• El régimen del 78 ataca de nuevo al pueblo catalán y a su Govern. El Tribunal Supremo confirmó el derrocamiento de Torra, poniendo fin a su legislatura y abocando a Catalunya a unas nuevas elecciones para febrero.

Ale Quelcom

La Justicia confirmó el pasado lunes la condena a Quim Torra. El President de la Generalitat ha sido sentenciado a un año y medio de inhabilitación por un delito de desobediencia, por no retirar una pancarta de apoyo a los presos políticos y exiliados del Palau de la Generalitat.

La sentencia, con efectos inmediatos, le retira automáticamente del cargo y le prohíbe ejercer como cargo público local, autonómico y europeo de cualquier tipo y le impone una multa de 30.000 euros.

La inhabilitación de Torra remata la legislatura y aboca a Catalunya a otra etapa de gobierno en funciones, donde el Govern no podrá presentar el proyecto de presupuestos del 2021 y su gestión quedará reducida a la actividad ordinaria. Le toca al vicepresident del Govern, Pere Aragonès (ERC), asumir la sustitución de Torra como presidente del gobierno en funciones.

Roger Torrent, presidente del Parlament, tiene 10 días para proponer un candidato a presidente, algo que no es muy factible que ocurra porque ningún posible candidato tiene mayoría. Pasado este plazo, nos iríamos a elecciones anticipadas en febrero o marzo de 2021, lo que es el escenario más probable.

La sentencia del Tribunal Supremo no fue ninguna sorpresa, ya estaba al caer. Los CDR hacían un llamado a movilizarse en Barcelona la misma tarde que saliera la condena. El lunes las calles de Barcelona se llenaron de miles de personas. Jardinets de Gràcia y la Plaza Sant Jaume estaban a rebosar y volvimos a respirar los aires de rebelión y de cabreo de los octubres pasados. En Barcelona y en toda Catalunya se vivieron movilizaciones masivas en repudio al derrocamiento de Torra y el gobierno autonómico catalán.

 

 

Torra compareció para criticar la sentencia. Con mucha floritura, acabó acatando la sentencia y pidió que las próximas elecciones sean un plebiscito y “un nuevo mandato que confirme el referéndum del primero de octubre”. Cuando terminó, salió a Plaça Sant Jaume donde fue recibido con aplausos y “president, president”. Torra fue el primero en poner paños fríos al cabreo para canalizarlo todo en un “nuevo plebiscito”.

El derrocamiento de Torra es un claro ataque al pueblo catalán y a sus instituciones autonómicas, y se suma a la larga lista de represión por parte del Estado Español: presos políticos, exiliados, activistas y manifestantes detenidos y perseguidos… Es una muestra más de cómo el régimen del 78 no se anda con chiquitas cuando sus pilares son cuestionados: la unidad de España es inamovible y por eso llevarán a cabo lo que sea para aplastar el movimiento independentista. Si bien esto ya nos quedó claro con el 1-O y la sentencia aleccionadora a los presos políticos, la inhabilitación de Torra sigue corroborándolo.

Y no hay medias tintas. ¿Torra es el representante de la burguesía catalana? Sí. ¿Torra es de derechas? Sí. ¿Torra defiende los intereses de la clase trabajadora catalana? No. Sin embargo, a Torra y a toda la burguesía catalana la tenemos que echar los de abajo, no el Tribunal Supremo de España. La posición de Podemos es (más bien dicho, vuelve a ser) vergonzosa. Por un lado, en palabras de Albiach y Asens, es una “sentencia injusta”, “desproporcionada”, “el caso más absurdo que hemos visto en toda la etapa de judicialización de la política”, “una sentencia injusta […] que de ninguna manera nos puede desviar del camino del diálogo”.

Por otro lado, en el Parlament de Catalunya votan en contra de una propuesta de resolución de JxCat y ERC que declara que la Cámara no reconoce como legítima la sentencia y que la califica de “golpe a las instituciones de Catalunya por parte de la alta magistratura del poder judicial que actúa en beneficio de la unidad de España”. También en el País Vasco, Podemos se desmarcó de una declaración conjunta de apoyo a Torra de EH Bildu y PNV, en la que ambos partidos “instan a los poderes del Estado español a desistir en su estrategia de judicializar legítimas reivindicaciones políticas y a respetar el ejercicio de los derechos fundamentales”.

Podemos se desmarcó porque la declaración responsabiliza al Gobierno español, es decir, el Gobierno del que forman parte. Y es que Podemos parece olvidarse de que es parte del Gobierno del Estado español y que es responsable. Mientras siguen insistiendo en la vía del diálogo, la mesa de negociación entre “el gobierno más progresista” y ERC es un chiste. Podemos, una vez más, se queda “neutral” entre el tiburón y el pez, se queda pasmado ante los ataques a Catalunya.

A tres años del 1-O, cuando el pueblo catalán impuso en las calles su voluntad y su derecho de autodeterminación, la represión contra el movimiento independentista y el pueblo catalán sigue bien presente.  Este nuevo ataque se suma al clima ya tenso postpandemia: despidos, paro, precarización, huelgas de trabajadores en Nissan, Acciona, Airbus, Saint-Gobain, docentes y estudiantes, MIR…, lucha contra los confinamientos clasistas en Madrid, lucha antirracista y por los papeles, lucha por el derecho a la vivienda…

Y en medio de todas estas luchas, surgen contradicciones. Un día salimos a defender a Torra del Estado español, otro día salimos a apoyar a los MIR en lucha que exigen a la Consellera de JxCat unas condiciones laborales dignas, al día siguiente paramos un desahucio llevado a cabo por los Mossos (responsabilidad del Govern)….

Habrá que ver cuál será la chispa que encienda la mecha que ponga de nuevo en pie al pueblo de Catalunya. Desde Socialismo o Barbarie pondremos nuestros esfuerzos en hacer confluir todas las mechas y pelearemos para que tengan una perspectiva de clase. Porque tenemos claro que a Torra le defendemos de la represión del Estado español, pero también tenemos claro que es nuestro enemigo de clase.

Porque somos los de abajo quienes sufrimos la crisis sanitaria, los recortes en sanidad y educación, el paro y la precariedad, vamos a pelear para que la crisis la paguen los capitalistas, para tumbar el podrido régimen del 78 y por el derecho a la autodeterminación del pueblo catalán.

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