Por Heidy Valencia Espinoza

Con la intención de aportar en la formación teórica sobre la relación entre los postulados marxistas y feministas, Las Rojas y el Nuevo Partido Socialista realizamos una charla-taller en la que intercambiamos y debatimos sobre diferentes temas relacionados con la opresión de la mujer y el patriarcado, en el capitalismo, así como la política que desde el marxismo y el feminismo enarbolamos para intervenir en la lucha por la liberación de las mujeres.

Este artículo pretende plantear en términos generales los temas que se seleccionaron para analizar desde diferentes lecturas. En otra oportunidad ahondaremos sobre los argumentos que desarrollamos para reivindicar y asumir cada una de las siguientes luchas: la lucha por el aborto legal y la lucha por la socialización del trabajo doméstico.

Aborto libre, legal, seguro y gratuito

Como feministas socialistas militamos la lucha por el aborto libre, legal, seguro y gratuito que viene con gran fuerza en América Latina. La lucha y eventual conquista de este derecho democrático implica que las mujeres podamos decidir sobre nuestros cuerpos, pero además de aportarnos autodeterminación, esta es una lucha que posibilita cuestionar las instituciones patriarcales, como lo son la familia y la Iglesia. Además permite plantear la lucha de clases que hay detrás, puesto que las mujeres trabajadoras son las que corren riesgos y mueren por abortos clandestinos.

Si bien, este es un derecho democrático que fue conseguido hace varias décadas en muchos países imperialistas, la lucha del movimiento de mujeres en América Latina por el aborto legal tiene rasgos muy progresivos porque se posiciona contra el patriarcado y, en muchas ocasiones contra las medidas capitalistas de los gobiernos neoliberales. Por eso, sostenemos que la lucha por el aborto legal es clave, no porque sea un fin en sí mismo (más bien es táctico), sino porque genera organización y movilización para plantear en el seno del movimiento de mujeres una serie de luchas contra la opresión y explotación.

Trabajo doméstico socializado

Con los orígenes del patriarcado cuando surge la acumulación, riqueza y propiedad privada, se establecen la herencia y el matrimonio que generan una división sexual del trabajo bajo la cual las mujeres tendrían por función encargarse del trabajo doméstico y el cuido, es decir, se nos aísla del espacio público donde podemos ser parte del trabajo asalariado y donde podemos organizarnos junto a la clase trabajadora.

Desde el marxismo se pretende la abolición de la familia como institución encargada de reproducir material e ideológicamente la opresión de las mujeres, fundamentalmente porque nos esclaviza a un trabajo que no es remunerado y que nos confina al hogar. A sabiendas de que en la actualidad las mujeres realizan dobles y hasta triples jornadas laborales porque además de realizar trabajo asalariado, deben encargarse del trabajo doméstico, planteamos que la única salida desde el marxismo y el feminismo para acabar con esta opresión es colectivizar el trabajo doméstico y el cuido, así no recaería sobre las mujeres, sino que sería realizado por el conjunto de la sociedad.

En este sentido, el Partido Bolchevique tras la Revolución Rusa fue el que más se acercó a una experiencia de socialización del trabajo doméstico con la creación de guarderías, comedores y lavanderías colectivas. Por ese hecho material y contundente podemos afirmar, sin duda alguna, que el marxismo no solo teóricamente, sino también en la praxis puede incorporar el feminismo para hermanar la lucha contra el patriarcado a la lucha contra el capitalismo.

Como feministas socialistas militamos y luchamos incansablemente en el movimiento de mujeres, con la clase trabajadora y la juventud para defender y conquistar derechos democráticos esbozando la perspectiva de luchas más estratégicas para acabar con la explotación y opresión del sistema capitalista y el patriarcado. No obstante, para eso es necesaria la unidad de los sectores explotados y oprimidos, por eso, proponemos que el movimiento de mujeres asuma como propias las luchas de la clase trabajadora y viceversa, porque las mujeres sin la clase trabajadora no podemos echar abajo el capitalismo y la clase trabajadora sin las mujeres no conducirá a nuestra liberación.

En resumen, la frase de Rosa Luxemburgo sintetiza nuestro planteamiento: “Quien es feminista y no es de izquierda carece de estrategia, quien es de izquierda y no es feminista, carece de profundidad”.

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