Debatamos por un regreso a la presencialidad seguro y democrático

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  • Organicémonos para exigir un retorno seguro y democrático a la presencialidad.
  • Para volver ocupamos vacunación para estudiantes y personal trabajador, además de otras medidas como lugares para lavarse las manos (y alcohol en gel) en cada facultad.

Sthefanny Zúñiga

Recientemente círculó en redes sociales una imagen sobre una circular del Instituto Tecnológico de Costa Rica, en la cual se señala que en enero del próximo año esa institución volverá a la presencialidad, aunque mantendrá algunos cursos de licenciatura y posgrado con apoyo tecnológico.

Esta decisión del TEC da pie a que dentro del estudiantado de todas las universidades públicas discutamos la necesidad de una vuelta a la presencialidad, en el transcurso del otro año, que sea democrática y segura, esto por varias razones.

En primer lugar, se encuentra la perdida de contenidos educativos a raíz del cambio pedagógico tan abrupto a causa de la pandemia, pues el personal docente no recibió capacitaciones para llevar las lecciones de forma virtual. Esto repercute -en mayor o menor medida- en los cursos; a esto se le suman las necesidades prácticas y de giras, entre otras, que se han perdido a causa de la virtualidad ya que afectan el desarrollo académico del estudiantado.

Sumado a esto también está el incremento en la precarización laboral, con el incremento en la cantidad de estudiantes que matriculan cada curso. Dónde los grupos se volvieron enormes, llegando a estar conformados por hasta 40 estudiantes, cuestión que dificulta mucho más el proceso de enseñanza-aprendizaje. Esta situación, posiblemente sea una respuesta de las autoridades universitarias ante la crisis de cupos cada vez más aguda, pero que va en detrimento de la calidad educativa y de la calidad de vida del personal docente.

En segundo lugar, se encuentra la falta de socialización que es importante tanto en el desarrollo personal (formar amistades, compartir en grupos, etc.) como a nivel académico (compartir con otras personas que cursan la carrera). Sumado a esto, ya hay dos generaciones de personas de nuevo ingreso que no conocen el campus universitario en el cual estudian y no tienen ni siquiera la experiencia de ver el campus.

En tercer lugar, una buena parte del estudiantado no cuenta con el espacio o los implementos tecnológicos necesarios para llevar un buen proceso de aprendizaje, por ejemplo, en el 2020 se habló sobre la recarga en las labores domésticas que caía sobre las mujeres, o bien están las situaciones de estudiantes de bajos recursos que, simplemente, no tienen dónde recibir lecciones. Además, a causa del abrupto cambio pedagógico se debe sumar la agudización en la crisis de salud mental por la recarga académica

En cuarto lugar, se encuentra un elemento más político, ciertamente la virtualidad y la descompresión de la universidad sirve a ciertos sectores dentro de éstas para avanzar con recortes y desfinanciamiento en pro de la privatización y mercantilización de la educación pública. Resulta evidente que la virtualidad ha logrado dispersar al estudiantado, que ya no se reúne en las aulas u otros lugares y, por lo tanto, también participa menos de las actividades políticas propias del movimiento estudiantil.

Por ello desde ¡Ya Basta! planteamos la necesidad de una vuelta segura y democrática a la presencialidad, con la participación del estudiantado y el personal trabajador, para exigirle a las autoridades universitarias garantizar las medidas sanitarias en todos los campus y facultades (colocar lavamanos, alcohol en gel, grupos reducidos) y que permita una reincorporación a la vida universitaria. Para esto, es determinante exigir al gobierno la vacunación de toda la población universitaria –estudiantil, administrativa y docentes-, en particular de las personas menores de veinte años que, al momento de escribir esta nota, aún no han sido vacunados.

Además de lo anterior, le exigimos al directorio de la FEUCR, que convoque a espacios amplios de organización y discusión para el estudiantado, dónde tengamos la oportunidad de discutir sobre la necesidad de regresar a la presencialidad segura en las aulas, que permita volver a unificar al movimiento estudiantil y hacerlo partícipe de la vida política nacional y universitaria.

Ya llevamos aproximadamente año y ocho meses de virtualidad, con un desgaste emocional enorme y en medio de una crisis económica que cada vez se agudiza más. Es necesario que retomemos los espacios físicos (además de lo académico) para luchar contra los ataques contra las universidades públicas y contra las medidas de ajuste del gobierno y las autoridades universitarias.

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