Productividad laboral creció, pero salarios están por debajo de 2010

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  • A diferencia de los países industrializados la mejora de la productividad en Costa Rica se debe a una mayor explotación de la mano de obra, en lugar de a innovación técnica.

Johan Madriz

La productividad laboral en el país tiene una tendencia creciente desde hace 30 años a una tasa de crecimiento superior al promedio de la OCDE. Esto es lo que revela el estudio La Productividad en Costa Rica publicado por la Academia de Centroamérica, en el que los investigadores analizaron la productividad en el periodo 1991 a 2018.

El informe define la productividad como “la capacidad de producir más bienes y servicios con menos recursos, es decir, de usar los factores de la producción de la manera más eficiente” (pág. 8) y utiliza dos medidas. La productividad laboral “es una medida parcial de productividad que relaciona la producción nacional con un único factor, en este caso, el trabajo”. La productividad total de los factores (PTF) “mide cuan eficientemente se utilizan y combinan todos los factores utilizados” (pág. 10).

La información refleja el efecto de la transformación del parque empresarial. “Se observa un desplazamiento de las horas trabajadas desde los sectores primario e industrial hacia el sector servicios” (pág. 14). Esto explica en parte el aumento de la productividad laboral que “ha sido impulsado principalmente por el desplazamiento de horas de trabajo de sectores con bajos niveles de productividad a sectores con niveles de productividad más elevados” (pág. 7). Esto debido a que el sector primario muestra una productividad baja y el industrial una alta pero volátil, contrario al terciario que mantiene un crecimiento sostenido desde 2005 (aunque heterogéneo entre actividades).

La productividad laboral creció en este periodo de manera prácticamente constante. “Tanto la productividad laboral, como la productividad total de los factores (PTF) muestran un crecimiento acelerado en la última década” (pág. 7). La tasa de crecimiento del país fue de 3,5%, superando a la de la OCDE (1,5%) y la de Estados Unidos (1%), sin embargo, se encuentra muy lejos del nivel de productividad de la primera que es de $56,1, mientras que la nacional es de $20. De esta forma, Costa Rica tardaría 40 años en alcanzar el nivel de la OCDE manteniendo el ritmo de crecimiento actual.

A diferencia de los países industrializados el aumento de productividad de Costa Rica se debe mayoritariamente a la productividad laboral (crecimiento de 3,5%) en lugar de a la PTF (tecnología y conocimiento) donde el crecimiento anual promedio “ha aumentado desde 1,1 por ciento en el periodo 1992-2007 hasta 2,5 por ciento en el periodo 2007-2016” (pág. 31). Es así como el aumento en la productividad laboral se debe a una mayor explotación de la mano de obra. “Al descomponer el PIB per cápita en el PIB por hora trabajada y las horas trabajadas per cápita se observa que su crecimiento durante los últimos 30 años se explica más por un aumento en la eficiencia con que se trabaja (PIB por hora) y menos por el número de horas dedicadas a la producción” (pág. 12).

Esto tiene una implicación directa en el empleo y los salarios, ya que, aumenta el trabajo que cada persona realiza dentro de su jornada, aumentando la productividad de las empresas (y sus beneficios) a costa de contratar menor cantidad de personal. De esta forma, se empuja el desempleo al alza y se presionan los salarios hacia abajo por la sobreoferta de mano de obra. A esto se le suma que por decisiones políticas gubernamentales y características económicas y legales hay un gran sector de trabajadores y trabajadoras que se encuentran en la informalidad. Este proceso esta perfectamente escenificado en la situación actual donde la productividad ya recuperó los niveles prepandemia, pero el empleo no.

A contramano, los salarios muestran una tendencia decreciente. Para noviembre de 2021 el ingreso promedio mensual de las y los trabajadores fue de ₵462.400, esta cifra es nominalmente superior a un año antes en ₵40.000 pero si se calcula a valor presente con respecto a 2019 es ₵14.600 menor. Si se hace el mismo ejercicio, pero comparado a noviembre de 2010 (cuando el salario promedio fue de ₵507.800), el resultado es que el salario promedio actual es ₵45.400 menor.

El empresariado decidió mejorar la productividad a partir de aplicar un ajuste sobre el empleo y los salarios. Quienes elaboraron el informe señalan que “Costa Rica debe poner énfasis de manera muy significativa en el aumento de la productividad laboral” (pág. 24). En el mismo sentido van las declaraciones a La Nación de José Álvaro Jenkins, presidente de la Uccaep, y Carlos Montenegro, director ejecutivo de la Cámara de Industrias de Costa Rica. El primero señaló que “debemos llevar a Costa Rica a modernizar su legislación laboral. Por ejemplo, con leyes como las que introduce las jornadas flexibles”. Por su parte, Montenegro advirtió que “un factor a evaluar es la disparidad que se ha venido señalando entre sector publico y sector privado y que ha motivado reformas en proceso como lo es la ley de empleo público”.

Por su parte, el informe Estudios Económicos de la OCDE: Costa Rica 2018 le recomienda al país mejorar la estabilidad macroeconómica reduciendo “las rigideces presupuestarias derivadas del gasto obligatorio y la asignación para destinos específicos de los ingresos del gobierno” y simplificando “el régimen laboral del sector público para controlar mejor los costos salariales” (pág. 35). Justo el plan de ajuste que ha impulsado el gobierno de Carlos Alvarado.

A través del impulso a la productividad mediante factores diferentes al trabajo, como la infraestructura, tecnología o educación se podría generar empleo (y de mejor calidad), mejorar los salarios e impulsar la innovación y el desarrollo técnico y científico. Por ejemplo, el desarrollo de infraestructura es crucial. Un informe del BID indica que “si los países de América Latina aumentaran la inversión en infraestructura para cerrar las brechas con los países de la OCDE, la productividad podría aumentar en un 75% con respecto al promedio histórico. Lo cual se traduciría en la duplicación del ingreso per cápita de la región latinoamericana en casi la mitad del tiempo” (pág. 37). En la misma línea, el informe Estudios Económicos de la OCDE: Costa Rica 2018 sugiere que “incrementar la calidad de la infraestructura vial de Costa Rica hasta la mediana de los países de Latinoamérica (basado en la medida de calidad del Informe Global de Competitividad del Foro Económico Mundial), significaría un aumento de 0,14 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB. Además, un incremento del 1 por ciento en los kilómetros de carretera, significaría un aumento de 0,18 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB” (pág. 37).

Claro esta que los resultados de esto están supeditados a decisiones políticas, ya que bajo los mismos criterios actuales simplemente se continuaría con la concentración de riqueza que marca la sociedad costarricense. En ese sentido, los esfuerzos por aumentar la productividad tienen que ir aparejados de una representación política en beneficio de los intereses de la gran mayoría.

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