• La renuncia de Moro y la crisis del gobierno de Bolsonaro.

Por Antonio Soler

“Vos tenes 27 Superintendencias, yo quiero sólo una, la de Río de Janeiro” (Bolsonaro)

 

Celso de Mello, ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), autorizó la divulgación del testimonio de Sergio Moro a la Policia Federal (PF) realizado el sábado (2/3) como parte de la investigación solicitada por la Procuraduría General de la República (PGR) para investigar las denuncias del ex-ministro de que Bolsonaro quiere controlar a cualquier costo la PF (Policía Federal) – particularmente la de Río de Janeiro (RJ).

Ese testimonio de diez páginas se hizo público hoy. En él, Moro confirma las informaciones dadas cuando anunció su salida del Ministerio y amplio el detalle de otros hechos que confirman las intenciones de Bolsonaro.

La tentativa de interferir en los nombramientos de la PF/Río de Janeiro viene desde mediados del año pasado, en tanto, habría sido en marzo que el “presidente” intensifico su ofensiva para poner en la jefatura de la PF a un funcionario de su confianza personal.

Según Moro, Bolsonaro a través de mensajes de WhatsApp le habría pedido el cambio del Superintendente de la Policia Federal de Río, diciéndole que “vos tenes 27 Superintendencias, yo sólo quiero una, la de Río de Janeiro”.

Personalmente, en el Palacio del Planalto, informo Moro que Bolsonaro le dijo que “necesitaba de personas de su confianza, para que pudiese intercambiar, telefonear y obtener informes de inteligencia”.

La manifestación del cambio de la Dirección General de la PF y de la Superintendencia de Río habría sido hecha ante otros ministros, como Augusto Heleno (del Gabinete de Seguridad Institucional) y, también, durante la reunión del Consejo de Ministros ocurrida el día 22/04. “Ese asunto era conocido en el Palacio del Planalto por varias personas”, afirmo Moro.

Aunque ese testimonio no trae grandes novedades, y no llega a ser la “bala de plata” para derribar a Bolsonaro, como dicen algunos analistas, no deja de sumar un punto más en el hervidero de la peligrosa crisis sanitaria, institucional y política en la cual estamos insertos y que el genocida en la presidencia quiere aprovechar para avanzar en su proyecto autoritario.

Dentro del juego institucional, la PGR ya había solicitado al STF la indagatoria de los ministros Augusto Aras, a Celso de Mello, como también la de Luiz Eduardo Ramos (Secretaria de Gobierno), Augusto Heleno (Gabinete de Seguridad Institucional) y Walter Souza Braga Netto (Casa Civil) para investigar – como si ya no hubiesen pruebas suficientes para abrir un proceso de casación de Bolsonaro – la interferencia de Bolsonaro en las investigaciones de la PF. [1]

De la misma forma que el Congreso, que ya acumula más de 20 pedidos de impeachment, las demás instituciones sólo van a tomar alguna medida para ir contra Bolsonaro cuando tengamos un fuerte proceso de movilización, por eso es necesario poner en práctica acciones en las calles con el debido distanciamiento social.

Los jefes de los demás poderes obedecen a los intereses del capital y parecen preferir ver a Bolsonaro dar un autogolpe que abrir un proceso de impeachment, que le quite de la investidura o denunciar los crímenes del neofascista.

Cualquier proceso de casación abriría una situación política más favorable para los trabajadores, lo que dificultaría ataques a nuestros derechos, como la “PEC del Presupuesto de Guerra” que fue votada en el primer turno ayer en la Cámara de Diputados. Esa PEC transfiere trillones de los recursos públicos a las arcas de los bancos al permitir que el Banco Central adquiera cerca de R$ 1 trillón de papeles “basura” y prohíbe el reajuste salarial a los empleados públicos.

Así, a pesar de los chispazos con los demás poderes, y aun amenazando diariamente los derechos democráticos, Bolsonaro es funcional a los patrones y a los señores que dirigen sus negocios a través del Congreso y del poder judicial, ya que mantiene un bastón sobre la cabeza de los explotados y oprimidos a través de acciones bonapartistas, tales como el control directo de la PF, de la agitación reaccionaria golpista y de la movilización de su base protofascista que comienza a enfrentar cualquier forma de movilización contraria al gobierno.

Por eso es necesaria, en primer lugar, la unificación de todos los sectores en torno a una campaña desde las bases por el Fuera Bolsonaro y Mourão. Es un error político que la mayoría de la dirección del PSOL, esperando por el PT, la CUT y Lula, no haya aun unificado al partido en torno de un único pedido de impeachment.

La exigencia de que Lula, el PT y la CUT movilicen contra Bolsonaro no se hace con diplomacia política junto al lulismo, como hace la mayoría de la dirección de nuestro partido, sino combinando iniciativas políticas concretas, denuncias de colaboración con los intereses de la clase dominante y exigencias de que movilicen ya para enfrentar y derrotar al bolsonarismo; que se viene tornando cada vez más agresivo y violento en las calles para crear las condiciones políticas para imponer su proyecto autoritario de cierre del régimen democrático.

Traducido del portugués por Luz Licht para Izquierda Web


[1] La intención de interferir en la conducción de los asuntos de la PF para bloquear investigaciones sobre los crímenes cometidos por sus hijos y aliados políticos es imposible de esconder. Después de haber sido bloqueado el nombramiento de Alexandre Ramagem, jefe de la Agencia Brasilera de Inteligencia y amigo de la familia Bolsonaro, por el ministro Alexandre de Moraes (STF), Bolsonaro nombra a Rolando de Souza para la jefatura de la PF. Ese sujeto es un títere más del presidente genocida. Con la mayor desfachatez, tuvo como uno de sus primeros actos al frente de la PF la exoneración de nada menos que el Superintendente de la PF/RJ.

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