Socialización del trabajo doméstico y de cuidados

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Bajo la lógica capitalista y patriarcal son las mujeres las encargadas exclusivamente del trabajo doméstico que garantiza la reproducción de la vida, así como la reproducción de la fuerza de trabajo, es decir, todas esas tareas que suponen que la clase trabajadora pueda seguir generando la plusvalía de la que se apropia la burguesía. 

Por eso, el Estado y los empresarios están exentos de estas labores que, si se realizaran socialmente, no recargarían a las mujeres de dobles y hasta triples jornadas de trabajo. Las tareas domésticas son varias: cocinar, lavar, limpiar, entre otras. Aunado al trabajo de cuidados de infantes, personas adultas mayores, personas enfermas o con alguna discapacidad, esto supone esfuerzo físico y afectivo que requiere de la inversión de muchas horas, pero también generan mucho desgaste emocional. 

En nuestro país, según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, se calcula que las mujeres destinan 37 horas semanales al trabajo doméstico, muy distantes de las 16 horas que destinan los hombres. Es decir, las mujeres tienen toda una jornada laboral en el hogar, en el caso de las mujeres trabajadoras habría que sumarle 48 horas de otra jornada de trabajo remunerado, o sea, en realidad las mujeres trabajan alrededor de 12 horas diarias. 

Además, con la pandemia de la Covid-19 los datos de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado posiblemente se han incrementado para las mujeres debido al confinamiento. Aunque no se hallan datos específicos para Costa Rica, en México, por ejemplo, la cantidad de horas destinadas a oficios de la casa no pagados se duplicó a 50 horas semanales, de acuerdo con cálculos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

En términos económicos, se calcula que, en un año, el trabajo no remunerado que hacen las mujeres en casa genera una riqueza equivalente al doble de la producida por el comercio de Costa Rica. El valor monetario de todas las horas invertidas en cocinar, lavar, planchar, mantener limpia la casa, hacer las compras, mantener al día los pagos, cuidar de infantes, personas adultas mayores y enfermas es de más de 5,9 billones de colones (casi 10.000 millones de dólares), equivalente a casi una cuarta parte del PIB del 2020.

Desde el Nuevo Partido Socialista (NPS) y Las Rojas planteamos que el trabajo doméstico y de cuidados debe estar distribuido socialmente para que no recaiga sobre las mujeres y estas puedan desarrollarse en diferentes ámbitos. Por eso, proponemos:

  • Fortalecimiento de la red de cuido. La red de cuido debe ser un servicio ofrecido por el Estado a todas las personas con hijos e hijas para que reciban atención gratuita mientras sus responsables laboren. Asimismo, esta red debe ampliarse para que pueda atender a personas adultas mayores, con discapacidad o enfermas que así lo requieran. 
  • Servicios domésticos socializados. El Estado debe garantizar servicios domésticos gratuitos que contemplen guarderías, comedores y lavanderías para que este trabajo no recaiga exclusivamente sobre las mujeres, sino que sea brindado gratuitamente por el Estado. 

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