Por Víctor Artavia

Este martes se realizó la marcha sindical contra el FMI, la cual fue convocada por el Bloque Unitario Sindical y Social (BUSSCO), instancia que agrupa a las principales organizaciones sindicales del país; además se sumaron otras organizaciones de peso como APSE, ASDEICE y ANEP.

La jornada reunió alrededor de dos mil personas, algunas de las cuales protestaron desde sus vehículos (caravana) y otras marchando. Desde el punto de vista programático, las reivindicaciones levantadas en la marcha son representativas de la clase trabajadora, pues articuló la oposición rotunda con el FMI a la exigencia de impuestos a los ricos y los evasores, así como el rechazo a más impuestos indirectos o regresivos.

Es importante anotar que durante la jornada no se sumó ningún sector de derecha con simbología o carteles nacionalistas, anti-comunistas, negacionistas de la pandemia o pro-zonas francas, los cuales tuvieron mucho peso en la marcha del Movimiento Rescate Nacional (MRN) realizada el 30 de setiembre anterior, parte de los cuales protagonizaron un bloqueo sobre la avenida segunda el lunes anterior agitando consignas homofóbicas “contra el gobierno de los playos”. Esto no es casual, por el contrario, es el reflejo inequívoco de que cuando la clase trabajadora ingresa a la lucha contra el FMI con sus organizaciones y programa, de forma automática delimita el proceso en un sentido progresivo.

Pero la jornada también mostró los límites que le impuso la burocracia sindical, la cual no asume luchar a fondo por defender el programa que defiende contra el FMI; en cambio, opta por convocar a caravanas rutinarias sin continuidad. Aunado a esto, durante la marcha no se evidenció ninguna acción concreta de la burocracia por unificar la lucha con los sectores de campesinos, transportistas y comunidades en lucha, lo cual sería la mejor forma de impulsar la pelea contra el FMI y el ajuste que impulsa el gobierno de Carlos Alvarado, con más razón cuando todo apunta que la nueva versión que preparan desde Casa Presidencial va contener menos impuestos y más recortes al gasto público, particularmente por la vía de ataques brutales a los salarios.

Por este motivo, desde el Nuevo Partido Socialista (NPS) nos sumamos con una posición crítica a la burocracia sindical por su pasividad ante los ataques del gobierno. A la vez, llamamos a las organizaciones sindicales sumarse a luchar contra el FMI en unidad con los campesinos, transportistas, pescadores y comunidades en los bloqueos, lo cual tenía que materializarse con el llamado a un Encuentro Sindical y Social de Emergencia, con delegados de las organizaciones y regiones en lucha, para centralizar democráticamente el programa y el plan de acciones a seguir hasta derrotar al gobierno de Carlos Alvarado.

Adjuntamos el texto del volante que repartimos durante la actividad con nuestra política de lucha contra el FMI.

¡Los sindicatos tienen que sumarse a luchar contra el FMI! ¡Exijamos impuestos para las grandes empresas y fortunas!

Sectores populares campesinos, traileros, pescadores y comunidades están luchando contra el FMI. Hasta hoy la clase trabajadora ha estado ausente por el rol desmovilizador y pasivo de las burocracias sindicales. Es fundamental la intervención de la clase trabajadora (pública y privada), más cuando el presidente llamó a negociar para hacer una nueva propuesta al FMI, realizando mayores recortes al gasto público (salarios, empleos e instituciones).

Al momento hay poca claridad de las propuestas del movimiento de lucha, pues la consigna “no más impuestos”, (instalada por las cámaras empresariales y partidos de derecha) está muy presente en los bloqueos. La entrada a la lucha de la clase trabajadora puede ayudar a superar esto, planteando la creación de impuestos a las grandes empresas y fortunas, para que sean los ricos quienes paguen la crisis.

Nuestro programa contra el FMI:

1) Fuera el FMI, ni un colón para los buitres del imperialismo. No hay acuerdo posible que beneficie al pueblo trabajador con este organismo imperialista.

2) Llamamos a sostener la lucha hasta que el gobierno renuncie a negociar con el FMI y a recortar el gasto público que anunció en cadena nacional. La negociación debe ser sin presencia de las cámaras empresariales, partidos del empresariado, ni la iglesia católica.

3) No más recortes al presupuesto público, salarios, pensiones ni privatización de instituciones.

4) Exigir la creación de impuestos a las grandes empresas y fortunas, persecución a los evasores, corruptos y elusores del fisco.

5) Proponemos a las organizaciones sindicales (BUSSCO, APSE) y al MRN, convocar un Encuentro Sindical y Social de Emergencia, con delegados de las organizaciones y regiones en lucha, para centralizar democráticamente el programa y el plan de acciones a seguir hasta derrotar al gobierno de Carlos Alvarado.

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