Emilse Icandri: “Venimos de un Congreso histórico, un encuentro de bases profundamente clasista”

La secretaria de prensa del SiTraRepA y organizadora del Primer Congreso Internacional de Trabajadores por Plataformas en la Convención Nacional del Nuevo MAS.

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Es una alegría inmensa poder transmitirles lo que fue este primer congreso internacional de trabajadores por plataforma, que se realizó en Los Ángeles, California.

La primera definición del congreso es que fue un evento histórico, que tiene pocos antecedentes, porque fue un encuentro de bases, del activismo del sector, una rama productiva que es nueva, propia del capitalismo del siglo XXI, el trabajo por aplicación. Refleja a un nuevo sector de la clase trabajadora que es muy, muy joven.

Fue histórico también porque tuvo un contenido profundamente clasista, que agrupó a activistas de 17 países y tres continentes, y que es un piso para seguir trabajando y construyendo esta coordinación internacional.

Desde el SiTraRepA venimos interviniendo hace poco más de dos años en la coordinación internacional. Podemos hablar de una primera etapa en la organización de los trabajadores de reparto que tuvo que ver con la pandemia, y fue un movimiento espontáneo de los trabajadores en las calles reclamando sus derechos laborales, y de ahí surgieron agrupaciones y sindicatos.

Luego hubo una segunda etapa donde empezó una gran presión del parlamentarismo, sobre todo europeo, para cooptar al movimiento y lograr que la pelea estuviera dirigida a tener leyes para reglamentar el trabajo por plataforma. En ese contexto estuvimos en dos encuentros en Bruselas, donde encontramos todo un mundo de activistas y de debates, y donde llevamos la posición de que no podía llevarse todo adelante a través del parlamentarismo, porque había un peligro muy grande, ya que estas empresas están haciendo política, tratando de convencer a los compañeros de que son autónomos, armando grupos de choque antisindicales. Y con nuestra posición, de que hay que entrar en una nueva etapa y volver al trabajo de base, fue que acordamos con un compañero del SEIU, un sindicato de EE.UU., en hacer un nuevo congreso que tuviera esta idea en el centro: volver al trabajo de base y reorganizarnos para enfrentar a las empresas.

Este frente único que se armó para organizar este congreso fue dificultoso, porque el trabajo de conectarse con trabajadores y agrupaciones de tantos países se hacía vía virtual, y estaba la expectativa de cómo saldría finalmente cuando nos encontráramos en EE.UU. Y lo que nos encontramos con los compañeros del SEIU fue un frente único realmente fraterno, de mucha solidaridad, muchas ideas comunes, y muchas ideas clasistas también, la seguridad de que con la patronal no vamos ni a la esquina.

Hay que explicar un poco cómo es posible que en EE.UU. existan agrupaciones con estas ideas, y eso fue algo de lo que nos dimos cuenta apenas pusimos un pie en EE.UU.: estamos ante un proceso, en el centro del capitalismo, de recomposición de la clase trabajadora, de la pelea por organizarse sindicalmente. Algo sabíamos de esto porque en Argentina veíamos lo de Amazon, lo de Starbucks, pero recién cuando fuimos pudimos dimensionar el nivel de profundidad que tiene el proceso.

Sabemos que primero vino el MeToo del movimiento de mujeres, luego el Black Lives Matter antirracista, y todo eso termina de empalmar con una tercera cosa que es este movimiento por sindicalizarse, que abarca a muchos sectores, no solo a los trabajadores por aplicación. Está el regreso de huelgas históricas de la docencia y una conciencia muy grande de que hay que armar los sindicatos para poder pelear. Les doy un ejemplo: cuando nos tomamos el avión para ir de Los Ángeles a San Francisco, para manifestarnos en la sede central de Uber, nos sentamos en el avión y de repente vemos que el piloto y la tripulación se paran adelante de la cabina para saludar a los trabajadores por plataformas y darnos su solidaridad, y cierra el piloto diciendo “the only thing disgusting is union busting”, que significa “Lo único feo y sucio es ser un carnero antisindicato”.

Es un contexto que hace también que la politización se eleve y haya debates profundos que no son solo reivindicativos, que tienen que ver con la perspectiva de la independencia de clase. El bipartidismo yanqui no contiene a estos activistas impresionantes que hay, hay una generación de activistas que está huérfana de representación política.

Volviendo al congreso, lo que se juntó allá es una rama particular, que tiene en juego que la lucha por la sindicalización, por su reconocimiento como trabajadores, es una guerra abierta de clase contra clase, contra las patronales, porque en muchos países los que te reconocen o no un sindicato son las empresas, no el gobierno. Pero también es una guerra contra el Estado, que en EE.UU. en particular se niega a reconocer la organización sindical de los trabajadores; tiene un modelo antisindical que intenta exportar al resto del mundo.

Entonces esta reunión del activismo es la vanguardia contra estas empresas del capitalismo del siglo XXI, que son la punta de lanza para atacar los derechos laborales que conquistamos los trabajadores hace 200 años.

Otra cosa que quiero destacar es que este fue un congreso activista. Tuvo una conciencia enorme de que había que hacer acciones, de que hay que organizarse por la base para poder ganarles a las empresas. Tuvimos toda una agenda de acciones allá: las jornadas eran panel, discusión, a la calle.

El primer día fuimos a la Corte de California a hacer una acción en contra de la propuesta 22, mediante la cual la Justicia niega la relación laboral y categoriza a los compañeros según una antigua ley antimonopolio, que prohíbe a quienes estén categorizados como trabajadores independientes tener sindicatos. Acompañamos en la Corte a los compañeros de EE.UU., que quieren declarar inconstitucional a la propuesta 22.

Después fuimos al Consulado argentino a reclamar la personería gremial para el SiTraRepA. Nos metimos con toda la delegación y los compañeros de California adentro del lobby del Consulado a hacer un quilombo bárbaro. Los tipos se pusieron como locos, no sabían cómo sacarnos, y ahí pudimos ver un poco de lo que es el aparato represivo de los EE.UU., no es lo mismo que acá. Yo estaba dando una nota, me doy vuelta y estaban todos los compañeros con las manos en alto, porque había llegado la policía y a Martín del SEIU le estaban apuntando al pecho. Ahí dos policías te desarman una movilización de 70 personas, porque el espacio que tiene la policía para desbocarse es mucho mayor que acá. Fuimos con las manos en alto hasta la esquina, y ahí fue todo euforia, porque para los compañeros, coparles el lobby por media hora había sido una conquista; los compañeros de Uber suelen ir con los autos, porque así evitan que los saque la policía de las manifestaciones.

Fuimos el último día a pegarle a Uber, una empresa emblema de este nuevo modelo de trabajo; la solidaridad fue enorme y fue impactante ver las banderas de 17 países en la manifestación.

También tuvimos un espacio asambleario en el congreso, donde se votó una declaración de principios que es una joya, que pone un piso muy alto para la experiencia que estamos gestando, porque arranca por decir “somos trabajadores, no colaboradores”; tiene un contenido clasista porque declara que “la empresa y el trabajador no tienen ningún mutuo interés”, y también que los trabajadores tenemos derecho a construir nuestras organizaciones de manera independiente. No solo menciona los problemas sindicales, tiene un contenido anticapitalista porque cuestiona la manera en que se produce en esa rama, no solamente la tarifa o el kilometraje.

El congreso votó un plan de lucha maravilloso y se quedó en volvernos a reunir una vez por mes para llevar adelante esas acciones que se votaron. También se votó una mesa de coordinación donde el lugar que tiene el SiTraRepA y otros compañeros de la corriente es protagónico, codo a codo con los compañeros del SEIU con los cuales hubo mucha fraternidad y coincidencias. Y nos queda por organizar el segundo congreso.

Todo lo que conquistamos hasta acá es un piso, es una organización incipiente, de vanguardia, que concentra los elementos del activismo internacional que pelea contra lo más avanzado del capitalismo del siglo XXI. Los compañeros y compañeras que pudimos viajar volvimos con muchísima fuerza, rodeados de solidaridad para seguir construyendo el SiTraRepA acá, porque sabemos que no estamos solos frente a un enemigo tan grande y poderoso.

Nuestra corriente está en el centro de este proceso y de la pelea por torcerles el brazo a estas empresas que nos quieren tener a los trabajadores como esclavos, así que a seguir construyendo el SiTraRepA, la corriente y el partido. ¡Viva la clase trabajadora en Argentina y en todo el mundo!

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