No más ataques al sector público, ¡que paguen empresarios!

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Heidy Valencia Espinoza, Coordinadora de la Regional 07 de APSE

Nuevamente La Nación ataca a las trabajadoras y trabajadores del sector público en una nota tendenciosa sobre las calificaciones recibidas por docentes. Cuando no se trata de las finanzas públicas, es por la calidad de los servicios. En este caso por el estado de la educación.

La educación pública tiene graves falencias, que se pueden atribuir a condiciones estructurales del sistema educativo (como la lógica mercantilista, programas obsoletos, problemas de infraestructura, analfabetismo tecnológico y escaso presupuesto, entre otros), también a condiciones coyunturales producto de la virtualización y exclusión debido a un pésimo manejo del gobierno y el Ministerio de Educación Pública.

Sin embargo, culpabilizar al sector trabajador del estado de la educación es más cómodo y conveniente para los sectores empresariales. Pero como trabajadora de la educación no puedo dejar de indignarme ante estos ataques, porque precisamente este año nuestra recarga laboral se multiplicó.

No solo atendimos estudiantes en presencialidad – muy poco tiempo al mes-, por lo que debimos correr, preparando material, explicando, revisando y atendiendo también sus inquietudes y preocupaciones. Aunado a esto continuamos con el envío virtual de GTA para abordar lo que no alcanzaba y así atender a estudiantes a distancia.

Tras todo este esfuerzo lidiamos con condiciones laborales que nos conducen a la desmotivación. Entre ellas: plataformas de registro de notas engorrosas, congelamiento salarial, no pago de anualidades ni Zona de Menor Desarrollo, suspensión del Concurso Docente que extiende el interinazgo crónico y aún no contamos con las prórrogas de nombramientos.

Estamos un 21 de diciembre en las instituciones educativas, cumpliendo labores, con incertidumbre e inestabilidad de continuidad, a sabiendas de que en pocos días estaremos de vuelta y este tiempo de descanso será insuficiente para reponer nuestro desgaste físico y emocional.

Aún así, lo damos todo por atender, contener estudiantes e intentar enseñar, a pesar de que el sistema educativo solo genera más exclusión y que el recorte presupuestario cercena el derecho a educación de muchas personas.

A todas las personas trabajadoras de la educación les agradezco enormemente su trabajo y esfuerzo porque sabemos el cansancio y la frustración que nos apremia. Que estos ataques reiterados no golpeen nuestra moral, por el contrario, que sean abono para pelear para que paguen empresarios, por mejores condiciones de trabajo, por una educación pública de calidad y por la defensa de nuestros derechos.

Los parásitos son los empresarios, explotadores, evasores y privilegiados, no las y los trabajadores públicos.

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