• Breve reseña crítica de la conferencia de Alain Badiou sobre qué es el marxismo en el marco del seminario “Lecturas de Marx”, en París en el año 2016.

Martiniano Rodriguez

Entre los intelectuales de izquierda, Badiou ha pasado a ocupar un lugar importante. Siglo XXI editó una conferencia del autor, que dio en el 2016 en el marco del seminario “Lecturas de Marx” en la Ecole Normale Supérieure de París[1]. Este autor francés, que de joven estuvo  ligado a la izquierda (incluso su padre lo estaba) y al marxismo en particular, aporta elementos muy necesarios en la discusión de la rebeldía, la juventud y la izquierda.

Frente a los populismos o bonapartismos Breve reseña crítica de la conferencia de Alain Badiou sobre qué es el marxismo en el marco del seminario «Lecturas de Marx»que surgen y el discurso de que la juventud antisistema se rebela por derecha, la necesidad de poner en pie una verdadera salida anticapitalista es necesaria. Y este texto de Badiou nos permite seguir discutiendo que se debe entender por anticapitalismo.

El texto tiene algunos notas “depresivas” que podemos criticar como erróneas, por ejemplo donde se habla de que el marxismo propone el fin de la política[2], cuando el fin del Estado no es el fin de la política, sino de una nueva forma de hacer política. Tiene también, no obstante, un tono positivo muy rescatable: hay que poner en pie un marxismo como alternativo de pensamiento, cuestión que se ha abierto desde la caída del muro de Berlín.

Si bien al comienzo de esta exposición se centra en determinar qué es el marxismo, y se debate si es una ciencia, una filosofía o una política según lo expuesto por figuras de mediados de siglo XX. Luego toma un sentido más concreto al retomar a Lenin y proponer críticamente que tiene razón y es todo eso al mismo tiempo; ciencia, filosofía y política. Concluyendo que es un pensamiento alternativo. “Afirmaría que, en definitiva, el marxismo designa un pensamiento”[3]. Un buen intento de no caer en un reduccionismo que limite al marxismo en esta necesidad de relanzarse.

“Esto, desde luego, requiere un pensamiento dialéctico, ya que es un pensamiento de la transformación del discernimiento en acción y de la acción radicalmente transformadora de lo dado en el mundo mismo.”[4]

A partir de esta cita, y de la conclusión de que el marxismo es un pensamiento alternativo, retoma algunas cosas que han estado en discusión, y que son necesarias para poner en pie ese pensamiento alternativo.

Como bien dice él, un debate central es la organización, pensemos que hace años hay quienes discuten si partido si, partido no; si centralización u horizontalismo, etc. “Una vez más, la organización no es solo un medio para fines prescriptos desde afuera, es la construcción de los fines mismos…”[5]. Badiou cree que la organización es central, y eso es real, esa organización debe ser un partido, que pueda condensar las discusiones, resguardar las experiencias buenas y malas, y pensar un futuro. Pero no es un fin en sí mismo, como nos dice, es un medio, una herramienta, para conseguir ese fin, cambiar el mundo. El partido ayuda a andar ese camino hacia una alternativa, pero no es el único sujeto ni organización, si es la central. En eso sí podemos coincidir.

La organización se ha mostrado completamente necesaria en todos los hechos de la historia contemporánea que han intentado cambiar algo de la realidad, desde la revolución rusa hasta las revoluciones de post guerra, aunque podemos y debemos discutir qué tipo de organización, aunque hablemos de partidos.

Así que traer a la mesa esta discusión es muy importante, porque hay tendencias que buscan solucionar todo con un partido, pero hay otras que estando en el otro extremo creen que las organizaciones “tan rígidas” no son necesarias. Ni uno ni otro, sin organización no hay posibilidad de cambiar nada.

Otra cuestión que también toca en esta conferencia, y que es una realidad a discutir, es la crisis que atraviesa el marxismo, y que tiene claros culpables. Y es una de las cuestiones que argumentan los jóvenes para buscar supuestas salidas radicales por derecha.

Si bien Badiou cree que esta crisis es un desgaste institucional de los Partidos Comunistas, que se llenaron de arribistas y cuadros administrativos serviles. “Lo que, sin embargo, puede afirmarse con seguridad es que en los dos casos hubo un desgaste institucional. Los Partidos Comunistas se volvieron instituciones en las cuales proliferaban los arribistas. En los países socialistas los militantes se convirtieron poco a poco en cuadros administrativos serviles…”[6]. Lo que no quiere reconocer el autor, quizás por su ligazón a las tendencias maoístas, es que todo eso no fue un desgaste, fue un proceso alimentado por esos mismos partidos que no buscaban el socialismo, sino su supervivencia como casta.

Pero si debemos reconocerle que la idea de “comunismo” o “marxismo” está en crisis, y los Partidos Comunistas son en parte culpables de esa crisis. Es verdad que, desde la caída del muro de Berlin y la disolución de la URSS, socialismo o comunismo es para muchos “sinónimo de derrota”, pero los desastres que realizaron los partidos comunistas en los estados soviéticos son los que han alimentado esta derrota. Su burocratismo, la falta de democracia, los desastres ecológicos, económicos y sociales, todo ha ayudado a que la palabra comunismo sea “sinónimo de derrota” como dice Badiou. Pero sin un balance razonable de estos Estados, seguiremos alimentando esa crisis.

Necesitamos hablar de esta crisis, porque es real, aunque cada vez más podamos ver que esa crisis “existencial” este siendo superada por nuevas generaciones que se acercan al socialismo buscando respuestas. Esta crisis es usada por estos nuevos populismos, uno se cansa de escuchar que el comunismo fracasó, que se demostró que no sirve, y los ejemplos son siempre los mismos: URSS, Cuba, etc. Para superar esta crisis, es muy necesario un balance sobre estas experiencias. Esto al autor se le escapa, no lo tiene en cuenta y hasta disculpa a los partidos comunistas.

Un punto que se puede rescatar, es que Badiou utiliza para fundamentar su postura autores clásicos del marxismo (en especial Marx, Lenin y Mao), cuando en general se tiende a decir que la renovación vendrá de la mano de dejar de lado los clásicos. Si podemos discutir las posiciones de Mao, quien puso en pie el Estado de la China Popular, y con el cual tenemos serias diferencias, que también habría que discutir. Porque si bien Mao y sus seguidores hablan de comunismo, en la práctica no vemos que se pueda incluir a este autor como un clásico marxista. Sus obras y aportes deben ser abordadas muy críticamente, China nunca fue un Estado socialista o en vías de serlo.

El texto de Badiou deja algunas buenas cosas para discutir, a pesar de los limites en cuanto al balance que hay que hacer para superar la crisis subjetiva en la que se ve inmersa el socialismo hace décadas. Toca temas que hoy son discutidos como la organización y la crisis, muy necesarios debatir para superar la crisis mencionada, antes de que los problemas del mundo actual sean procesados por derecha por toda una juventud que no ve muchas alternativas al capitalismo existente.


[1]Alain Badiou, “Que entiendo yo por marxismo”, siglo XXI editores, 2019, Buenos Aires.

[2]Opcit, página 30 y 31.

[3]Opcit, página 53.

[4]Opcitpágina 55.

[5]Opcit página 54.

[6]Opcit página 70.

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