Por Víctor Artavia

  • El Ministro de Salud, Daniel Salas, demostró la complacencia del gobierno con los empresarios agroexportadores, responsables de la extensión de la pandemia en la zona norte del país.
  • Los medios de comunicación atizan una campaña de xenofobia mediática.

Oficialmente Costa Rica ingresó a la segunda ola de contagio de la pandemia de Covid-19. En las últimas semanas el crecimiento de la curva de contagio no paró de crecer: solamente el domingo se reportaron cincuenta y cinco nuevos casos.

Como las mismas autoridades informaron, el grueso de los casos corresponde a la zona norte, específicamente a los cantones donde se ubican las empacadoras y plantaciones piñeras, conocidas por las condiciones laborales de semi-esclavitud que imponen las patronales en las fincas contra los trabajadores migrantes, en su enorme mayoría nicaragüenses indocumentados despojados de los derechos laborales básicos.

A pesar de eso, el gobierno no pronunció ninguna palabra sobre las condiciones laborales, limitándose a señalar que la mayoría de nuevos casos corresponden a extranjeros. Esto fue secundado por los medios de comunicación burgueses, los cuales atizaron una campaña de xenofobia mediática responsabilizando a los extranjeros del crecimiento de la curva de contagio debido a la expansión de la pandemia en Nicaragua, pero guardando un cómplice silencio ante la responsabilidad directa de los empresarios piñeros (y de otras actividades agroexportadoras), quienes mantienen a los trabajadores en condiciones de hacinamiento y sin acceso a implementos sanitarios.

 

El día de hoy (08 de junio) el gobierno pretendió “equilibrar” su discurso. Por ejemplo, el canciller llamó a detener la xenofobia contra los nicaragüenses en medio de la pandemia. Palabras bonitas, pero vacías de contenido, sobre todo porque el gobierno y muchas de las instituciones del país reproducen políticas discriminatorias: el área de salud de Los Chiles, en una directriz emitida el 29 de mayo, prohibió la atención de migrantes indocumentados sin la presencia de miembros de la Fuerza Pública o de la Policía de Migración (con la finalidad implícita de que sean deportados)[1].

Pero más llamativas fueron las palabras del ministro Salas, el cual no pudo dejar de señalar la relación entre la extensión de la pandemia en la zona norte y el papel de los empresarios piñeros, ante lo cual se limitó a señalar: “Estamos en una segunda ola pandémica, focalizada en trabajadores de sector agrícola, empacadoras, de construcción. Los empresarios de esas actividades deben apoyarnos”.

Una postura que, además de ridícula, demuestra la sumisión del gobierno de Carlos Alvarado ante los empresarios, a quienes se limita a pedir “ayuda”, a sabiendas de que su único interés es proteger sus ganancias individuales a costa de la salud de los obreros y del medio ambiente.

 

Lo atinado en esta situación es suspender de inmediato el funcionamiento de las empresas que son foco de contagio, garantizando el salario completo y atención médica a los trabajadores, sin importar su nacionalidad o estatus migratorio. Pero no, el gobierno asumió otra táctica: ¡cual si fuera un Pepe Grillo, el Ministro de Salud susurra a los oídos de los capitalistas para apelar a su “consciencia” humanitaria y aplanar la curva de contagio!

Muy diferente fue la actitud del mismo Salas ante las caravanas de ciclistas semanas atrás, a quienes atacó duramente en las conferencias de prensa y llamó irresponsables por salir en grupos los fines de semanas; además desplegó un operativo policial los días posteriores donde decomisó bicicletas.

Duro con los ciclistas, suave con los piñeros. Dos actitudes que desnudan el carácter de clase del gobierno de Alvarado: en función de los de arriba, siempre protegiendo a la UCCAEP.


[1] Sin lugar a dudas, la política criminal del gobierno de Daniel Ortega de no tomar ninguna medida para prevenir el contagio del Covid-19, convirtió a Nicaragua en uno de los principales foco de la pandemia en la región: según fuentes independientes al gobierno, el número de casos supera los cinco mil y hay más de mil muertes asociadas a la pandemia (que el gobierno maquilla como muertes por “neumonía atípica”). De esta forma, los obreros nicaragüenses son víctimas de las políticas burguesas de los gobiernos de Nicaragua y Costa Rica.

1 COMENTARIO

  1. Y dejar todo los hoteles y tourismo morir porque no pueden controlar la frontera …y por los beneficios de esos pocos Pineras 🙏 hospedaje en Costa Rica es un sector más grande y depende q se abren los aeropuertos para q sobreviven. Porque no cierra la frontera a Nicaragua solamente – se puede especificar cuáles países responsables a entran y cuáles q no pueden entrar 🙏

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