• El Black Lives Matters  continúa vigente y tuvo voz nuevamente tras los siete disparos que recibió el lunes el joven afroamericano en Wisconsin. De momento se encuentra hospitalizado en estado grave.

Fernando Bialuski

El 24 de agosto la policía volvió a arremeter de manera burda y cobarde contra un hombre afroamericano de 29 años. El hecho ocurrió en Kenosha, Wisconsin y la víctima se llama Jacob Blake, quien de milagro sigue vivo tras los siete disparos recibidos en la espalda por parte del uniformado, Rusten Sheskey.  La situación generó nuevamente una ola de repudio y enfrentamientos con el aparato represivo.

 

Un punto de inflexión en los acontecimientos recientes ha sido el boicot del deporte americano por la demanda del fin del racismo. El miércoles fue el día clave. Todos los equipos de la NBA como los de la WNBA que debían disputar sus respectivos partidos de Playoffs (la instancia más importante de la competencia) suspendieron los compromisos. Quiénes tomaron la primera decisión fueron los Milwaukee Bucks y a partir de allí se sumó el resto. Se trata de una determinación realmente profunda por la importancia del básquet en el país. No es extraño que para encontrar un evento similar haya que remontarse a la década del 60, cuando el movimiento negro tuvo un punto de auge. En este caso diferentes figuras salieron a expresarse otra vez, cansados de una situación que se repite y que contó con un antes y un después tras el asesinato de George Floyd. El propio Lebron James, ídolo de enormes porciones de la sociedad, exigió un cambio y manifestó su hartazgo.  Un acto icónico sucedió en vivo en un programa de televisión de TNT cuando Kenny Smith (histórico de la NBA), abandonó el set en calidad de “hombre negro y ex jugador” en solidaridad con sus colegas..

“No sé por qué protestan”, indicó Donald Trump ayer. El presidente salió con todo a cruzar las actitudes de los basquetbolistas. Queda claro, las elecciones serán el próximo tres de noviembre y el empresario reaccionario no se puede permitir una nueva oleada de protestas de alta intensidad a solo meses de los comicios. Incluso debió decir que “la gente” está cansada de la NBA porque se convirtió en una “organización política”. Al magnate le molestan que las grandes estrellas del deporte americano ocupen la agenda nacional con la pelea contra el racismo y por un sistema completamente diferente.

El básquet fue solo el comienzo. Al correr de las horas se sumó el tenis. Se estaba disputando el Masters 1000 de Cincinnati (un torneo realmente importante y el primero oficial desde el retorno a la actividad en la pandemia). Con figuras como Novak Djokovic , Serena Williams y Naomi Osaka (la primera en alzar la voz) se llevó a cabo la suspensión en instancias de semifinales. Para un deporte tan tradicional la decisión marcará un precedente sin igual. El fútbol y la Major League Soccer tampoco se quedaron atrás, los encuentros se postergaron. El béisbol, una de las disciplinas con mayor público, también tomó la misma determinación a través de sus diversas asociaciones. Además se vieron protestas hasta en el golf. La bronca existe y no se disipa tan fácilmente cuando se tratan de reclamos tan profundos e históricos. Pueden significar la herida de muerte de Trump.

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre