Vacunación para los que puedan pagarlo

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Johan Madriz

Una vez más el capitalismo lo hizo, aprovechar las potencialidades de un mercado y darle una respuesta, claro, para los que puedan pagarlo. Esta vez se trata del turismo de vacunación contra covid-19 hacia Estados Unidos.

En las últimas semanas se ha activado todo un sector dedicado a aprovechar la capacidad de los de arriba para pagar por salud. Dentro de este sector se encuentran aerolíneas, cooperativas, asociaciones solidaristas y empresas. Desde ofrecer paquetes, cual, si fueran planes vacacionales, hasta financiamiento para el viaje.

Claro, esto resulta una bofetada en la cara para la clase trabajadora, que sufre las peores consecuencias de la pandemia y no puede acceder a esta opción. Los costos por persona rondan aproximadamente los $1.000 en caso de una sola dosis o $2.000 si se deben aplicar dos, como es el caso de la mayoría de vacunas. Es decir, dos o cuatro veces el salario mínimo mensual más bajo.

Resultado de este nuevo “nicho de mercado” los precios de los tiquetes aéreos hacia Estados Unidos han comenzado a subir.

Las dificultades no son solo económicas, sino que para viajar se debe tener una visa, la cual, en el caso de Estados Unidos, es una de las más difíciles de conseguir, y en estos momentos la embajada de este país no está realizando este trámite, que por cierto no es nada barato. De esta forma, se mezcla un asunto de clase con el sometimiento a una potencia imperialista.

Este “turismo” surge, justamente, porque Estados Unidos, utilizando todo su poder y billetera, ha acumulado una gigantesca cantidad de vacunas que cubre a toda su población y le sobran varios millones.

Además, hay una falta de vacunas a nivel mundial para atender las necesidades globales debido a las patentes que impiden liberar la información y mantienen restringida la producción en unas cuantas empresas que están amasando grandes fortunas. De esta forma la protección de la sacrosanta propiedad privada, de un bien que fue creado no por un gurú capitalista iluminado, sino, por un ejército de trabajadores y trabajadoras, y, para el colmo, en su mayoría con fondos públicos, es lo que está impidiendo un acceso universal a las vacunas.

La pandemia es un alegato más contra el capitalismo. Por eso es necesario exigir la liberación de las patentes y realizar esfuerzos mundiales para que el acceso a la vacuna sea para todos y todas, no solo para los millonarios que puedan irse a Miami.

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