Por Marcela Ramírez Aguilar

Coordinadora de la regional 15 de APSE

En enero, la Asamblea Legislativa aprobó la “Ley para brindar seguridad jurídica a las huelgas”, justamente en momentos en que la mayoría de la fuerza laboral del Ministerio de Educación Pública estaba en vacaciones. Esta ley restringe el derecho a huelga, tanto de la clase trabajadora del sector público como del privado. Este último de por sí ya vive bajo la dictadura de las patronales, pues el derecho a la huelga (aunque está formalmente permitido) en la práctica es ilegal en muchos de los sitios de trabajo.

Sectores importantes de bases sindicales se han desmoralizado ante este escenario. Sin embargo, es fundamental no perder el panorama en el que derechos fundamentales como la pensión y el el salario digno se cuestionan desde las curules y los partidos políticos de los empresarios. Posiblemente en meses futuros se discutirá incrementar los impuestos transfiriendo la obligación de los evasores millonarios a los bolsillos de las masas trabajadoras. Además, el gobierno está interesado además en la aprobación de una ley de empleo público para vulnerabilizar más  las condiciones laborales en el sector público.

Por estas razones, instamos a las y los trabajadores a hacer este análisis y le exijan a las dirigencias sindicales seguir luchando por medio de la huelga. Es necesario emplear herramientas como las que usaban las y los trabajadores de décadas anteriores, cuando las huelgas eran reprimidas y los salarios eran rebajados. En ese entonces, los sindicatos brindaban ayudas económicas por medio de fondos de huelga para que las y los huelguistas pudieran sostenerse en medio de la represión. Si las injusticias contra la clase trabajadora  continúan (de lo cual no tenemos duda), es necesaria la huelga, pues es la única forma con que contamos para defender nuestros derechos laborales.

De la misma forma, llamamos a las bases sindicales a replantear la forma de hacer sindicalismo en el marco de construir nuevas dirigencias que estén al frente de nuestras organizaciones sindicales de manera democrática y luchadora. En el magisterio es necesario superar a las dirigencias sindicales que son “organizadoras de derrotas”; esto es fundamental para luchar contra la recarga laboral, políticas herradas como “la inclusión”, el interinazgo crónico y las condiciones deficientes para el título I, entre otros aspectos.

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