• Para decir Ni Una Menos es indispensable la organización feminista y la lucha callejera.

Las Rojas

El pasado 6 de setiembre miles de mujeres y niñas irrumpieron en las calles de todo el país al grito de Justicia y Ni Una Menos.  Es la primera vez que el movimiento feminista realiza acciones simultáneas, hubo protestas en San José, Puntarenas, Liberia, Guápiles, Siquirres, San Ramón, Cartago, Golfito, Limón, Ciudad Neily, Alajuela y Ciudad Quesada. La indignación y la rabia tomaron las calles ante el aumento de los femicidios, agresiones y desapariciones, pero también por la falta de justicia.

La impunidad que le otorga el Estado a los femicidas y violentos retroalimenta la cultura machista que nos asesina. La movilización  abrazó a las familias de las víctimas de femicidio, en particular a la mamá de Luany que se unió a la marcha en San José, para decirles que no están solas, que nuestra lucha es por todas.

Una nueva generación feminista se expresó con una mayor participación de niñas y jóvenes en las protestas, para muchas esta fue de sus primeras manifestaciones. El movimiento feminista crece en todo el mundo y en Costa Rica  es muy dinámico, el 8M fue la última gran movilización antes de la cuarentena con más de 10 mil personas  y este 6 septiembre fue la primera movilización de miles desde que empezó el confinamiento.

Ante la crisis económica y sanitaria la violencia patriarcal va en aumento y nuestros derechos como mujeres están más vulnerados. La feminización de la pobreza, la recarga de trabajo doméstico no remunerado, el desempleo femenino de más de 30%, el encierro con el agresor, la falta de políticas preventivas, la impunidad de los femicidas y violentos, la falta de acceso a derechos sexuales y reproductivos, entre otras realidades, son responsabilidad del gobierno y el Estado.

La masividad de las protestas expresa la profundidad del problema y una rabia acumulada ante la falta de respuestas. En particular la movilización del 6 septiembre tuvo un carácter espontáneo, lleno de energía e indignación acumulada. Ya van más de 6 meses sin saber el paradero de Allison Bonilla; hay cada vez más femicidios  pero los medios de comunicación y funcionarios públicos, como el director del OIJ Walter Espinoza, justifican a los femicidas estigmatizando a las víctimas.

Es importante también señalar que el movimiento se enfrenta a una Asamblea Legislativa ultra conservadora, que si queremos que se aplique la figura de femicidio ampliado, es una decisión política que no podemos dejar en manos del parlamento ni del Poder Judicial, sólo la presión en las calles puede ponerle freno a la impunidad y ganar políticas públicas para combatir la violencia patriarcal.

Ante tanto atropello se hace necesario  la organización del movimiento feminista por un plan de lucha, para que exista castigo a los violentos y se destituya a todos los funcionarios que los amparen. Lamentablemente varias organizaciones feministas están desaparecidas de la esfera pública y se han virtualizado. Un debate que debemos dar, ya que históricamente en las calles es donde las mujeres, la juventud y la clase trabajadora han defendido y conquistado sus derechos. La pandemia no puede ser un freno para nuestras luchas, menos cuando en este contexto los gobiernos y empresarios aprovechan para empeorar nuestras condiciones de vida.

El sectarismo también es un límite que debilita la lucha colectiva. Es triste ver como Pan y Rosas decide apartarse de este movimiento histórico de forma sectaria. Han intentado instrumentalizar la lucha,  por ejemplo creando “Marea Verde Costa Rica”, utilizan un nombre para auto proclamarse por encima de un movimiento real como es Aborto Legal Costa Rica del que decidieron separarse. El 8M no se movilizaron, convocaron otra actividad para llegar al final de la marcha, hacer un pañuelazo y sacarse la foto. Hoy vemos como siguen cumpliendo ese papel negándose a participar activamente de frentes y de las movilizaciones, opinan desde la virtualidad  sobre luchas que no dan.

Por eso desde Las Rojas y Nuevo Partido Socialista venimos impulsando desde distintos frentes acciones callejeras con medidas sanitarias que nos permitan luchar de forma segura. Por ejemplo, el pasado 8 de agosto junto a Aborto Legal Costa Rica hicimos un plantón frente a Casa Presidencial donde le dejamos un mensaje claro a Carlos Alvarado, que nuestros derechos no se negocian y que seguiremos en las calles por ¡Aborto Legal Ya!

También impulsamos una Coordinadora Feminista contra a la Impunidad y los Femicidios, un frente de organización y lucha de agrupaciones de mujeres, familiares de víctimas y activistas independientes. Es fundamental que como movimiento tengamos espacios colectivos  para debatir y construir propuestas y exigencias que nos representen a todas  y nos garanticen victorias.

Para decir Ni Una Menos es indispensable la organización feminista y la lucha callejera. Las Rojas somos parte de esta lucha y nos comprometemos a seguir impulsando la movilización y la organización contra toda violencia patriarcal. Exigimos al gobierno de Carlos Alvarado que haga una Declaratoria de Emergencia Nacional para invertir presupuesto en medidas preventivas. Repudiamos la impunidad a los femicidas y violentos, exigimos justicia para todas las que ya no están.

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