• Las condiciones de explotación laboral en las aplicaciones de reparto son esclavitud del siglo XXI.
  • El gobierno nos llama a quedarnos en casa y pedir por expres, que garantice condiciones dignas de trabajo.

Deby Calderón Vega

El creciente desempleo, la falta de oportunidades y la necesidad de ingresos están obligando a miles de personas a trabajar como repartidores en plataformas como Glovo, Rappi o UberEats. Así dieron a conocer las personas que entrevistamos el pasado viernes 29 de mayo, en la manifestación convocada por un grupo de repartidores, quienes se han organizado para exigirle al gobierno, al ministerio de trabajo y las empresas mejores condiciones laborales.

Y es que la inseguridad, informalidad, precariedad y bajos ingresos percibidos de este empleo es realmente alarmante. Para ganarse algo aceptable, tienen que trabajar 12 o 14 horas, poner su celular, bicicleta o moto, comprar el bolso térmico a la empresa, garantizarse sus propios implementos para trabajar bajo la lluvia.

Según Alan quien era salonero desde hace 13 años y quedó desempleado por la crisis, “tenemos que pagar peajes, parqueos y gasolina por nuestra cuenta, en ocasiones llevar enormes cargas pesadas (ya que en los últimos meses eliminaron el límite de peso de 10kg), darle mantenimiento a la moto, todo para ganarse en ocasiones ₡700 u ₡800 por hora”.

Las ganancias en este trabajo varían entre los ₡600 a ₡1200 la hora, dependiendo de la demanda y la cantidad de oferentes del servicio, por lo cual nunca se sabe cuanto realmente se pueden ganar. Sumado a esto, tanto en Rappi como el Glovo hay que cumplir horario, de lo contrario la aplicación los sanciona con puntos y estos termina afectando la cantidad de viajes que les llegan.

Según Kenneth, en Glovo recientemente bajaron la tarifa base de ₡600 a ₡250, por lo cual ahora se gana mucho menos por viaje. “Antes yo hacía ₡20 mil en 4 o 5 horas, ahora para poder llegar a ₡20 mil en un día hay que matarse 12 horas y tiene que estar muy bueno. Yo deje mi empleo anterior en una ferretería en la que ganaba ₡90 mil a la quincena en horario de tiempo completo, porque me iba mejor en Glovo, pero ahora es demasiado difícil conseguir esa cantidad”.

Además nos relata que “en varias ocasiones te mandan al súper a hacer compras, en lo que podés tardar hora y media consiguiendo toda la lista de productos, pagando y saliendo. No te pagan el tiempo que duras llegando al súper, tampoco el tiempo que tardaste haciendo la compra. Solo te pagan los km y el tiempo desde que salís del súper hasta la casa del cliente, y por un viaje así te podes ganar ₡600 colones, es demasiado poco”.

Además, los costos para que el repartidor pueda laborar son bastante altos, “yo al mes pago de seguro social independiente ₡30 mil para cubrirme a mí a mi familia, ₡27 mil por el seguro de la moto, ₡20 mil de recibo telefónico, además de la gasolina que depende de cuanto trabaje. Por día más o menos hago 130 km y cada 3000 km tengo que hacer cambio de aceite que me cuesta ₡11 mil, como mínimo una vez al mes o a veces hasta dos veces al mes tengo que hacer cambio de aceite”, prosiguió Kenneth.

Por su parte, este trabajo es realmente inseguro y deshumanizante. José nos contó que en una ocasión tenía que llevar un pedido a una zona peligrosa. “Yo andaba mi propia cuchilla porque ya una vez me habían asaltado y me habían quitado todo, cuando llamé a la plataforma a decirles que me habían asaltado lo que me dijeron fue que me iban a descontar las horas que no había trabajado. Entonces en una segunda ocasión dos tipos venían a asaltarme y yo saqué la cuchilla para decirles que se fueran, siguieron caminado hacia mí y yo me fui huyendo por una pendiente bastante peligrosa. Al final llamé a Glovo muy asustado y lo que me preguntaron fue que cómo estaba la comida”.

Probablemente hay mil y una anécdotas más han vivido y sufrido estos trabajadores, razones extra para empezar a organizarse, luchar y exigirle al gobierno y las empresas mejores condiciones de trabajo, aumentos de las tarifas por viajes, seguro de salud, contra robos y accidentes, porcentajes de cobro para mantenimiento y reparación de bicicletas y motocicletas, entre otras medidas.

Apoyamos la lucha de las personas trabajadoras de las aplicaciones, que ante el desempleo y la precariedad viven la explotación capitalista de las peores formas, siendo esclavos de un sistema que te vende la idea de la “colaboración” entre el repartidor y la empresa, cuando lo que se impone son las leyes de las empresas.

El gobierno de Carlos Alvarado ha reconocido la necesidad de continuar con los servicios de reparto como medida sanitaria por la pandemia. Que garantice y reconozca condiciones dignas de trabajo para todas las personas que laboran en este gremio.

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