• Una manifestación de extrema derecha liderada por Trump irrumpió violentamente en el Capitolio, obligando a suspender la sesión del Congreso que consagraba el triunfo de Biden en las elecciones. Se trata de una intentona golpista.

Corriente Internacional Socialismo o Barbarie

Se trata de un acontecimiento sin precedentes en la historia de la principal potencia imperialista mundial. Unas 15 mil personas se concentraron en las puertas del Capitolio mezclando banderas electorales de Trump-Pence, banderas estadounidenses, el amarillo identificado con la derecha liberal, los emblemas de la Confederación esclavista durante la Guerra civil y algunas banderas lisa y llanamente fascistas.

Hacia las 14 en la zona horaria local, cientos de ellos irrumpieron en el Capitolio y forzaron así la suspensión de la sesión del Congreso que se disponía a oficializar la toma de posesión de la presidencia por parte de Joe Biden.

No tenemos simpatía alguna por ninguno de los bandos imperialistas que disputaron la presidencia. Pero las bandas de ultra derecha y el golpismo ponen en cuestión los más elementales derechos democráticos de las masas estadounidenses, ahora quieren pasar por encima de un resultado electoral claro tanto en el voto popular como en el Colegio Electoral, más allá de los fuertes rasgos antidemocráticos del régimen político yanqui en sí.

Nuestra Corriente Internacional Socialismo o Barbarie repudia este avasallamiento de los derechos electorales de los trabajadores, los negros, las mujeres, la juventud que votaron masivamente contra Trump. «¡Estén presentes, será salvaje!» había dicho en su convocatoria a la movilización de hoy, sosteniendo contra toda prueba que él ganó las elecciones. Se trata de una intentona de golpe de estado que implica un salto en calidad en el carácter fascistoide del «trumpismo».

La militarización de la ciudad capital sólo puede empeorar las cosas, no es apelando a ellas que se puede frenar a la extrema derecha. Las instituciones capitalistas norteamericanas son las que han llevado a esta situación inédita. Sus fuerzas represivas pueden incluso ser una base de apoyo para los grupos fascistas en el caso en que sean el único medio para dominar la situación ahora.

La movilización de masas es la única que puede echar definitivamente a Trump y sacar de las calles a sus hordas fascistas.

Este acontecimiento sin precedentes confirma que hay un ala de la la clase capitalista (sobre todo sus franjas intermedias) que quisiera poder forzar a toda costa la situación contra los trabajadores y oprimidos.

Esto es un cuestionamiento a los derechos democráticos de las amplias mayorías populares en el centro de la principal potencia mundial: no puede no significar un inmenso peligro a nivel internacional.

Apelando a la experiencia de la rebelión de este año, de las masas que protagonizaron una movilización sin precedentes en décadas en Estados Unidos, a los explotados y oprimidos es que se puede barrer con las hordas fascistas. Trump y sus cómplices tienen que ir presos.

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