• El gobierno chileno se niega a tomar la más mínima medida de protección frente a la pandemia y sólo responde de una manera a la crisis, con represión.

Por Nicolas Mestre

“En el caso de Chile, y poco antes que el coronavirus tocara a la puerta, el problema que a todos ocupaba era la cuestión política, el cambio constitucional, las nuevas bases de la convivencia. Había en todo eso una confianza en la propia voluntad, la convicción de que la voluntad, colectiva en este caso, podía modelar a su antojo la vida en común. No es muy difícil trazar la analogía con la forma en que experimenta la vida un individuo sano: todo en él suele ser confianza en las propias fuerzas, anhelo exuberante de diseñar su vida, de imponer su voluntad, hasta que la enfermedad sobreviene y, con ella, la experiencia de los límites.

Algo de eso ha ocurrido de pronto en Chile.

Todo el proyecto político y social que se formuló como consecuencia del 18 de octubre, desde el cambio constitucional a las mejoras sociales, de pronto se ha visto alterado.”

Carlos Peña, Muerte biográficaEl Mercurio 22/03/2020

La pandemia del Coronavirus sigue su curso en el país. Actualmente, van 632 casos confirmados, 11 con ventilación mecánica, dos de ellos en estado crítico luego de un primer fallecimiento, una mujer de 82 años de la comuna de Renca (Región Metropolitana).

Chile encabeza en número de contagios a nivel sudamericano después de Brasil (con 1.178 y 18 muertos) y seguido de Ecuador con 532 casos, pero más lejos aún de Perú (318), Argentina (225), Colombia (210) y Uruguay (135).

El gobierno de Sebastián Piñera ha anunció un toque de queda a nivel nacional hasta las 05:00 horas del lunes. A su vez, anunció una serie de medidas represivas: multas de hasta 1.000 Unidades Tributarias Mensuales (alrededor de 50 millones de pesos), prohibición de funcionamiento de espacios sociales (restaurantes, centros comerciales, pubs, etc.), pero más bien focalizadas en el establecimiento de controles o cordones sanitarios (Puerto Williams, Chillán, barrio alto en la zona oriente de Santiago) y aduanas sanitarias (cruce marítimo y aéreo del estrecho de Magallanes, y en la isla de Chiloé).

 

 

Sin embargo, se rehúsa a implementar una de las medidas más importante para evitar la propagación del Covid-19, la cuarentena nacional preventiva. El día de hoy, 1.500 científicos nacionales, de 15 sociedades científicas, firmaron una carta solicitándole al Presidente Sebastián Piñera, al Ministro de Salud Jaime Mañalich y al Ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación Andrés Couve, esta medida. Señalan los científicos del país:

La evidencia científica a nivel mundial es clara, el aislamiento total de ciudades y del país, junto al distanciamiento social dentro de las ciudades, es la mejor forma de evitar los contagios y las muertes. Es la manera de no tener que enfrentarnos a escenarios como los que viven Italia y España por su inacción preventiva. Países vecinos como Argentina o en el caso del Estado de California en Estados Unidos (40 millones de personas), con menos casos que Chile, ya han tomado medidas drásticas de cuarentena para resguardar a la población.  Si bien es claro que esta decisión tiene un gran impacto en la economía, afectando vidas humanas.” (Más de 1.500 científicos piden a Piñera cuarentena nacional preventiva para frenar expansión del Covid-19)

Para implementar dicha medida el ejecutivo debiese establecer un plan integral de emergencia sanitaria, partiendo por un aumento significativo del ya deficiente presupuesto de salud pública, que desde hace décadas arrastra un severo déficit estructural. Se podría así subsanar el déficit que existe de insumos médicos de distinto orden, con aumento salarial para las y los trabajadores de salud que hoy en día se encuentran en la “primera línea” para enfrentar la enfermedad poniendo en riesgo sus propias vidas. Debería ser prioridad ordenar la prohibición de toda actividad económica y/o comercial que no sea estrictamente necesaria para enfrentar este problema sanitario, prohibiendo los despidos, manteniendo a las y los trabajadores con licencia médica pagada por 15 días para poder dedicarse al cuidado de los grupos familiares y labores domésticas, evitando el uso del teletrabajo a lo realmente imprescindible y garantizando medidas de higiene y seguridad de los sectores productivos que deben seguir proporcionando artículos de primera necesidad.

En ausencia de una política sanitaria integral para enfrentar el problema de la propagación del virus, el gobierno ha optado por una doble estrategia: medidas de orden de control social y político, como el estado de excepción constitucional de catástrofe, entregando el control territorial a las fuerzas armadas, aplazar el plebiscito constitucional de Abril (conquista que es un subproducto de la rebelión popular) y ahora el toque de queda. Impone también el viejo criterio del individualismo neoliberal de “sálvate como puedas” con un llamado a la conciencia individual de quedarse en casa, dejando al arbitrio de los capitalistas las medidas a implementar en cada lugar de trabajo, que ya ha implicado un recorte salarial de un 50% a trabajadores de la aerolínea Latam. Es decir, quieren que el costo económico de la crisis sanitaria por el Covid-19 la pague la clase trabajadora.

Denunciamos que el gobierno hasta ahora ha utilizado como excusa la pandemia de Coronarivus para restringir garantías constitucionales democráticas, que no son medidas sanitarias, para disciplinar a la sociedad que emergió de la rebelión popular del 18 de octubre, dejando a su suerte a las y los trabajadores, acrecentando una crisis económica que quieren hacer recaer sobre el bolsillo y el empleo de las mayorías trabajadoras sin implementar medidas sanitarias, económico y sociales de fondo para enfrentar la pandemia.

El tiempo apremia y el gobierno irresponsablemente sigue aferrado en proteger la ganancia de los capitalistas por sobre la salud de la población, tal cual lo demostrara en su reciente discurso dado en cadena nacional.

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