Organicémonos desde abajo para derrotar el proyecto de empleo público

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  • Aún tenemos posibilidades de salir a luchar a las calles, con plan de lucha unitario, que una a todos los sectores sindicales de manera democrático.

Marcela Ramírez Aguilar, Coordinadora de la regional 15 de APSE

A mediados de junio la Asamblea Legislativa aprobó en primer debate el proyecto de ley de empleo público con 32 votos a favor y 15 en contra, mientras que entre ausencias y abstenciones se suma 10 votos. Luego será consultado en Sala Constitucional. Si la sala lo avala, el mismo pasará a segundo debate en el plenario. Se requiere 38 votos para su aprobación.

Estuvimos acuerpando el plantón sindical contra empleo público los días lunes 14, martes 15 y jueves 17 de junio. Constatamos varios elementos significativos. Por un lado, hubo un débil llamado por parte de las dirigencias sindicales a sus bases puesto que muchas han renunciado a luchar al carecer de un plan de lucha para ganarle el pulso a los empresarios y al gobierno. Por eso la participación fue poco concurrida.

Muchas dirigencias sindicales imprimen derrotismo hacia las bases y plantean que será en la elección nacional cuando el pueblo le pasará la factura a los neoliberales. También muchos sectores confían en que la Sala Constitucional dictaminará que el proyecto es regresivo y que basado en su fallo el mismo no se podrá discutir en segundo debate.

Creer que es un triunfo que los votos afirmativos al proyecto no fuesen los 38 votos es un engaño a las bases sindicales y no genera conciencia de la necesidad de derrotar por medio de la movilización y la organización las intenciones del gobierno y los diputados de aprobar este proyecto que es el principal para la negociación con el Fondo Monetario Internacional.

Al mismo tiempo, existe una enorme fragmentación entre sindicatos como ANEP junto con ASDEICE y los demás. Los plantones se realizaron en lugares diferentes fuera de la Asamblea Legislativa cuando lo lógico hubiese sido unificar las fuerzas y el apoyo.

Es evidente que existe una crisis en las dirigencias sindicales que se expresa cada vez más luego de las derrotas contra el combo fiscal y la ley anti huelgas debido a las malas orientaciones de las mismas que confiaron que por medio del lobby parlamentario y las mesas de diálogo era posible mejorar ambos proyectos.

Es iluso pensar que se puede dialogar con quienes son nuestros verdugos. En su lugar las dirigencias sindicales debieron haber organizado a las bases para que de manera contundente empleando medidas sanitarias salieran a las calles contra el proyecto de empleo público.

Las dinámicas sin mayores acciones de movilización podrían encaminar a una crisis del sindicalismo. Las orientaciones poco claras y contundentes de las dirigencias sindicales debilitan la organización y la movilización de los sindicatos y su afiliación. Es evidente que el modelo sindical que tiene como estrategia sentarse a negociar con el gobierno (diálogo que el gobierno no quiere tener) junto con el lobby parlamentario son un fracaso. Al generarse una crisis del “método de la negociación” cada vez más las dirigencias plantean orientaciones cada vez más nefastas.

En APSE, por ejemplo, se sustituyen los llamados enérgicos a movilizarnos contra el paquete de ajuste neoliberal por programas de denuncia en redes sociales, pero con una orientación poco política, es decir gremialista no anticapitalista, junto con la colocación de vallas publicitarias en las carreteras del país contra empleo público y el acuerdo con el FMI. La dirigencia nacional de la tendencia Honestidad ha reusado llamar de manera contundente a derrotar el ajuste neoliberal mediante la movilización.

Desde nuestra perspectiva señalamos que no se debe sostener confianza alguna en la Sala Constitucional y los diputados. Aún el proyecto de empleo público no es ley. Aún tenemos posibilidades de salir a luchar a las calles, con plan de lucha unitario, que una a todos los sectores sindicales de manera democrática.

Llamamos a las bases sindicales en especial a las apsinas a movilizarnos contundentemente desde abajo contra el proyecto de empleo público. Es necesario empezar a gestar un plan de lucha escalonado para organizar una huelga general para derrotar el proyecto de empleo público así como empezar a discutir como traernos abajo la ley anti huelgas. Esta es una tarea pendiente por ejecutar por parte del movimiento sindical puesto que las leyes tiranas no se deben obedecer.

Se requiere trascender de las orientaciones gremialistas en los sindicatos y más bien dirigir al movimiento a tener posiciones contra el sistema capitalista para que el movimiento sindical vuelva a ser una figura política de peso por medio de la lucha y la movilización y que plantee propuestas políticas de manera independientes del gobierno sobre el desempleo, la crisis económica y social así como la corrupción.

¡Ninguna confianza en la Sala Constitucional!

¡A derrotar el proyecto de empleo público en las calles!

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