• Este 11 de septiembre estamos viviendo una Diada excepcional a la vieja normalidad. La pandemia rompe con las manifestaciones masivas que tanto caracterizaban este día, pero el problema territorial del Estado español y la autodeterminación del pueblo catalán siguen a flor de piel. Mientras, la represión del Estado contra el independentismo emerge y la doble crisis económico-sanitaria es gestionada de forma similar al resto del territorio español, haciéndosela pagar a los de siempre.

Xavi Posets

La pandemia ha caído en Catalunya con fuerza, colapsando hospitales y arrasando en las residencias, haciéndose evidentes los años de recortes del Sistema Público Sanitario por parte del gobierno de Artur Mas, y también la lógica capitalista que tanto el gobierno central como del catalán han llevado a cabo en la gestión del virus. En esa sintonía se han habilitado ERTES de forma masiva y no se ha legislado contra los despidos facilitados por la reforma laboral del PP, generando una oleada de cierres de plantas que están destruyendo el tejido industrial catalán: Nissan, (Acciona), Saint-Gobain, Bosch, Sintermetal, Nobel Automotive…

Tampoco se mandó expropiar a la sanidad privada mientras ésta expedientaba a sus trabajadores. Contrariamente, Torra mandó pagar de las arcas públicas los servicios prestados por la privada a precio de oro, a la par que se firmó una externalización del seguimiento del virus. Los presupuestos aprobados en junio, de ERC y JxCat y con el apoyo de los Comuns, están lejos de revertir los recortes, y hoy nos encontramos en el inicio del curso escolar (de un sistema público también recortado e insostenible) y en la base de una segunda ola vírica inevitable.

Paralelamente, nos encontramos en una nueva oleada ofensiva de represión del Estado español. El número de causas abiertas contra el independentismo son centenares, de los que destacan los 30 procesados por las protestas de la Sentència, donde la Generalitat se llegó a personar como acusación particular. O los más de 60 encausados por el corte en La Jonquera, los miembros de los CDR detenidos el 23S (ahora en libertad provisional), o los anteriores miembros de la mesa del Parlament y el President Torra, por desobediencia. Además, la Fiscalía está investigando a la CUP en búsqueda de “indicios de criminalidad”.

Y mientras el rey emérito, envuelto en largas tramas de corrupción, se fuga de España con la ayuda del gobierno “más progresista de la historia”, ERC busca acercarse más al gobierno central para “dialogar”. Por su parte, la derecha “procesista” pretende excusar su nefasto rol en la gestión de la pandemia con sus debates y rupturas internas. Aun así, nos siguen vendiendo la necesidad de la unidad estratégica del independentismo bajo una dirección que ya demostró fracasar (¡y que acabó reprimiendo en las calles al propio movimiento independentista!).

El derecho de autodeterminación del pueblo catalán no vendrá de un pacto con el gobierno central, ni tampoco de las promesas vacías de los partidos JxCat i ERC. La gestión de la crisis pandémica tampoco mejorará para las clases trabajadoras del territorio catalán y español si está en manos de gobiernos capitalistas, sean de la nación que sean.

Y sin embargo se vuelve necesario y urgente para las clases trabajadoras, así como el resto de explotados y oprimidos, un plan de choque social que ponga por delante la vida antes que el capital, que invierta masivamente en los sistemas públicos de Sanidad y Educación, que impida los despidos derogando íntegramente la reforma laboral, que no deje atrás a las personas en situación administrativa irregular, y que elimine las relaciones de opresión entre pueblos, asegurando el derecho a la autodeterminación y el fin de la represión judicial y policial.

Este plan solo se impondrá desde las calles, con la organización de la clase trabajadora en los centros de trabajo y de estudio. Con la unidad de los movimientos sociales y las centenares de luchas que van surgiendo a lo largo de todo el territorio español, en cada cierre de fábrica, en cada hospital, en cada centro educativo.

¡Libertad presos políticos y libre retorno de los exiliados!

¡Basta de represión policial y judicial contra el movimiento independentista!

¡Abajo la monarquía! ¡Abajo el Régimen del 78!

¡Por la unión de todas las luchas democráticas y sociales!

¡Que esta crisis no la pague la clase trabajadora!

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