• Podríamos experimentar en unos pocos meses lo que tardó tres o cuatro años en ocurrir tras la caída del mercado de valores de 1929. La situación va a ser terrible cómo no se hagan algunas reformas estructurales serias.

Por Doug Henwood

Goldman Sachs atrajo mucha atención con su pronóstico de que el Producto Interior Bruto (PIB) de los Estados Unidos caería un 34% en el segundo trimestre de este año. Es una cifra muy grande. Es tres veces y media el peor trimestre en la historia económica de Estados Unidos desde que comenzaron las estadísticas trimestrales del PIB en 1947. (Ese trimestre, por cierto, fue el primero de 1958, el inicio de una fuerte recesión , que se caracterizó, entre otros cosas, por una “gripe asiática”). Aquí hay una pequeña perspectiva sobre esta cifra.

Esta cifra del 34% se anualiza, lo que significa que la disminución total equivaldría a si la tasa del trimestre se mantuviera igual durante un año completo. Una disminución anualizada del 34% se traduce en una disminución del 9,9% en el trimestre. Grande, pero al menos no es un tercio.

Sin embargo, a menos que se sea un especialista en estas cosas, probablemente no sepa que nunca nos recuperamos por completo de la recesión de 2008–9. Cómo se demuestra en el gráfico a continuación. La línea marcada como “tendencia” se basa en la tasa de crecimiento promedio de 2.1% de 1970 a 2007, el año previo a la Gran Recesión. La línea “real” es, como su nombre indica, el PIB per cápita registrado. La estimación de Goldman Sachs para el segundo trimestre está marcada con el punto. Si se cumple ese pronóstico, habremos revertido todo el ciclo de recuperación / expansión 2009–2019 en cuestión de meses.

Obsérvese cómo de 1970 a 2007, la línea real ondula alrededor de la tendencia, subiendo por encima de ella en los momentos de expansión (alcanzando un máximo alrededor de 1990 y 2000, por ejemplo), y cayendo por debajo en las recesiones (como 1975 y 1982). La linea real nunca se aleja mucho de la tendencia, hasta que sufre una fuerte caída en 2008 y 2009, de la cual nunca se ha recuperado realmente. Desde 2009, la tasa de crecimiento media ha sido del 1.6%. El año pasado, que según Trump ha sido el mejor desde el punto de vista económico de la historia, logró volver al promedio anterior a 2008 de 2.1%, un promedio que incluye dos recesiones profundas (1973–1975 y 1981–82).

A finales de 2019, la linea real era un 13% inferior a la tendencia. Al final de la recesión de 2008–9, estaba un 9% por debajo de la tendencia. Sorprendentemente, a pesar de una década de expansión, volvió a caer por debajo de la tendencia en más de la mitad de los trimestres desde que terminó la Gran Recesión. La brecha ahora es igual a $ 10,200 por persona, una pérdida permanente de ingresos, como dicen los economistas.

Eso no se traduce literalmente en una pérdida de $ 10,000 de ingresos para cada persona. Hay muchos otros componentes en el PIB, como la inversión. Y las ganancias en ingresos personales se han concentrado en los niveles superiores durante varias décadas, por lo que no significa que el estadounidense medio sea $ 10,000 más pobre de lo que sería si la economía se hubiera recuperado normalmente después de 2009. Sí significa que tenemos mucho menos recursos materiales de lo que deberíamos. Y sugiere que hubo serias patologías subyacentes a una “prosperidad” superficial y a menudo extraña.

Todo eso se ha evaporado. Independientemente de la cifra exacta, es casi seguro que hemos entrado en una recesión muy aguda, una que podría compararse o superar la de principios de la década de 1930, aunque a un ritmo mucho más rápido. Podríamos experimentar en meses lo que tardó tres o cuatro años en ocurrir después del derrumbe del mercado de valores de 1929.

Goldman espera una recuperación rápida más adelante este año. Me parece difícil de creer. Una crisis como la del COVID-19 no se supera fácilmente. Incluso si encontramos en dos o tres trimestres hay una cierta estabilización, probablemente sufriremos otra pérdida de ingresos permanente, a menos que se hagan algunas reformas estructurales serias.

Sí, el PIB es una medida defectuosa del bienestar material. No dice nada sobre lo que produce la economía, a qué coste humano y ecológico, o cómo se distribuye. Pero el PIB es un resumen útil de los principios en torno a los cuales se organiza nuestra sociedad. Este análisis ayuda a explicar por qué las cosas han sido tan insatisfactorias a pesar de los alegres titulares económicos de los últimos cinco o siete años. Y solo va a empeorar, y probablemente mucho.

 

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