamos en los distintos lugares sumar también más voluntades y tener más fuerzas para construir una orgánica. Es clave en este momento fortalecer nuestras filas, las filas de aquellos que tenemos la idea de que estos ataques no pasen, de que queremos una sociedad sin explotación y sin opresión. Hay una tarea inmediata en este momento, se está jugando mucho como hacía mucho tiempo que no pasaba.

Tenemos que pelear y para pelear lo mejor es estar organizades. Es un gran momento para militar, es un gran momento para romper con la idea del individualismo, la idea de que estamos en competencia. Militar es la idea del colectivo, de la solidaridad, pero también de la individuación, así las personalidades logran brillar y aportar lo más que tienen para dar al colectivo y a sí mismos. Es revolucionarse. Militar también es revolución.

Yo quiero decirles que desde el Nuevo MAS y la Corriente Socialismo o Barbarie tenemos nuestros brazos abiertos. Nuestros locales abiertos, nuestros equipos abiertos, nuestra organización abierta para que se sumen en este apasionante momento, a pelear por todos nuestros derechos y porque la juventud tenga un futuro. Muchas gracias.

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