• Los terribles registros indicaron un récord 2.286 muertes por coronavirus en un día. Las personas fallecen haciendo cola mientras esperan una cama para ser atendidos. Bolsonaro elogia su pésima gestión de la pandemia mientras la variante amazónica se propaga.

Virginia Bertoldi

La segunda ola en el país sudamericano está haciendo estragos. Brasil batió tres veces su propio récord en marzo, pero no de ningún mérito festejable. El miércoles se registraron 2.286 muertes por coronavirus. El anterior récord fue el martes con 1.972, y el miércoles de la semana pasada fallecieron 1.910. El único país que lo sigue superando en el ranking mundial es Estados Unidos.

El sistema de salud está saturado. 22 de los 26 estados de Brasil tienen más de un 80% de ocupación en las Unidades de Terapia Intensiva. Entre los estados más complicados están los sureños Rio Grande do Sul, con una ocupación superior al 103%, y Santa Catarina, al borde del colapso con más del 99%.

En el estado de San Pablo hay pacientes que mueren esperando una cama, los hospitales están desbordados hace un tiempo. La ocupación de camas llegó al 100% en los hospitales más grande, y la total del estado es del 87%, cuando en febrero era del 66%. La secretaria adjunta de salud de San Pablo, Thamires May, declaró en una conferencia de prensa: «Tenemos a 11 pacientes intubados, 16 esperando transferencia vía Cross (el sistema para transferir pacientes a otros hospitales del estado) y 11 fallecidos; desgraciadamente, esos 11 fallecidos estaban esperando una plaza en cuidados intensivos».  Casi la mitad de los 9 mil internados en terapia intensiva en la ciudad, tienen menos de 50 años.

El sistema de salud está saturado. 22 de los 26 estados de Brasil tienen más de un 80% de ocupación en las Unidades de Terapia Intensiva.

Esta segunda ola viene impulsada por la variante amazónica originada en Manaos, la P1, que es 2,2 veces más transmisible.  Una preimpresión de un estudio de investigadores en Brasil y Reino Unido, sugiere que esta variante podría evadir la inmunidad de una infección anterior hasta un 61%.[i]  Los investigadores declararon que «La aparición de nuevas variantes, que combinan tanto el potencial de ser más transmisibles como la ausencia de medidas de mitigación y supresión amplias y articuladas, son muy preocupantes», haciendo alusión a la falta de responsabilidad del presidente Jair Bolsonaro.

En San Pablo, el gobernador del estado Joao Doria, declaró el toque de queda nocturno y la prohibición de actividades presenciales desde el 15 al 30 de marzo . También ordenó el cierre de negocios no esenciales desde el fin de semana pasado, pero Bolsonaro lo contradijo e instó a la población a desafiar las restricciones. Se justificó con que esto hundiría la economía de Brasil. «Tenemos que enfrentar nuestros problemas. Dejen de ser mariquitas, basta de lloriqueos, ¿cuánto tiempo van a seguir llorando? Tenemos que afrontar los problemas, respetando a los ancianos, a los que padecen enfermedades, a las condiciones crónicas. Pero, ¿dónde va a terminar Brasil si todos paramos?», dijo.

Por otro lado, se jactó de que el país tiene la capacidad de producir vacunas y afirmó que este año llegarían a tener 400 millones de dosis listas para “que podamos atender también a nuestros hermanos de Suramérica»  [ii]. Por el momento solo el 2% de la población fueron vacunados con las dos dosis. No olvidemos que el presidente brasileño fomentó (y sostiene) el uso de medicamentos que no hacen nada contra el coronavirus, y que también gastó millones en producir pastillas contra la malaria, basado en ninguna evidencia científica rigurosa. Cínicamente, ayer volvió a elogiar su gestión sobre la pandemia.


[i] https://cnnespanol.cnn.com/2021/03/11/brasil-crisis-covid-variante-trax/

[ii] https://www.eluniversal.com.mx/mundo/covid-19-bolsonaro-dice-que-brasil-fue-un-ejemplo-para-el-mundo-en-la-pandemia

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