Por la Independencia de la Ucrania Soviética

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  • La Revolución Rusa, Ucrania, el bolchevismo y la guerra civil.

Zbigniew Marcin Kowalewski

Publicado en el sitio Historical Materialism el 12 de marzo de 2022. Traducido del inglés por Luz Licht.

Resumen: Escrito en 1989, este artículo cuenta la verdadera pero desconocida y dramática historia de los bolcheviques enfrentados durante la guerra civil con una inesperada revolución nacional del pueblo oprimido ucraniano, las conflictivas relaciones entre los comunistas rusos y ucranianos y el gran dilema de qué debería ser Ucrania: ¿una parte del soviet pero, como en el pasado imperial, una Rusia “una e indivisible” o un estado soviético independiente?[1]

A pesar del paso de gigante que dio la Revolución de Octubre en el dominio de las relaciones nacionales, la revolución proletaria aislada en un país atrasado se mostró incapaz de resolver la cuestión nacional, especialmente la cuestión ucraniana que es, en su esencia misma, de carácter internacional. La reacción termidoriana, coronada por la burocracia bonapartista, ha relegado también a las masas trabajadoras muy atrás en la esfera nacional. Las grandes masas del pueblo ucraniano están insatisfechas con su destino nacional y desean cambiarlo drásticamente. Es este hecho el que el político revolucionario debe, en contraste con el burócrata y el sectario, tomar como punto de partida. Si nuestro crítico fuera capaz de pensar políticamente, habría adivinado sin mucha dificultad los argumentos de los estalinistas contra la consigna de una Ucrania independiente: “Niega la posición de defensa de la Unión Soviética”; “perturba la unidad de las masas revolucionarias”; “no sirve a los intereses de la revolución sino a los del imperialismo”. En otras palabras, los estalinistas repetirían los tres argumentos de nuestro autor. Indefectiblemente, lo harán al día siguiente. (…) El sectario, como tantas veces sucede, se encuentra del lado de la policía, encubriendo el statu quo, es decir, la violencia policial, con especulaciones estériles sobre la superioridad de la unificación socialista de las naciones frente a su permanencia dividida. Sin duda, la separación de Ucrania es un lastre en comparación con una federación socialista voluntaria e igualitaria: pero será un activo incuestionable en comparación con el estrangulamiento burocrático del pueblo ucraniano. Para acercarnos más íntima y honestamente, a veces es necesario primero separarse[2].

El artículo citado de Trotsky, “La independencia de Ucrania y los cabezas de chorlito sectarios” (julio de 1939), es, en varios sentidos, mucho más importante que el artículo de abril del mismo año, “La cuestión ucraniana”. En primer lugar, desenmascara y desarma a los sectarios pseudo-marxistas que, en nombre de la defensa del internacionalismo proletario, lo transforman en una abstracción estéril y rechazan la consigna de independencia nacional de un pueblo oprimido por la burocracia del Kremlin. En este artículo, Trotsky se sitúa en la continuidad de la lucha ideológica librada por Lenin contra la “tendencia al economicismo imperialista”, tendencia queactuaba tanto en las filas del Partido Bolchevique como en la extrema izquierda de la Socialdemocracia internacional. Debe quedar claro que el adjetivo “imperialista” que Lenin atribuye a esta forma de economicismo en el movimiento revolucionario en relación a la cuestión nacional, se justifica por las razones teóricas evocadas por el autor del término. Un examen sociológico mostraría que esta tendencia se encarna principalmente entre los socialistas revolucionarios pertenecientes a las naciones dominantes e imperialistas. Los sectarios denunciados por Trotsky son sólo una nueva versión de la misma tendencia que combatió Lenin en el momento de la discusión sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación en el contexto de una revolución anticapitalista.

En segundo lugar, el artículo de Trotsky contiene consideraciones teóricas y políticas que son indispensables para comprender la corrección y la necesidad de una consigna como la de la independencia de la Ucrania soviética, así como de una revolución nacional de un pueblo oprimido como factor y componente de la revolución antiburocrática en la unión soviética y Europa del este. Para apreciar plenamente la riqueza de esta contribución, se invita a los lectores a estudiar el artículo por sí mismos.

En tercer lugar, Trotsky explica que en un caso como el de Ucrania, elinternacionalismo y la búsqueda reales de la unidad internacional de la clase obrera son imposibles sin un apoyo claro y decidido al “separatismo” nacional.

Para hacer posible una genuina hermandad de los pueblos en el futuro, los trabajadores avanzados de la Gran Rusia deben comprender, incluso ahora, las causas del separatismo ucraniano, así como el poder latente y la legitimidad histórica detrás de él, y deben declarar sin reservas al pueblo ucranianoque están dispuestos a apoyar con todas sus fuerzas la consigna de una Ucrania soviética independiente en una lucha conjunta contra la burocracia autocrática y contra el imperialismo[3].

Huelga decir que esta tarea es responsabilidad de la vanguardia del movimiento obrero internacional incluso antes que del proletariado ruso. La defensa de la consigna de independencia de Ucrania adoptada por los Congresos Mundiales de la Cuarta Internacional en 1957 y 1979, es hoy una tarea de enorme importancia política. El surgimiento de movimientos nacionales de masas de los pueblos oprimidos de la URSS exige eso, la consigna de la independencia nacional debe ser parte de nuestra propaganda y agitación general. Si esto no se hace, la oposición socialista en la URSS dejará el campo abierto a la burocracia, que espera aislar las luchas antiburocráticas libradas en las repúblicas no rusas de la lucha de los trabajadores en la Gran Rusia. Omiten así una de las tareas básicas de la transición en la lucha antiburocrática.

En cuarto lugar, Trotsky aporta un esclarecimiento esencial a la discusión histórica sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación al tiempo que elimina de esta consigna leninista sus rasgos abstractos y políticamente redundantes. Trotsky explica que, si la opresión de un pueblo es un hecho objetivo, no necesitamos que ese pueblo esté en lucha y exija la independencia para lanzar la consigna de la independencia. En el momento en que Trotsky planteó esta consigna, nadie en la Ucrania soviética podía exigir tal cosa sin tener que enfrentarse a la ejecución o convertirse en prisionero en el Gulag. Una política de esperar y ver solo conduciría al desarme político y programático de los revolucionarios. Un pueblo oprimido necesita la independencia porque está oprimido. La independencia, afirma Trotsky, es el marco democrático indispensable en el que un pueblo oprimido se vuelve libre para determinarse a sí mismo. En otras palabras, no hay autodeterminación fuera del contexto de la independencia nacional. Para determinar libremente sus relaciones con otras Repúblicas Soviéticas, para poseer el derecho de decir sí o no, Ucrania debe recuperar la completa libertad de acción, al menos por la duración de este período constituyente. No hay otro nombre para esto que la independencia del estado. “Para ejercer la libre determinación -y todo pueblo oprimido necesita y debe tener la mayor libertad de acción en este campo- tiene que haber un congreso constituyente de la nación. Pero un congreso ‘constituyente’ no significa otra cosa que el congreso de un estado independienteque se preparapara determinarsu propiorégimen interno, así como suposición internacional[4].

Ante el rigor implacable de esta explicación, cualquier otro discurso sobre el derecho de las naciones oprimidas a la autodeterminación sólo puede sostenerse con prestidigitación. Este derecho no se puede defender sin luchar para que el pueblo oprimido tenga los medios para ejercerlo; es decir sin exigir la independencia estatal necesaria para la convocatoria de una asamblea o congreso constituyente libre.

Finalmente, y esta es una cuestión de notable importancia, Trotsky reconoció que la Revolución de Octubre no resolvió la cuestión nacional heredada del imperio ruso. Aislado en un país atrasado, sólo pudo resolverlo con gran dificultad. ¿Pero estaba preparado para eso? En la perspectiva de una nueva revolución antiburocrática, tenemos que decidir si se pueden reutilizar los mismos medios o si es necesario un enfoque totalmente nuevo. Creo que Trotsky estaba convencido de que la segunda opción era la correcta. Esta es una cuestión de primera importancia que parece nunca haber sido retomada por el movimiento trotskista, aunque es un punto de partida necesario para cualquier discusión sobre la relevancia de la consigna de Trotsky de 1939.

La República Socialista Soviética de Ucrania, formalmente (y ficticiamente como Bielorrusia) miembro de las Naciones Unidas, era la más importante de las repúblicas no rusas de la Unión Soviética. También es el país más grande de Europa después de Rusia en superficie (603.700 kilómetros cuadrados), y uno de los más grandes en población (más de 50 millones, el 74% de los cuales son ucranianos). El pueblo ucraniano forma la nación oprimida más grande de la URSS y Europa. La clase trabajadora urbana constituye más del 50% de la población total y más del 75% de la población ucraniana de la república. La liberación del enorme potencial que representa esta clase de la doble carga de la dictadura burocrática y la opresión nacional es una tarea fundamental y una condición para el desarrollo de la revolución antiburocrática en la URSS y Europa del Este, así como por la revolución social en todo el continente.Es imposible imaginar cualquier avance en la construcción del socialismo en la URSS y en Europa sin la victoria de la revolución nacional ucraniana que tiene, como explicó Trotsky, una dimensión estratégica internacional. Lo que los sectarios ignoran al abordar esta cuestión es el hecho de que la revolución nacional, una de las formas más importantes y más complejas de la lucha de clases, no puede soslayarse con simples referencias a la revolución antiburocrática en la URSS en su conjunto o la futura revolución europea y mundial[5].

El bolchevismo ante una inesperada revolución nacional

Considerado por muchas personas, incluidos Marx y Engels en un momento, como un «pueblo sin historia»[6] el pueblo ucraniano se constituyó como nación de manera “histórica”par excellence,es decir, heroicamente. En 1648, la comunidad de hombres libres y de democracia militar, conocida como los cosacos, formó un ejército de liberación popular y lanzó un gran levantamiento campesino contra el estado polaco, su clase dominante y su iglesia. El estado nación establecido durante este levantamiento no logró estabilizarse pero la revolución cosaca y campesina cristalizó en una nación histórica incluso antes de la formación de las naciones modernas a través de la expansión del capitalismo[7]. Desde finales del siglo XVIII, la mayor parte del territorio ucraniano se había transformado en una provincia del imperio zarista, conocida como “Pequeña Rusia”. En vísperas de la Revolución Rusa, era una colonia de tipo “europeo”[8]. En comparación con el nivel general de desarrollo socioeconómico de este imperio, esta región era una de las más industrializadas y se caracterizaba por una fuerte penetración del capitalismo en la agricultura. Ucraniano era sinónimo de campesino porque alrededor del 90% de la población vivía en el campo. Entre los 3,6 millones de proletarios (12% de la población), 0,9 millones trabajaban en la industria y 1,2 millones en la agricultura. Como producto de un desarrollo muy desigual del capitalismo, la mitad del proletariado industrial se concentró en el enclave minero y siderúrgico del Donbass. Debido al desarrollo colonial y la “solución” zarista a la cuestión judía, sólo el 43% del proletariado era de nacionalidad ucraniana, siendo el resto ruso, rusificado y judío. Los ucranianos constituían menos de un tercio de la población urbana[9]. La parte occidental de Ucrania, Galicia, pertenecía al imperio austrohúngaro. Las dos demandas centrales del renaciente movimiento nacional eran la independencia y la unidad (samostiinist´ i sobornist’) de Ucrania.

La revolución de 1917 abrió el camino a la revolución nacional ucraniana. Fue la más poderosa, la más masiva y la más violenta de todas las revoluciones de las naciones oprimidas del imperio. Las masas exigieron una reforma agraria radical, la independencia, la constitución de un gobierno ucraniano y la independencia. Los partidos oportunistas pequeñoburgueses y obreros de la Rada Central (consejo) que dirigían el movimiento nacional se opusieron a la demanda de independencia. Solo la proclamaron después de la Revolución de Octubre a la que fueron hostiles. Al autorizar el paso de unidades militares contrarrevolucionarias, la Rada Central provocó una declaración de guerra de la Rusia soviética contra la República Popular de Ucrania. Los bolcheviques estaban muy mal preparados para enfrentarse a la revolución nacional ucraniana.

El derecho a la autodeterminación nacional planteado por Lenin era una consigna que no había sido muy bien asimilada por el partido. Incluso fue desafiado por una corriente importante, caracterizada por Lenin como “economicismo imperialista”. Este desafío era particularmente peligroso al presentarse dentro de un partido proletario de una nación tradicionalmente opresora y devenida imperialista, en un imperio caracterizado por Lenin como una enorme prisión de pueblos. Aparte de los escritos de Lenin, el único trabajo general sobre la cuestión nacional a disposición del Partido Bolchevique fue el estudio confuso y en gran medida erróneo de Stalin. Escrito en 1913, ni siquiera abordó la cuestión nacional en el marco del imperialismo[10]. El propio Lenin expresó posiciones confusas y mal pensadas, como la excesiva inspiración que extrajo del ejemplo del crisol estadounidense y el rechazo político categórico a una solución federalista. Condenabaesto por contradecir su idea de un estado centralizado y exigió que cada nacionalidad elija entre la separación completa y la autonomía nacional-territorial dentro de un estado multinacional centralizado. En este espíritu educó al partido durante más de diez años. Después de la revolución, y sin dar ninguna explicación de su giro, proclamó la federación de naciones como la solución correcta y compatible con el centralismo estatal, un giro que muchos líderes bolcheviques no tomaron en serio. Más allá de la consigna democrática del derecho a la autodeterminación, el bolchevismo no tenía ni un programa ni una estrategia de revolución nacional y social permanente para los pueblos oprimidos del imperio.

En Ucrania, salvo algunas excepciones, el Partido Bolchevique (al igual que el Partido Menchevique) solo estaba activo dentro de la sección más concentrada y moderna del proletariado, que no era de nacionalidad ucraniana. La expansión del comunismo dentro del proletariado siguió la dinámica del desarrollo de un capitalismo industrial colonial. La acción política dentro del proletariado nacional era el dominio de la socialdemocracia ucraniana que se colocaba fuera de la escisión bolchevique/menchevique y era acusada por los primeros de capitular ante el “nacionalismo burgués” ucraniano. La burguesía “nacional” apenas existía. En este período, la distinción entre el nacionalismo de los opresores y el de los oprimidos ya estaba presente en los escritos de Lenin, pero ambos eran considerados burgueses. La noción de nacionalismo revolucionario aún no había aparecido. El populismo social-revolucionario, que se estaba convirtiendo en nacional y autónomo de su equivalente ruso, representaba otra fuerza política activa dentro de las masas ucranianas. El Partido Bolchevique en Ucrania usó solo el idioma ruso en su prensa y propaganda. Ignoró la cuestión nacional y ni siquiera tuvo una dirección centralizada en el territorio. No es de extrañar que cuando estalló la revolución nacional fuera tomado desprevenido.

En Ucrania, el Partido Bolchevique solo intentó organizarse como una entidad separada después del tratado de Brest-Litovsk, es decir durante la primera retirada bolchevique y al comienzo de la ocupación del país por el ejército imperialista alemán. En la conferencia ad hoc en Taganrog en abril de 1918, hubo varias tendencias presentes. A la derecha, los “katerynoslavianos” con EmmanuiilKviring. A la izquierda, los “kievianos” con Yury Pyatakov, pero también los “poltavianos” o “nacionales” con Mykola Skrypnyk y Vasyl Shakhrai, fortalecidos por el apoyo de un grupo de extrema izquierda de la Socialdemocracia ucraniana. La derecha, apoyándose en el proletariado industrial ruso, propuso formar el PC(B) ruso en Ucrania. Los «poltavianos» y los «kievianos» querían un partido bolchevique completamente independiente. Un sector de los «poltavianos» quería resolver la cuestión nacional de manera radical mediante la fundación de una Ucrania soviética independiente. Shakhrai, el más radical, incluso quería que el partido se llamara PC(b) ucraniano. Los “kievianos” estaban por un partido independiente (y tal vez por un estado) mientras negaban la existencia de la cuestión nacional y consideraban el derecho a la autodeterminación nacional como una consigna oportunista.Con Pyatakov representaron a los defensores más extremos del «economicismo imperialista». Sin embargo, al mismo tiempo, se identificaban con el “comunismo de izquierda” bujarinista y eran hostiles a la paz de Brest-Litovsk y al centralismo leninista. Para afirmarse en oposición a Lenin, necesitaban un partido bolchevique independiente en Ucrania. Es más, consideraban que en Ucrania era necesaria una estrategia particular dirigida hacia las masas campesinas y basada en su potencial insurreccional. Fue por esta razón que los «kievianos» se aliaron con los «poltavianos». Y fue la posición de Skrypnyk la que ganó. Rechazando el enfoque de Kviring por un lado y el de Shakhrai por el otro, laconferencia proclamó al Partido Comunista(b) en Ucrania como la sección ucraniana, independiente del PC(b) ruso, de la Internacional Comunista[11].

Skrypnyk, amigo personal de Lenin y realista que siempre estudiaba la relación de fuerzas, buscaba de mínimauna federación de Ucrania con Rusia y de máxima la independencia nacional. En su opinión, era la extensión internacional de la revolución lo que haría posible resistir de la manera más eficaz a la presión centralizadora de la Gran Rusia. Al frente del primer gobierno bolchevique en Ucrania había vivido experiencias muy amargas: el comportamiento chovinista de Muraviev, el comandante del Ejército Rojo que tomó Kiev, la negativa a reconocer su gobierno y el sabotaje de su trabajo por parte de otro comandante, Antonov-Ovseyenko, para quien la existencia de tal gobierno era producto de fantasías sobre una nacionalidad ucraniana. Además, Skrypnyk se vio obligado a luchar encarnizadamente por la unidad de Ucrania contra los bolcheviques rusos que, en varias regiones, proclamaron repúblicas soviéticas, fragmentando el país. Tampoco les interesaba la integración de Galicia en Ucrania. La aspiración nacional asobornist´, la unidad del país fue así abiertamente burlada. Fue con el ala derecha “katerinoslava” del partido con quien se produjo el enfrentamiento más grave[12]. Formó una República Soviética en la región minera e industrial de Donetsk-KryvyiRih, incluido el Donbass, con el objetivo de incorporarla a Rusia. Esta república, proclamaban sus líderes, era la de un proletariado ruso “que no quiere oír nada de una supuesta Ucrania y no tiene nada en común con esta”[13]. Este intento de secesión podría haber contado con algún apoyo en Moscú. El gobierno de Skrypnyk tuvo que luchar contra estas tendencias de sus camaradas rusos, por el sobornismo de la Ucrania soviética dentro de las fronteras nacionales establecidas, a través de la Rada Central, por el movimiento nacional de masas.

El primer congreso del PC(B) de Ucrania tuvo lugar en Moscú. Para Lenin y la dirección del PC(B) ruso, la decisión de Taganrog tenía el sabor de una desviación nacionalista. No estaban dispuestos a aceptar un partido bolchevique independiente en Ucrania o una sección ucraniana del Komintern. El PC(B) de Ucrania solo podría ser una organización regional del PC(B) pan-ruso, según la tesis “un país, un partido”. ¿Ucrania no es un país?

Skrypnyk, considerado responsable de la desviación, fue apartado de la dirección del partido. En esta situación, Shakhrai, el más intransigente de los “poltavianos”, se pasó a la disidencia abierta. En dos libros de contenido incendiario, escritos con su camarada judío ucraniano Serhii Mazlakh, sentaron las bases de un comunismo ucraniano independentista. Para ellos, la revolución nacional ucraniana era un acto de enorme importancia para la revolución mundial. La tendencia natural y legítima de esta revolución y su conversión en una revolución social solo podría conducir a la formación de una Ucrania soviética de trabajadores y campesinos como un estado independiente. La consigna de independencia era entonces crucial para asegurar este desarrollo, para formar la alianza obrero-campesina, hacer posible que el proletariado revolucionario tome el poder y establezca una unidad real y sincera con el proletariado ruso. Sólo así Ucrania podría convertirse en un bastión de la revolución proletaria internacional. La política contraria conduciría al desastre. Este fue el mensaje de la corriente Shakhrai[14].

Y de hecho fue un desastre.

Las razones del fracaso del segundo gobierno bolchevique

En noviembre de 1918, bajo el impacto del colapso de los poderes centrales en la guerra imperialista y el estallido de la revolución en Alemania, una insurrección nacional generalizada derrocó al Hetmanato, un falso estado establecido en Ucrania por el imperialismo alemán. Los líderes oportunistas de la antigua Rada Central de la República Popular de Ucrania que poco tiempo antes habían hecho un compromiso con el imperialismo alemán tomaron la cabeza de la insurrección para restaurar la República y su gobierno, esta vez llamado Directorio. Symon Petliura, un ex socialdemócrata que se había convertido en un derechista que juraba un odio feroz al bolchevismo, se convirtió en el dictador militar de facto. Pero este surgimiento sin precedentes de una revolución nacional de las masas fue también el surgimiento de una revolución social. Tal como lo habían hecho anteriormente frente a la Rada Central, las masas perdieron rápidamente sus ilusiones en el Directorio de Petliura y volvieron al programa social de los bolcheviques. La extrema izquierda del Partido Social Revolucionario de Ucrania, llamado borotbistas, que era cada vez más procomunista, afirmó su influencia ideológica entre las masas[15].

En una situación favorable a la posibilidad de una convergencia entre la Revolución Rusa y la Revolución Ucraniana, el Ejército Rojo volvió a entrar en el país,expulsó al Directorio y estableció el segundo gobierno bolchevique. Pyatakov estuvo al frente de este gobierno antes de ser llamado rápidamente a Moscú.

Aunque seguía ignorando la cuestión nacional –para él la revolución ucraniana no era una revolución nacional sino campesina–, el gobierno de Pyatakov, sensible a la realidad social de Ucrania, quería ser un poder estatal independiente. Consideró indispensable tal poder para asegurar la transformación de la revolución campesina en revolución proletaria y dar dirección proletaria a la guerra revolucionaria popular. Moscú nombró a Christian Rakovsky para ocupar el lugar de Pyatakov. Recién llegado de los Balcanes, donde la cuestión nacional era particularmente complicada y aguda, se declaró especialista en la cuestión ucraniana y fue reconocido como tal en Moscú, incluso por Lenin. En realidad, aunque era un militante muy talentoso y completamente entregado a la causa de la revolución mundial, era completamente ignorante y peligroso en su supuesta especialidad. EnIzvestia,el periódico del gobierno soviético,anunció las siguientes tesis: las diferencias étnicas entre ucranianos y rusos son insignificantes, los campesinos ucranianos no tienen conciencia nacional, incluso envían peticiones a los bolcheviques para exigir ser súbditos rusos; se niegan a leer proclamas revolucionarias en ucraniano mientras devoran lo mismo en ruso. La conciencia nacional de las masas ha sido sumergida por su conciencia de clase social. La palabra “ucraniano” es prácticamente un insulto para ellos. La clase obrera es puramente de origen ruso. La burguesía industrial y la mayoría de los grandes terratenientes son rusos, polacos o judíos[16]. Rakovsky entendió perfectamente que la Revolución Bolchevique en Ucrania era el “nudo estratégico” y el “factor decisivo” en la extensión de la revolución socialista en Europa[17]. Sin embargo, incapaz de ubicar su visión dentro del contexto de la revolución nacional ucraniana o reconocer que esta última era una fuerza activa inevitable e indispensable, Rakovsky condenó su propia estrategia a chocar con las rocas de la cuestión ucraniana. Un error trágico pero relativo si se compara con el de Lenin dieciocho meses después, que hundió a la revolución europea en el atolladero de la cuestión nacional polaca al dar la orden de invadir Polonia.

En oposición a las demandas de Pyatakov, el gobierno de Rakovsky –que en el papel era el de una “república independiente”– se consideraba a sí mismo como una simple delegación regional del poder del Estado obrero ruso. Pero la realidad objetiva es implacable. Frente al intento de Rakovsky de imponer un centralismo comunista en la Gran Rusia, la realidad nacional, ya explicada por bolcheviques como Shakhrai, y también a su manera por bolcheviques como Pyatakov, se hizo sentir. Este centralismo desató poderosas fuerzas centrífugas. La revolución proletaria no dirigió la revolución nacional; tampoco se impuso una dirección militar proletaria al frente de la insurrección armada nacional y social de las masas. Para lograr la conciencia de clase, las masas de un pueblo oprimido primero tienen que pasar por la etapa de lograr una conciencia nacional. Habiendo alienado e incluso reprimido a los portadores de esta conciencia, el reclutamiento para la administración se restringió a la pequeña burguesía rusa, a menudo reaccionaria, que estaba acostumbrada a servir a quienquiera que estuviera en el poder en Moscú. Las cosas eran iguales para el ejército; el reclutamiento se llevó a cabo entre personas con un nivel de conciencia muy bajo, por no decir elementos lumpen. El resultado fue un conglomerado de fuerzas armadas dispares, con comandantes que iban desde Néstor Makhno (presentado por la prensa central en términos elogiosos como un líder revolucionario natural de los campesinos pobres en rebelión, pasando por alto por completo sus creencias anarco-comunistas, totalmente en desacuerdo con el bolchevismo)[18] y simples aventureros como MatviiHryhoryiv. Este último fue ascendido al rango de comandante rojo plenipotenciario de una vasta región por Antonov-Ovseyenko.

La política agraria de izquierda, la de la comuna, trasplantada a Ucrania desde Rusia sobre el principio de un solo país y una sola política agraria, alienó inevitablemente a los campesinos medios. Los llevó a los brazos de los campesinos ricos y aseguró su hostilidad hacia el gobierno de Rakovsky mientras aislaba y dividía a los campesinos pobres. El poder lo ejercía el Partido Bolchevique, los comités revolucionarios y los comités de campesinos pobres eran impuestos desde arriba por el partido. Los soviets solo estaban permitidos en algunas de las grandes ciudades e, incluso entonces, solo tenían un papel consultivo. La demanda popular más ampliamente apoyada fue la de “todo el poder a los soviets elegidos democráticamente”, una demanda de origen bolchevique que ahora golpeaba la actual política bolchevique. En el tema nacional, la política fue de rusificación lingüística, la “dictadura de la cultura rusa” proclamada por Rakovsky y la represión de los militantes del nacionalismo floreciente. El gran filisteo ruso supo envolverse en la bandera roja para reprimir todo lo que olía a nacionalismo ucraniano y defender la histórica Rusia “una e indivisible”. Posteriormente, Skrypnyk elaboró ​​una lista de unos 200 decretos que “prohibían el uso del idioma ucraniano” elaborado bajo el gobierno de Rakovsky por “una variedad de pseudoespecialistas, burócratas soviéticos y pseudocomunistas”[19]. En una carta a Lenin, los borotbistas describirían la política de este gobierno como la de “la expansión de un imperialismo ‘rojo’ (nacionalismo ruso)”, dando la impresión de que “el poder soviético en Ucrania había caído en manos de Centurias Negras endurecidas preparando una contrarrevolución”[20].

En el curso de una escapada militar, el ejército rebelde de Hryhoryiv capturó Odessa y proclamó que había arrojado al cuerpo expedicionario de la Entente (de hecho, en el proceso de evacuación de la ciudad) al mar. Esta hazaña ficticia fue respaldada por la propaganda bolchevique. Sintiendo un cambio en el viento, el “vencedor de la Entente”, Hryhoryiv, se rebeló contra el poder de “la comuna, la Cheka y los comisarios” enviados desde Moscú y desde la tierra “donde han crucificado a Jesucristo”. Dio la señal para una ola de insurrecciones para derrocar al gobierno de Rakovsky. Consciente del estado de ánimo de las masas, les pidió que establecieran soviets desde abajo en todas partes y que sus delegados se reunieran para elegir un nuevo gobierno. Algunos meses después, Makhno disparó contra Hryhoryiv en presencia de sus respectivos ejércitosacusándolo de participar en pogromos antisemitas. Incluso la extrema izquierda procomunista de la socialdemocracia se alzó en armas contra el “gobierno ruso de ocupación”. Pelotones enteros del Ejército Rojo desertaron y se unieron a la insurrección. Las tropas de élite de los “cosacos rojos” se desintegraron políticamente, tentadas por el bandolerismo, el saqueo y los pogromos[21].

Estos levantamientos abrieron el camino a Denikin y aislaron a la revolución húngara. Desde Budapest, un desesperado Béla Kun exigía un cambio radical en la política bolchevique en Ucrania. El comandante del frente ucraniano del Ejército Rojo, Antonov-Ovseyenko, hizo lo mismo. Entre los bolcheviques ucranianos, la corriente “federalista”, en acuerdo efectivo con las ideas de Shakhrai y el borotbismo, inició una actividad fraccional. Los borotbistas, protectores de su autonomía, aunque todavía en alianza con los bolcheviques, formaron el Partido Comunista de Ucrania (Borotbist) y exigieron reconocimiento como sección nacional del Komintern. Con gran influencia entre el campesinado pobre y la clase obrera ucraniana en el campo y las ciudades, este partido miraba hacia una Ucrania soviética independiente. Incluso previeron la confrontación armada con el partido bolchevique hermano sobre esta cuestión, pero solo después de la victoria sobre Denikin y en los otros frentes de la guerra civil y la intervención imperialista.

Tanto la revolución húngara como la bávara, privadas del apoyo militar bolchevique, fueron aplastadas. La Revolución Rusa misma estaba en peligro mortal por la ofensiva de Denikin.

¿Una Rusia “una e indivisible” o la independencia de Ucrania?

Fue en estas condiciones que Trotsky, en el curso de un nuevo y decisivo giro en la guerra civil -cuando el Ejército Rojo pasó a la ofensiva contra Denikin- tomó una iniciativa política de fundamental importancia. El 30 de noviembre de 1919, en su orden a las tropas rojas cuando entraban en Ucrania, declaró:

Ucrania es la tierra de los trabajadores y campesinos trabajadores ucranianos. Solo ellos tienen derecho a gobernar en Ucrania, a gobernarla ya construir una nueva vida en ella. (…) Tengan esto muy presente: su tarea no es conquistar Ucrania sino liberarla. Cuando las bandas de Denikin hayan sido finalmente aplastadas, los trabajadores de la Ucrania liberada decidirán por sí mismos en qué condiciones van a vivir con la Rusia soviética. Todos estamos seguros, y lo sabemos, que los trabajadores de Ucrania se declararán por la unión fraternal más estrecha con nosotros. (…) ¡Viva la Ucrania soviética libre e independiente![22]

Después de dos años de guerra civil en Ucrania, esta fue la primera iniciativa del régimen bolchevique destinada a atraer a las fuerzas sociales y políticas de la revolución nacional ucraniana, es decir, a los trabajadores y campesinos ucranianos, a las filas de la revolución proletaria. Trotsky también estaba preocupado por contrarrestar la dinámica cada vez más centrífuga del comunismo ucraniano, ya sea dentro o fuera del partido bolchevique.

La búsqueda de Trotsky de una solución política a la cuestión nacional ucraniana fue apoyada por Rakovsky, quien se había dado cuenta de sus errores, y coordinado estrechamente con Lenin, quien ahora también era consciente de las desastrosas consecuencias de las políticas que él mismo había apoyado a menudo, o incluso promovido. En el Comité Central bolchevique, Lenin pidió que se votara una resolución que obligaba a todos los miembros del partido a utilizar todos los medios para ayudar a eliminar todas las barreras en el camino del libre desarrollo de la lengua y la cultura ucranianas (…) suprimidas durante siglos por el zarismo ruso y las clases explotadoras.”[23]

La resolución anunciaba que en el futuro todos los empleados de las instituciones soviéticas en Ucrania tendrían que poder expresarse en el idioma nacional. Pero Lenin fue mucho más allá. En una carta-manifiesto dirigida a los trabajadores y campesinos de Ucrania, reconoció por primera vez algunos hechos básicos.

“Nosotros, los comunistas gran rusos (tenemos) diferencias con los comunistas bolcheviques ucranianos y los borotbistas y estas diferencias se refieren a la independencia estatal de Ucrania, las formas de su compromiso con Rusia y la cuestión nacional en general. (…) No debe haber diferencias sobre estas cuestiones. Estas cuestiones deberán decididos por el Congreso de los Soviets de Ucrania.” En la misma carta abierta, Lenin afirmó por primera vez que era posible ser tanto militante del Partido Bolchevique como partidario de la completa independencia de Ucrania. Era una respuesta a una de las preguntas clave planteadas un año antes por Shakhrai, expulsado del partido antes de ser asesinado por los blancos. Lenin afirmó, además: “Una de las cosas que distinguen a los borotbistas de los bolcheviques es que estos insisten en la independencia incondicional de Ucrania.Los bolcheviques no (…) consideraremos esto como un obstáculo para el esfuerzo concertado del proletariado.” [24]

El efecto fue espectacular y tuvo un significado estratégico. Las insurrecciones de las masas ucranianas contribuyeron a la derrota de Denikin. En marzo de 1920 el congreso borotbista decidió la disolución de la organización y el ingreso de sus militantes en el Partido Bolchevique. La dirección borotbista tomó la siguiente posición: se uniría a los bolcheviques para contribuir a la extensión internacional de la revolución proletaria. Las perspectivas de una Ucrania soviética independiente serían mucho más prometedoras en el marco de la revolución mundial que a nivel pan-ruso. Con gran alivio Lenin declaró: “En lugar de una revuelta de los borotbistas, que parecía inevitable, encontramos que, gracias a la política correcta del Comité Central, que fue llevada a cabo tan espléndidamente por el camarada Rakovsky, todos los mejores elementos entre los borotbistas se han unido a nuestro partido bajo nuestro mando. (…) Esta victoria valió un par de buenos forcejeos”[25].

En 1923, un historiador comunista comentó: fue en gran parte bajo la influencia de los borotbistas que el bolchevismo pasó de ser “el Partido Comunista Ruso en Ucrania” a convertirse en el “Partido Comunista de Ucrania”[26]. Aun así, siguió siendo una organización regional del Partido Comunista Ruso (bolchevique) y no tenía derecho a ser una sección del Komintern.

La fusión de los borotbistas con los bolcheviques tuvo lugar justo antes de una nueva crisis política: la invasión de Ucrania por el ejército burgués polaco acompañado de tropas ucranianas bajo el mando de Petliura, y la consiguiente guerra soviético-polaca. Esta vez, el chovinismo Gran Ruso de las masas se desató en una escala y con una agresión que escapó a toda restricción por parte de los bolcheviques.

Para los elementos conservadores en Rusia, esta era una guerra contra un enemigo hereditario, con cuyo resurgimiento como nación independiente no podían reconciliarse: una guerra verdaderamente rusa, aunque librada por internacionalistas bolcheviques. Para los ortodoxos griegos, esta fue una lucha contra un pueblo incorregible en su lealtad al catolicismo romano, una cruzada cristiana aunque dirigida por comunistas impíos[27].

Las masas estaban movidas por la defensa de la Rusia “una e indivisible”, un estado de ánimo avivado por la propaganda. Izvestia publicó un poema casi increíblemente reaccionario que glorificaba al Estado ruso. Su mensaje fue que “así como hace mucho tiempo, el Zar Iván Kalita se reunió en todas las tierras de Rusia, una por una, (…) ahora todos los dialectos, y todas las tierras, todo el mundo multinacional se reunirá en una nueva fe ” para “llevar su poder y sus riquezas a los palacios del Kremlin[28].

Ucrania fue la primera víctima de la explosión chovinista. Un socialdemócrata de izquierda ucraniano, VolodymyrVynnychenko, que había sido líder de la Rada Central y que había roto con el Directorio de Petluira para negociar junto a Béla Kun un cambio en la política bolchevique en Ucrania, se encontraba en Moscú por invitación del gobierno soviético en la época en que muchos oficiales blancos respondían al llamamiento del excomandante en jefe del ejército zarista para “defender la patria rusa” y se unían al Ejército Rojo. Georgy Chicherin, en ese momento comisario de Asuntos Exteriores, explicó a Vynnychenko que su gobierno no podía acudir a Canossa por la cuestión de Ucrania. En su diario, Vynnychenko escribe: “La orientación hacia el patriotismo ruso de la variedad ‘único e indivisible’ excluye cualquier concesión a los ucranianos. (…) Cuando uno va a Canossa frente a los guardias blancos (…) es claramente imposible tener una orientación hacia la federación, la autodeterminación o cualquier otra cosa que pueda molestar a la Rusia ‘una e indivisible’”. Además, bajo la influencia de la marea chovinista gran rusa que fluía por los pasillos del poder soviético, Chicherin resucitó la idea de que Rusia podría anexionar directamente la región de Donbass en Ucrania[29]. En el campo ucraniano, los funcionarios soviéticos preguntaron a los campesinos: “¿Quieren aprender ruso o petliuraísta en la escuela? ¿Qué clase de internacionalistas son si no hablan ruso?

Frente a esta regresión chovinista de la Gran Rusia, aquellos borotbistas que se habían convertido en bolcheviques continuaron la lucha. Uno de sus principales líderes, VasylEllan-Blakytny, escribió en ese momento:

Basándose en los vínculos étnicos de la mayoría del proletariado ucraniano con el proletariado, semiproletariado y pequeña burguesía de Rusia y utilizando el argumento de la debilidad del proletariado industrial de Ucrania, una tendencia que calificamos de colonialista está llamando a la construcción de un sistema económico en el marco de la República Rusa, que es la del antiguo Imperio al que pertenecía Ucrania. Esta tendencia quiere la subordinación total del Partido Comunista (bolchevique) de Ucrania al partido ruso y, en general, prevé la disolución de todas las fuerzas jóvenes proletarias de los “pueblos sin historia” en la sección rusa del Komintern. (…) En Ucrania, la fuerza dirigente natural de tal tendencia es un sector del proletariado urbano e industrial que no se ha reconciliado con la realidad ucraniana. Pero más allá de eso, y, sobre todo, es la pequeña burguesía urbana rusificada que siempre fue el apoyo más importante para la dominación de la burguesía rusa en Ucrania.

Y los bolcheviques de origen borotbista concluyeron:

El proyecto colonialista de gran potencia que prevalece hoy en Ucrania es profundamente dañino para la revolución comunista. Al ignorar las aspiraciones nacionales naturales y legítimas de las masas trabajadoras ucranianas anteriormente oprimidas, es totalmente reaccionario y contrarrevolucionario y es la expresión de un viejo, pero aún vivo, chovinismo imperialista gran ruso[30].

Mientras tanto, la extrema izquierda de los socialdemócratas formó un nuevo Partido Comunista de Ucrania, llamado «Ukapista», para seguir exigiendo la independencia nacional y acoger a aquellos elementos de los borotbistas que no se habían unido a los bolcheviques. Surgido de la tradición teórica de la socialdemocracia alemana, este nuevo partido era mucho más fuerte a nivel teórico que el borotbismo, que tenía orígenes populistas y donde el arte de la poesía se entendía mejor que la ciencia de la economía política. Pero sus vínculos con las masas eran más débiles[31]. Las masas estaban, en todo caso, cada vez más cansadas de esta revolución que era permanente tanto en un sentido mundano como teórico. Sin embargo, la concepción teórica de Trotsky de la revolución permanente no fue acompañada, en realidad, por un crecimiento, sino por una división permanente entre una revolución nacional y una revolución social. Uno de los peores resultados de esto fue la incapacidad de lograr una Ucrania unida (la demanda de losborotbistas).El error fatal de Lenin al invadir Polonia exacerbó la cuestión nacional polaca en una dirección antibolchevique y bloqueó la extensión de la revolución. Resultó en una derrota para el Ejército Rojo y la cesión al estado polaco de más de una quinta parte del territorio nacional ucraniano; algunos otros territorios ucranianos fueron absorbidos por Rumania y Checoslovaquia.

Todo historiador honesto, y más aún todo marxista revolucionario, debe reconocer que la promesa hecha por los bolcheviques durante la ofensiva contra Denikin de convocar un congreso constituyente de soviets en Ucrania capaz de tomar posición sobre las tres opciones (independencia total, más o menos lazos federalistas con Rusia o la fusión total con esta última) propuestos por Lenin en su carta de diciembre de 1919, no se mantuvo. Según Trotsky, durante la guerra civil, la dirección bolchevique consideró presentar un proyecto audaz de democracia obrera para resolver la cuestión anarquista en la región bajo el control del ejército insurreccional de Makhno. El mismo Trotsky “discutió con Lenin más de una vez la posibilidad de asignar a los anarquistas ciertos territorios donde, con el consentimiento de la población local, llevarían a cabo su experimento sin estado”[32]. Pero no hay registro de discusiones similares sobre la cuestión mucho más importante de la independencia de Ucrania.

Fue sólo después de amargas luchas protagonizadas al final de su vida por el propio Lenin, así como por bolcheviques como Skrypnyk y Rakovsky, por antiguos borotbistas como Blakytny y OleksandrShumsky, y por muchos de los principales comunistas de las diversas nacionalidades oprimidas del antiguo imperio ruso, que el XII congreso del Partido Bolchevique en 1923 reconoció formalmente la existencia en el partido y en el régimen soviético de una muy peligrosa “tendencia hacia el chovinismo imperialista gran ruso”. Aunque esta victoria fue muy parcial y frágil, ofreció a las masas ucranianas la posibilidad de cumplir ciertas tareas de la revolución nacional y experimentar un renacimiento nacional sin precedentes en la década de 1920. Pero esta victoria no impidió la degeneración de la Revolución Rusa y una contrarrevolución chovinista y burocrática que, en la década de 1930, estuvo marcada por un holocausto nacional en Ucrania. Millones de campesinos murieron durante una hambruna provocada por la política estalinista de saqueo del país, la intelectualidad nacional fue aniquilada físicamente casi por completo, mientras que el partido y los aparatos estatales de la República Soviética de Ucrania fueron destruidos por el terror policial. El suicidio de Mykola Skrypnyk en 1933, un viejo bolchevique que pretendía conciliar la revolución nacional con la lealtad al estalinismomarcó la sentencia de muerte de esa revolución para todo un período histórico.

Errores trágicos que no deben repetirse

La Revolución Rusa tuvo dos efectos contradictorios en la revolución nacional ucraniana. Por un lado, la Revolución Rusa fue un factor esencial para el derrocamiento del poder burgués en Ucrania. Por otro, frenó el proceso de diferenciación de clases entre las fuerzas sociales y políticas de la revolución nacional. La razón de esto fue la falta de comprensión de la cuestión nacional. La experiencia de la revolución de 1917-1920 planteó de manera dramática la cuestión de las relaciones entre la revolución social del proletariado de una nación dominante y una revolución nacional de las masas trabajadoras de la nación oprimida. Como escribió Skrypnyk en julio de 1920: “Nuestra tragedia en Ucrania es que, para ganar al campesinado y al proletariado rural, una población de nacionalidad ucraniana, tenemos que confiar en el apoyo y en las fuerzas de una clase obrera rusa o rusificada que era antagónica incluso hacia la expresión más pequeña de la lengua y la cultura ucranianas.”[33]

En el mismo período, el nuevo Partido Comunista de Ucrania (llamado “Ukapista”) trató de explicarle a la dirección del Komintern:

El hecho de que los líderes de la revolución proletaria en Ucrania obtengan su apoyo de las capas superiores rusas y rusificadas del proletariado y no sepan nada de la dinámica de la revolución ucraniana, significa que no están obligados a deshacerse del prejuicio de la Rusia “una e indivisible” que impregna toda la Rusia soviética. Esta actitud ha llevado a la crisis de la Revolución Ucraniana, niega el poder soviético a las masas, agrava la lucha nacional, empuja a una gran parte de los trabajadores a los brazos de los nacionalistas pequeño burgueses ucranianos y frena la diferenciación del proletariado de la pequeña burguesía[34].

¿Se podría haber evitado esta tragedia? La respuesta es sí, si los bolcheviques hubieran tenido a su disposición una estrategia adecuada antes del estallido de la revolución. En primer lugar, si en lugar de ser un partido ruso en Ucrania hubieran resuelto la cuestión de la construcción de un partido revolucionario del proletariado de la nación oprimida. En segundo lugar, si hubieran integrado la lucha por la liberación nacional de Ucrania en su programa. En tercer lugar, si hubieran reconocido la necesidad política y la legitimidadhistórica de la revolución nacional en Ucrania y de la consigna de independencia de Ucrania. En cuarto lugar, si hubieran educado al proletariado ruso (en Rusia y en Ucrania) y a las bases de su propio partido en el espíritu de apoyo total a esta consigna, y así luchar contra el chovinismo de la nación dominante y el ideal reaccionario de la «reunión de las tierras rusas». Nada aquí habría impedido que los bolcheviques hicieran propaganda entre los trabajadores de Ucrania a favor de la unidad más estrecha con el proletariado ruso y, durante la revolución, entre la Ucrania soviética y la Rusia soviética. Por el contrario, sólo bajo estas condiciones dicha propaganda podría ser políticamente coherente y efectiva.

Hubo una ocasión en que Lenin trató de desarrollar tal estrategia. Así lo revela su “discurso separatista” pronunciado en octubre de 1914 en Zúrich. Entonces él dijo:

Lo que Irlanda fue para Inglaterra, Ucrania se ha convertido para Rusia: explotada al extremo y sin recibir nada a cambio. Así, los intereses del proletariado mundial en general y del proletariado ruso en particular exigen que Ucrania recupere su independencia estatal, ya que sólo esto permitirá el desarrollo del nivel cultural que el proletariado necesita. Desafortunadamente, algunos de nuestros camaradas se han convertido en patriotas rusos imperiales. Nosotros, los moscovitas, estamos esclavizados no solo porque nos dejamos oprimir, sino porque nuestra pasividad  permite que otros sean oprimidos, lo cual no está dentro de nuestros intereses[35].

Más tarde, sin embargo, Lenin no se apegó a estas tesis radicales. Reaparecen, sin embargo, en el pensamiento político del comunismo ucraniano independentista, en Shakhrai, los “federalistas” bolcheviques, los borotbistas y los ukapistas.

Sin embargo, no debería sorprendernos que los bolcheviques no tuvieran una estrategia para las revoluciones nacionales de los pueblos oprimidos del Imperio Ruso. Las cuestiones estratégicas de la revolución fueron en general el talón de Aquiles del propio Lenin, como lo demuestra su teoría de la revolución por etapas. En cuanto a la teoría de la revolución permanente de Trotsky, implícitamente adoptada por Lenin después de la revolución de febrero, sólo se elaboró ​​en relación con Rusia, un país capitalista subdesarrollado y no para el proletariado de los pueblos oprimidos por Rusia, que también era un estado imperialista y prisión de naciones. Las bases teóricas de la estrategia de revolución permanente para el proletariado de una nacionalidad oprimida aparecieron durante los años revolucionarios entre las corrientes independentistas del comunismo ucraniano. Los ukapistas fueron probablemente el único partido comunista, incluso si nunca fueron reconocidos como una sección por la Internacional Comunista, que hizo referencia abiertamente a la teoría de la revolución permanente.La idea básica, esbozada primero por Shakhrai y Mazlakh, luego retomada por los borotbistas antes de ser elaborada por los ukapistas, era simple. En la época imperialista, el capitalismo está, por supuesto, marcado por el proceso de internacionalización de las fuerzas productivas, pero esto es sólo una cara de la moneda. Desgarrada por sus contradicciones, la época imperialista no produce una tendencia sin producir también una contra tendencia. La tendencia opuesta en este caso es la de la nacionalización de las fuerzas productivas manifestada, en particular, por la formación de nuevos organismos económicos, los de los países coloniales y dependientes, tendencia que conduce a movimientos de liberación nacional.

La revolución proletaria mundial es el efecto de sólo una de las tendencias contradictorias del capitalismo moderno, el imperialismo, aunque sea el efecto dominante. La otra, inseparable de la primera, son las revoluciones nacionales de los pueblos oprimidos. Por eso la revolución internacional es inseparable de una ola de revoluciones nacionales y debe basarse en estas revoluciones para extenderse. La tarea de las revoluciones nacionales de los pueblos oprimidos es liberar el desarrollo de las fuerzas productivas constreñidas y deformadas por el imperialismo. Tal liberación es imposible sin el establecimiento de estados nacionales independientes gobernados por el proletariado. Los estados obreros nacionales de los pueblos oprimidos son un recurso esencial para la clase obrera internacional si quiere resolver las contradicciones del capitalismo y establecer la gestión obrera de la economía mundial. Si el proletariado intenta construir su poder sobre la base de una sola de estas dos tendencias contradictorias en el desarrollo de las fuerzas productivas, se dividirá contra sí mismo.

En un memorando al segundo congreso de la Internacional Comunista en el verano de 1920, los ukapistas resumieron su enfoque en los siguientes términos:

La tarea del proletariado internacional es atraer hacia la revolución comunista y la construcción de una nueva sociedad no sólo a los países capitalistas avanzados sino también a los pueblos atrasados ​​de las colonias, aprovechando sus revoluciones nacionales. Para cumplir con esta tarea, debe tomar parte en estas revoluciones y jugar el papel principal en la perspectiva de la revolución permanente. Es necesario impedir que la burguesía nacional limite las revoluciones nacionales al nivel de la liberación nacional. Es necesario continuar la lucha hasta la toma del poder y la instalación de la dictadura del proletariado y llevar hasta el final la revolución democrático-burguesa mediante el establecimiento de estados nacionales destinados a unirse a la red internacional de la naciente Unión de las Repúblicas Soviéticas.

Estos estados deben apoyarse en “las fuerzas del proletariado nacional y de las masas trabajadoras, así como en la ayuda mutua de todos los destacamentos de la revolución mundial”[36].

A la luz de la experiencia de la primera revolución proletaria, es precisamente esta estrategia de revolución permanente la que debe adoptarse para resolver la cuestión de las naciones oprimidas en el marco de la revolución política antiburocrática en la URSS.

Como dijo Mykola Khvylovy, militante comunista ucraniano y gran escritor en 1926, Ucrania debe ser independiente “porque la voluntad férrea e irresistible de las leyes de la historia lo exige, porque solo así aceleraremos la diferenciación de clases en Ucrania. Si alguna nación (como ya se dijo hace mucho tiempo y se repitió en más de una ocasión) demuestra a lo largo de los siglos la voluntad de manifestarse, su organicidad, como entidad estatal, entonces todo intento de una forma u otra de contenerse tal proceso natural bloquea la formación de fuerzas de clase por un lado y, por el otro, introduce un elemento de caos en el proceso histórico general que opera en el mundo”[37].

 


[1] Publicado en International MarxistReview, vol. 4, núm. 2, 1989, pp. 85-106, y en: M. Vogt-Downey (ed.), The USSR 1987-1991: MarxistPerspectives, New Jersey: HumanitiesPress, 1993, pp. 235-255.

[2]  Escritos de León Trotsky (1939-40), Nueva York: PathfinderPress, 1977, pp. 47-48.

[3]  Ibíd., pág. 53

[4]  Ibíd., pág. 52.

[5]  Ibíd., pág. 50

[6]  Véase una de las obras más importantes sobre la cuestión nacional, la del marxista ucraniano R. Rosdolsky, Engels y los pueblos “no históricos”: The. Cuestión Nacional en la Revolución de 1848, Glasgow: Critique Books, 1987.

[7]  Véanse dos interpretaciones marxistas de esta revolución, ambas todavía prohibidas en la URSS debido a su radical incompatibilidad con la interpretación estalinista de la historia de la Gran Rusia: M. Iavorsky, NarysistoriiUkrainy, vol. 2, Kiev, DerzhavneVydavnytstvo Ucrania, 1924); y MI Braichevsky, Priiednanniachyvozzyednannia?, Toronto: NoviDni, 1972. Este último puede considerarse complementario del famoso libro de I. DzyubaInternationalism or Russification?, Nueva York: MonadPress, 1974

[8]  Ver el estudio de M. Volobuiev, que apareció en 1928 y fue brutalmente atacado por los estalinistas: “Do problemyukrainskoiekonomiky” en Dokumentyukrainskohokomunizmu, Nueva York: Prolog, 1962.

[9]  Ver JM Bojcun, TheWorkingClass and theNationalQuestion in Ukraine, 1880-1920, GraduateProgram in PoliticalScience, Toronto: York University, 1985, pp. 95-118 [TheWorkers’ Movement and theNationalQuestion in Ukraine, 1897- 1918, Leiden-Boston: Brill, 2021]; B. Krawchenko, Cambio social y conciencia nacional en la Ucrania del siglo XX, Londres: Macmillan, 1985, pp 1-45.

[10]  Sobre los debates marxistas de la época sobre la cuestión nacional, véase C. Weil, L’Internationale et l’autre, París: L’Arcantère, 1987.

[11]  El estudio clásico, aunque marcado por un sesgo anticomunista, sobre el establecimiento del poder bolchevique en Ucrania es el de J. Borys, TheSovietizationofUkraine, 1917¬1923: TheCommunist Doctrine and PracticeofNationalSelf-Determination, Edmonton: CIUS, 1980. Véase también T. Hunczak ed., Ukraine 1917-1921: A Study in Revolution, Cambridge, Mass.: Harvard UniversityPress, 1977. Los estudios clásicos sobre la historia del PC(b) de Ucrania son de M. Ravich -Cherkassky, IstoriiaKommunisticheskoiPartii (bo-ov) Ukrainy, Kharkiv: GosizdatUkrainy, 1923, y el de MM Popov, NarysistoriiKomunistychnoiiPartii (bilshovykiv) Ukraiiny, Kharkhiv: Proletarii, 1929.

[12]  V. Holubnychny, “Mykola Skrypnyk i spravasobornostyUkrainy”, Vpered, no. 5-6 (25-26), 1952.

[13]  MM Popov, op. cit., págs. 139-140, 143-144. El nivel de tensión entre los bolcheviques ucranianos y el gobierno ruso soviético se puede ver en el siguiente intercambio de telegramas de principios de abril de 1918. Stalin, Comisario del Pueblo para las Nacionalidades al gobierno de Skrypnyk: “Basta de jugar a un gobierno y una república. Es hora de abandonar ese juego; suficiente es suficiente.» Skrypnyk a Moscú: nuestro gobierno “basa sus acciones, no en la actitud de ningún comisario de la Federación Rusa, sino en la voluntad de las masas trabajadoras de Ucrania. (…) Declaraciones como la del camarada Stalin destruirían el régimen soviético en Ucrania. (…) Son ayuda directa a los enemigos de las masas trabajadoras ucranianas”. (RA Medvedev, LetHistoryJudge: TheOrigins and ConsequencesofStalinism, Nueva York: Alfred A. Kopf, 1972, p.16.

[14]  V. Skorovstansky (V. Shakhrai), Revolutsiiana Ucrania, Saratov: Borba 1919; S. Mazlakh, V. Shakhrai, Do khvyli, Nueva York: Prolog, 1967. Para una traducción al inglés (no del todo precisa) del segundo libro, véase S. Mazlakh, V. Shakhrai, OntheCurrentSituation in theUkraine, Ann Arbor: Universityof Michigan Press, 1970. Estas son algunas de las preguntas que estos dos militantes le hicieron a Lenin: “Pruébanos la necesidad de unir Ucrania y Rusia, pero no uses los argumentos de Katerynoslav: muéstranos dónde nos equivocamos, en de qué manera nuestro análisis de las condiciones reales de vida y desarrollo del movimiento ucraniano es incorrecto; mostrarnos sobre la base de este ejemplo concreto, cómo el párrafo cinco de la resolución de 1913, es decir, el párrafo nueve del Programa Comunista, debe aplicarse, y renunciaremos abierta y públicamente a la independencia de Ucrania y nos convertiremos en los más sinceros partidarios de la unificación. Usando los ejemplos de Ucrania, Georgia, Letonia, Lituania, Bielorrusia y Estonia, muéstranos cómo se ha implementado este principio de la política proletaria, el derecho de las naciones a la autodeterminación. Debido a que no entendemos su política actual, y al examinarla, podemos agarrarnos la cabeza y exclamar: ¿por qué ofrecimos nuestras tontas cabezas de cosacos? (…) Ahora solo son posibles dos respuestas: (1) una Ucrania independiente (con nuestro propio gobierno y nuestro propio partido), o (2) Ucrania como Rusia del Sur. (…) ¿Se puede seguir siendo miembro del Partido Comunista Ruso y defender la independencia de Ucrania? Si no es posible, ¿por qué no? ¿Es porque se supone que uno no debe defender la independencia de Ucrania, o porque la forma en que lo hacemos no está permitida? Si no se permite la forma en que defendemos la independencia de Ucrania, ¿cómo se puede defender la independencia de Ucrania y permanecer en el Partido Comunista Ruso? ¡Camarada Lenin, esperamos su respuesta! Hay que tener en cuenta los hechos. Y tu respuesta, así como tu silencio, serán hechos de gran importancia.”

[15]  Véase I. Majstrenko, Borot´bism: A Chapter in theHistoryofUkraineCommunism, Nueva York: Programa de investigación sobre la URSS, 1954.

[16]  Rakovsky, “Beznadezhnoe delo: O petliurovskoiavantiure”, Izvestia, no. 2 (554), 1919. Véase también F. Conte, Christian Rakovski (1873-1941): Essai de biographicpolitique, vol. 1, Lille: Université Lille III, 1975, págs. 287-292

[17]  “Tov. Rakovsky o programVremennogoUkraiinskogoPravitelstva”, Izvestia, no. 18 (570), 1919.

[18]  Ver A. Sergeev, “Makhno”, Izvestia, no. 76 (627), 1919

[19]  M. Skrypnyk, Statti i promovy z natsionalnohopytannia, Munich, Suchasnist, 1974, p. 17

[20]  F. Silnycky, “Lenin i borotbisty”, NovyiZhurnal, no. 118, 1975 págs. 230-231. Desgraciadamente, la desastrosa política del gobierno de Rakovsky de 1919 es pasada por alto en silencio por P. Broué, “Rako”, CahiersLeon Trotsky, nn. 17 y 18, 1984, y G. Fagan apenas lo menciona en su introducción al cap. Rakovsky, Escritos seleccionados sobre la oposición en la URSS, 1923-1930, Londres-Nueva York: Allison y Busby, 1980.

[21]  Ver AE Adams, Bolsheviks in Ukraine: TheSecondCampaign 1918-1919, New Haven-London: Yale UniversityPress, 1963, y JM Bojcun, op. cit., págs. 438-472

[22]  L. Trotsky, Cómo se armó la revolución, vol. 2, Londres: New Park Publications, 1979, p. 439

[23]  VI Lenin, Obras completas, vol. 30, Moscú: ProgressPublishers, 1974, p. 163

[24]  Ibíd., págs. 294-296.

[25]  Ibíd., pág. 471

[26]  M. Ravich-Cherkassky, op. cit., pág. 148

[27]  I. Deutscher, Trotsky: TheProphetArmed, Nueva York: Vintage Books, 1965, pp.459-460

[28]  M. Kozyrev, “Bylina o dcrzhavnoiMoskve”, Izvestia, no. 185 (1032), 1920

[29]  V. Vynnychenko, Shchodennyk 1911-1920, Edmonton-Nueva York: CIUS, 1980, pp. 431¬432.

[30]  Citado por MM Popov, op. cit., págs. 243-245.

[31]  Sobre la historia del ukapismo y del comunismo ucraniano independentista en general, el mejor trabajo es el de JE Mace, Communism and theDilemmasofNationalLiberation: NationalCommunism in Soviet Ukraine 1918-1933, Cambridge, Mass.: Harvard UniversityPress, 1983. [ver también cap. Ford, “Resumen de la historia del Partido Comunista de Ucrania (independencia): un comunismo emancipador 1918-1925”, Debatte: JournalofContemporary Central and Eastern Europe, vol. 17, n° 2, 2009.]

[32]  Escritos de Leon Trotsky (1936-1937), Nueva York: PathfinderPress, 1978, pp. 426-427. En el período de la glasnost de Gorbachov, se ha afirmado que este no solo era un tema de discusión sino también una promesa formal, hecha de mala fe desde el principio, por parte de la dirección bolchevique a Makhno. Véase el artículo “rehabilitación” del movimiento makhnovista de V. Golovanov: “BatkaMakhnoili ‘oboroten’ grazhdanskoivoiny”, LiteraturnaiaGazeta, no. 6, 1989

[33]  M. Skrypnyk, op. cit., pág. 11

[34]  Memorando del Partido Comunista de Ucrania en Ukrainskasuspilno-politychnadumka v 20 stolitti, vol. 1, Nueva York: Suchasnist, 1983, pág. 456

[35]  Este discurso no está en las Obras Completas de Lenin. Así lo informó la prensa de la época. Ver R. Serbyn, “Lénine et la questionukrainienne en 1914: Le discours «séparatiste» de Zurich”, Pluriel-débat, no. 25, 1981.

[36]  Memorándum del PC ucraniano, op. cit., págs. 449-450

[37]  M. Khvylovy, El Renacimiento Cultural en Ucrania: Folletos Polémicos, 1925-1926, Edmonton: CIUS, 1986, p. 227

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