Inglaterra: 2.000 trabajadores van a la huelga en el puerto más grande del país

Los trabajadores del puerto de Felixtowe, en la ciudad de Suffolk, anunciaron un paro de 8 días a partir del domingo 21. Exigen un aumento salarial que iguale la inflación, que ya llegó al 11,8% y podría alcanzar el 13% en lo que resta del año. Se calcula que 200.000 trabajadores de distintos gremios pararán durante las próximas semanas en Inglaterra.

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La ola de huelgas que sacude Europa no ha terminado e Inglaterra parece ser el epicentro de la misma. Durante el fin de semana, paros en los trenes, subterráneos y colectivos paralizaron el transporte en el área metropolitana de Londres y otras ciudades importantes como Surrey. Pero la economía británica, ya golpeada por la inflación y por la inminente recesión, podría sufrir nuevos golpes por la huelga anunciada por los trabajadores portuarios de Suffolk, al noreste de Londres.

Un reclamo universal por el salario

La inflación del 2022 ya es la más alta de los últimos 40 años en Inglaterra. Y se espera que siga subiendo. La exigencia de aumentos indexados según el Índice de Precios al Consumidor es común a todos los conflictos laborales que se están dando en Gran Bretaña (y en todo el viejo continente).

La huelga de los portuarios, que comenzó el domingo 21 y terminará el domingo 28 de agosto, es la primera en Felixtowe desde 1989. Este único dato refleja la profundidad del conflicto. Los trabajadores ingleses están viendo caer su poder adquisitivo como no sucedía desde hace al menos 3 décadas, en la época de contrarreformas neoliberales de Margaret Thatcher.

La medida contó con una aprobación mayor al 90% en las consultas de base realizadas por el sindicato Unite a principios de agosto. Robert Morton, dirigente de Unite, declaró que Felixtowe «puede costear salarios razonables para nuestros miembros pero una vez más ha elegido no hacerlo. Esa decisión fue motivada por avaricia, no por necesidad».

El puerto de Felixtowe es explotado comercialmente por la empresa privada de capitales hongkoneses Hutchinson Holding LTDA. La última oferta realizada por la firma a Unite fue del 8% anual, 5 puntos por debajo de las proyecciones de inflación para este año. En 2020, el puerto de Felixtowe le reportó a Hutchinson ganancias brutas por 61 millones de libras (71,8 millones de dólares). Además de Felixtowe Road and Railway Company, la firma con la que explota el puerto, Hutchinson es propietaria en Inglaterra de la red de telecomunicaciones Three y de la prepaga de la salud Superdrugs.

Como muestran las cifras, no se trata de una pequeña PyME, sino de una multinacional que realiza negocios millonarios con el comercio exterior inglés. Y el salario medio de los portuarios de Felixtowe es de aproximadamente 43.000 libras anuales, unas 7 mil libras por debajo del costo de vida anual promedio en Inglaterra.

Un golpe al suministro «just in time»

El puerto de Felixtowe es el más grande de Inglaterra; a través del mismo entra y sale el 40% del comercio marítimo del país. Son unos 4 millones de contenedores provenientes de 2.000 buques distintos al año.

Se trata de un punto caliente para la golpeada cadena de suministros. Desde el 2020, el sistema just-in-time («justo a tiempo») de comercio está sufriendo fuertes desajustes en todo el mundo. Las constantes interrupciones comerciales en el marco de la pandemia y la casi inexistencia de stocks desnudó la profunda vulnerabilidad del sistema.

La huelga de 8 días anunciada por los trabajadores portuarios podría paralizar momentáneamente el transporte de decenas de miles de euros en mercancías. Se espera que gran parte de las cargas previstas para esta semana deban ser redireccionadas hacia puertos menores. Además, podrían registrarse alzas en los precios de varios productos así como faltantes en los puntos de venta al consumidor.

No es casual que la huelga de los portuarios se de en un sector que viene sufriendo problemas desde el inicio de la pandemia. La crisis inflacionaria desatada por el alza de los precios energéticos ha sumado presión sobre sectores clave como el transporte. Ya durante los últimos meses, los puertos habían sido puestos en jaque por huelgas en Alemania y lo mismo sucedió con los aeropuertos en toda Europa.

La ola huelguística sigue viva

Durante los últimos tres días, 50.000 trabajadores del transporte afiliados al sindicato de Trenes, marítimos y transporte y a la Asociación de personal asalariado del transporte estuvieron de huelga. Unos 115.000 trabajadores de los correos sindicalizados en la Unión de Trabajadores de la Comunicación pararán el 26 y 31 de agosto, así como el 8 y 9 de septiembre nuevamente. El 30 y 31 de agosto lo harán 50.000 trabajadores del pulpo de las telecomunicaciones BT. Los del correo Post Office se plegarán los días 26, 27 y 30 de agosto.

A principios de mes, 700 trabajadores de los depósitos de Amazon en Tilbury, Essex realizaron «huelgas salvajes» (las famosas wildcat strikes, es decir, decididas sin «autorización» de la cúpula sindical) en reclamo de un aumento salarial de 2 libras por hora. La patronal estadounidense les ofrecía un aumento 6 veces menor (35 peniques por hora). «Un aumento de 35 peniques es un insulto. Es un 3% comparado con una inflación meteórica, casi como recibir un recorte salarial», dijo un trabajador a los medios ingleses. Los paros se extendieron a varios depósitos más en Dartford, Belvedere, Hemel Hempstead, Chesterfield y Bristol.

Estos son sólo algunos ejemplos de las decenas de conflictos salariales que surgen día a día en Inglaterra. Mientras tanto los analistas señalan que la caída del poder adquisitivo es comparable a la ocurrida durante la Gran Depresión de los años ’30. En el último año, los salarios británicos cayeron un 7% con respecto a la inflación. Se trata de un récord histórico. Y los aumentos en las tarifas energéticas previstos para el invierno que se aproxima no hacen sino sumar incertidumbre a las condiciones de vida de millones de trabajadores.

Únicamente el esfuerzo desmovilizador de la burocracia sindical del Partido Laborista está impidiendo que estos conflictos escalen hasta poner en jaque al gobierno conservador británico. Pero, aún así, el descontento es tan grande que las voces que piden una huelga general se multiplican. Una medida como esa no se ve en el Reino Unido desde hace casi un siglo.

Las decenas de miles de trabajadores que pararon durante las últimas semanas son una prueba irrefutable de que la clase trabajadora británica está dispuesta a pelear por mejores condiciones de vida. Y la entrada en escena de sectores estratégicos como los portuarios de Felixtowe podría dar nuevos ánimos a miles de asalariados.

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