• Bajo una coyuntura pandémica que ha debilitado el movimiento estudiantil, disminuido la calidad de las clases y comprometido la salud mental de los y las estudiantes se hace necesario protestar en las calles.

José Daniel Cascante Calderón

El movimiento estudiantil que se erguía consolidado perdió fuerza y consistencia en los últimos tiempos debido a las direcciones “progresistas” de la FEUCR que han desmovilizado y se han aliado con el gobierno y las autoridades universitarias. Mas ahora nos azotan también los tiempos pandémicos, y la cero presencia de los estudiantes en las sedes de las universidades y colegios del país debido a la virtualidad, ha acentuado una desmovilización alarmante. Siguiendo esta línea, la virtualidad desarticula un movimiento estudiantil que históricamente ha sido muy combativo. Es aquí cuando la élite toma partido en la coyuntura pandémica para asegurar una nula participación del movimiento estudiantil en los temas de realidad nacional y para que no se unifique con otras luchas sociales.

Pero la desarticulación del movimiento estudiantil es sólo la punta de iceberg: existen otras consecuencias que han debilitado a los y las estudiantes como una salud mental deteriorada por un modelo académico virtual que no cumple con las expectativas humanas que se deberían asegurar, lo que ha aumentado las solicitudes para acceder a un psicólogo dentro de la población universitaria según nos comenta la psicóloga Cristina Garita de la OBS (Oficina de Bienestar y Salud) de la UCR mediante una comunicación personal reciente.

La calidad de la educación también se ha visto mermada por el modelo de clases virtuales: un abismal salto para las personas que tienen una pobre conexión a internet o no la tienen del todo, la dificultad para generar debate, la fluidez en el intercambio de ideas entre estudiantes y profesores no es lo misma, entre otros factores. Esto pone en juego el rendimiento académico de los y las estudiantes.

Muchos estudiantes no sienten que bajo este sistema realmente se aprenda, acá hago énfasis en los y las estudiantes que requieren de cursos prácticos como en las carreras de Ciencias de la Salud. El empobrecimiento de los laboratorios sustituidos por entornos virtuales ha sido evidente, y los y las estudiantes parten hacia cursos más avanzados con claros vacíos prácticos, como ejemplo podemos ver el caso de los cursos de Laboratorio de Química General I y II que se imparten en la Universidad de Costa Rica para algunas carreras de ciencias básicas, acá los estudiantes reciben pinceladas de lo que es realmente utilizar equipo de laboratorio como buretas o pipetas, y avanzan en su carrera con estos temas vistos sólo en videos o en el peor de los casos descritos por texto.

Bajo todos estos argumentos nos parece urgente el reingreso de los y las estudiantes a la presencialidad en un campus que siga con los protocolos sanitarios para el COVID-19 y con una población estudiantil debidamente vacunada. Debemos asegurar la calidad de la educación desde la aulas físicas mediante la protesta en las calles, y también es necesario encender la llama del movimiento estudiantil de las universidades y colegios del país para retomar la lucha social que clama por nosotros y nosotras.

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