• El Pazo de Meirás simboliza lo que es España hoy: 45 años después de la muerte en cama del dictador, las propiedades que expropiaron y la fortuna que amasaron los Franco siguen intactas.

Por Socialismo o Barbarie Barcelona

Hoy lunes 6 de junio arranca el juicio por la devolución del Pazo de Meirás al patrimonio público. La Abogacía del Estado, la Xunta, la Diputación de A Coruña y los ayuntamientos de Sada y el de A Coruña exigen a la familia Franco que devuelva al Estado la que fuera la residencia veraniega del dictador Francisco Franco hasta su muerte y que posteriormente heredaría su hija, Carmen Franco.

El Pazo de Meirás, una gran finca situada en Sada (Galicia), fue inicialmente construida por encargo de la intelectual gallega Emilia Pardo Bazán en 1893. En 1938 las autoridades franquistas iniciaron la “compra” – por una cantidad que oscila entre 400.000 y 725.000 pesetas – como obsequio para dictador, aunque se pintó como una “donación popular” del pueblo de A Coruña para Franco.

Ni dejaron a la hija de Pardo Bazán recuperar sus pertenencias, quedándose así con el mobiliario, el terreno, la biblioteca y el legado de la escritora. Posteriormente expropiarían los terrenos colindantes con el Pazo, hasta sumar más de 6 hectáreas de terreno.

La Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica exige que se haga un inventario de los objetos que los Franco sacaron del Pazo y la devolución de todo lo expoliado por el dictador y su familia. Polo hizo extraer piezas arqueológicas de otros pazos para trasladarlos a su residencia de verano. También es bien conocida por la zona la costumbre de Carmen Polo de llevarse todo lo que quería sin pagar, aduciendo que “no tenía suelto” y pidiendo que “enviaran la factura al Pazo”. En los últimos años de la dictadura, las joyerías cerraban cuando sabían que Carmen Polo estaba en A Coruña.

El Pazo de Meirás simboliza lo que es España hoy: 45 años después de la muerte en cama del dictador, las propiedades que expropiaron y la fortuna que amasaron los Franco siguen intactas. No es ninguna casualidad que el abogado de la familia sea Luis Felipe Utrera Molina, hijo de José Utrera Molina, quien fuera un personaje destacado durante la dictadura, quien firmara la sentencia de muerte de Salvador Puig Antich y quien fuera miembro condecorado en 2012 de la Fundación Francisco Franco. Éste, igual que Franco, murió en su cama en 2017 y fue despedido con saludos fascistas y el Cara al sol.

Los responsables de la dictadura fascista no han sido juzgados nunca, las víctimas siguen desaparecidas en cunetas y las autoridades franquistas se reciclaron durante la Transición en “demócratas”. Los genocidas fascistas han muerto en sus camas y las y los hijos de desaparecidos han fallecido sin justicia ni reparación. La monarquía puesta por Franco sigue también intacta.

El podrido régimen del 78, fundamentado en la impunidad de la dictadura franquista, sigue haciéndose material cada día a lo largo y ancho del Estado español: en la podrida justicia posfranquista que encarcela políticos independentistas catalanes y cantantes de izquierda, en los putrefactos cuerpos de la Guardia Civil y el ejército donde jamás se depuraron responsabilidades, en la monarquía, en los varios conflictos por la autodeterminación de los pueblos del Estado…

Apostamos a la solidaridad y la unión entre todos los pueblos del Estado para acabar con el régimen del 78. ¡Fuera la monarquía! ¡Justicia y reparación para las víctimas del franquismo! ¡Inversión en memoria histórica ya: abrid las cunetas! ¡Expropiación ya a la familia Franco y a todas las familias de genocidas responsables de la dictadura!

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