Por Deby Calderón Vega

En años recientes, la producción científico-política del marxismo da importancia a la crisis ecológica global desde las bases teóricas del materialismo histórico fundado por Marx y Engels, que permite ofrecer nuevos aportes para la comprensión del problema, así también para brindar propuestas y soluciones. Nos permitimos presentar en breve, un aporte sustancial novedoso y explicativo: el metabolismo social, propuesto por John Bellamy Foster en su libro “La Ecología de Marx”.

Metabolismo es un concepto de las ciencias naturales que hace referencia a los intercambios y transformaciones de materia y energía en las células de los organismos vivos; y está presente en procesos como la respiración, la digestión o la fotosíntesis, por mencionar tres ejemplos. Las células intercambian entre sí materia, nutrientes, proteínas y energía, lo que hace posible la vida.

Marx y Engels conocieron y discutieron los avances de las ciencias naturales en su época histórica, por lo cual tomaron el concepto de metabolismo para explicar la relación entre la humanidad y la naturaleza. Según Foster (2000) Marx es el primer teórico social que traslada el concepto de metabolismo de la esfera natural a la esfera social.

En el Capital tomo I, Marx plantea: “El trabajo es, antes que nada, un proceso que tiene lugar entre el hombre y la naturaleza, un proceso por el que el hombre por medio de sus propias acciones, media, regula y controla el metabolismo que se produce entre él y la naturaleza. Se enfrenta a los materiales de la naturaleza como una fuerza de la naturaleza. Pone en movimiento las fuerzas naturales que forman parte de su propio cuerpo, sus brazos, sus piernas, su cabeza y sus manos, con el fin de apropiarse de los materiales de la naturaleza de una forma adecuada a sus propias necesidades. A través de este movimiento actúa sobre la naturaleza exterior y la cambia, y de este modo cambia simultáneamente su propia naturaleza… [El proceso de trabajo] es la condición universal para la interacción metabólica entre el hombre y la naturaleza, la perenne condición de la existencia humana impuesta por la naturaleza”. (Marx, citado por Foster, 2000, p. 243).

Mediante el trabajo extraemos y devolvemos a la naturaleza materia y energía, satisfacemos nuestras necesidades de alimentos y devolvemos contaminación, o extraemos minerales y depositamos basura, por ejemplo. Una opinión de sentido común es que la humanidad es un cáncer y que por nuestra “naturaleza humana” destruimos todo a nuestro paso.

Nuestra opinión es distinta: la historia humana de miles de años no se puede reducir a los últimos años en el capitalismo, sistema social que se relaciona con la naturaleza de forma depredadora, y que generó la mayoría de las problemáticas ecológicas que conocemos hoy. A este proceso el marxismo ecológico le llama “ruptura del metabolismo social”, aporte que trataremos en otro artículo.

Uno de los aspectos que propone nuestro proyecto socialista, parafraseando a Marx, es que la humanidad sin las mediaciones del capital, conozca, controle y tome conciencia del metabolismo suyo con la naturaleza, respetando los ciclos de intercambio de materia y energía, contrario a la velocidad depredadora e irracional del capitalismo. La clase trabajadora globalmente está llamada a ser la que encabece una nueva forma de relacionarnos con la naturaleza, tomando en cuenta por una parte la satisfacción de las necesidades humanas, como también los ciclos de la naturaleza que posibilitan la existencia de la vida.

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