Francia: masiva huelga y movilización de trabajadores contra Macron

Contra las políticas "antisociales" de Macron, para enfrentar sus contrarreformas, las organizaciones obreras marcharon masivamente por las calles de París.

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El sábado 24 de septiembre, a través de una entrevista en el Journal du Dimanche, el ministro de Cuentas Públicas, Gabriel Attal, volvió a poner sobre la mesa su voluntad de pasar a la ofensiva con un relanzamiento de la contra reforma previsional: “El Ministro de Cuentas Públicas devela los lineamientos económicos del proyecto de ley de finanzas para 2023. Para Gabriel Attal, “hay una mayoría en el Parlamento en favor de la reforma previsional, pero, pese a un diálogo inédito con la oposición, estima probable la utilización del 49.3”.

La justificación del gobierno para volver a poner en discusión pública esta contra reforma, que busca destruir todas las conquistas sociales ligadas a las jubilaciones, es reducir el déficit fiscal del presupuesto del Estado. Para hacerlo, según el gobierno de los ricos, hace falta encarar “los seguros de desempleo y las jubilaciones” con un punto de vista puramente neoliberal, para reducir el gasto público.

La realidad es que la situación económica está lejos de mejorar, sobre todo en un contexto de crisis internacional ligada a la guerra en Ucrania que se agrava con la movilización parcial de las reservas propuesta por Putin. Es por eso que el Gobierno busca un compromiso con la oposición para hacer pasar un acuerdo sobre el proyecto de finanzas, una discusión que tendrá lugar esta semana en la Asamblea.

La idea es simple: reducir el gasto público para redondear las cuentas del Estado, bajo la premisa de hacer pagar la crisis a los trabajadores. Esta es la política que Macron nos propone con su “fin de la bonanza” y su propuesta de “pagar el precio de nuestras libertades”.

Construir la huelga general por aumento de salarios

La gran preocupación de los asalariados pasa actualmente por una inflación creciente que no para de aumentar. Desde el comienzo de la guerra en Ucrania, los precios comenzaron a aumentar en toda la región y el paro de las importaciones de gas ruso amenaza con provocar una escalada sin precedentes en los precios de la energía.

En este contexto, y mientras el gobierno pasa a la ofensiva para hacer pagar la crisis a los trabajadores, la izquierda internacional se pierde en sus debates sin perspectiva. Por un lado, Roussel (Partido Comunista Francés) opone “una izquierda del trabajo” a una “izquierda de planes sociales”, con un discurso que se parece más al de la derecha. Por su parte, toda la política de France Insoumise es orientada a un proyecto limitado de aplicar impuestos a las superganancias que no logra hacerse oír en el coro del Parlamento.

Para poder imponer las reivindicaciones de los trabajadores, es necesario construir una verdadera relación de fuerzas con el gobierno de Macron para que sean los capitalistas los que paguen la crisis, para lograr un aumento de salarios indexados a la inflación e imponer la derrota del proyecto de reforma antipopular.

En este contexto, es necesario que la jornada del 29 de septiembre sea de una huelga masiva con movilizaciones populares, que marque el inicio de un proceso de lucha social. Las direcciones sindicales tienen la responsabilidad de proponer un plan de lucha para que este día no quede aislado en el calendario. Los movimientos de huelga que hubo durante el verano en diferentes países deben mostrarnos el camino de la revuelta social contra la carestía de la vida. Las recientes movilizaciones de la salud y de la educación, entre otros sectores en lucha, deben convergir para encontrar la unidad de los trabajadores y la juventud en las calles.

¡Todo el mundo a la huelga y en las calles este 29 de septiembre!

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