Un programa neoliberal, conservador y autoritario

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  • Toma partida por posiciones económicas liberales y en temas sociales es conservador, ubicándose a favor de los “valores tradicionales” y de la aplicación de la ley y el orden, incluso con poses autoritarias.

Johan Madriz

Mira la nota completa: ¿Es realmente Chaves una figura de “cambio” y “anti-establishment” o es lo mismo con otra cara?

El programa de gobierno oficial de Chaves es bastante escueto y no aborda múltiples aspectos, por lo que los vacíos temáticos los cubrió durante los debates y entrevistas a lo largo de la campaña. A pesar de esto, se logra identificar claramente que toma partida por posiciones económicas liberales y en temas sociales es conservador, ubicándose a favor de los “valores tradicionales” y de la aplicación de la ley y el orden, incluso con poses autoritarias.

Finanzas públicas y empleo público: recortes y reducción

En cuanto a las finanzas públicas tiene una visión exactamente igual a la de sus predecesores de intentar equilibrarlas a partir de, principalmente, recortar el gasto público. Al respecto señala que se debe “aplicar la reforma fiscal, sin excepciones”, además, que “hay que quitar los destinos específicos”, “hay que quitar la barbaridad de las parafiscales” y “hay que aprovechar los recursos naturales”. Esta es la misma visión super ajustadora que le llevó a renunciar al gobierno de Alvarado motivado en la aprobación de una ley que exceptuaba a las municipalidades de la regla fiscal, una postura aún más corrida a la derecha.

Siguiendo la línea desde que fue ministro, el tema del empleo público es uno de sus ejes. Utiliza un lenguaje “ejecutivo” de supuesta eficiencia que, en realidad, lo que esconde es un golpe a las conquistas de estos sectores trabajadores, ya que, sus propuestas siguen a pie juntillas lo aprobado en la Ley Marco de Empleo Público: “adoptar una escala salarial única y dar incentivos únicamente por desempeño”, “analizar con rigor los casos donde sea posible integrar las funciones administrativas de entidades adscritas a los ministerios” o “evaluar rigurosamente la labor de las instituciones y de los empleados públicos porque lo que no se mide, no se puede mejorar”.

Asimismo, pretende reducir la planilla estatal en momentos en que hay un serio incumplimiento en el funcionamiento de las instituciones públicas producto de la falta de personal y de presupuesto (motivados, entre otros, en la aplicación de la regla fiscal). Al respecto, su plan se sustenta en que “se pensiona más o menos el 5% o 6% de los empleados cada año. No hay que reemplazar a los que se van yendo, hay que reasignar, de manera más sencilla, de las instituciones con exceso de gente a las instituciones que no tienen gente. Tenemos que quitar el número de instituciones sin despidos masivos de gente, pero reasignándolos”.

No más impuestos… para los ricos

En cuanto a los impuestos, enarbola un discurso populista y abstracto de “no más impuestos” y de “eliminar exenciones fiscales que benefician a los más ricos”, sin detallar cuales son. Es cierto que el sistema tributario nacional está plagado de exoneraciones que suponen privilegios para sectores empresariales, financieros, exportadores y, principalmente, zonas francas; sin embargo, Chaves dejó claro que “no estoy hablando de tocar las zonas francas”.

Este tema es complicado ya que no todas las exoneraciones son regresivas y, por tanto, no se puede tener una posición tajante de oposición a ellas. La burguesía se las ingenia para tomar reclamos progresivos y válidos (como el cuestionamiento a los privilegios fiscales de los ricos) para distorsionarlos, vaciarlos de contenido y transformarlos en ataques, por ejemplo, uno de los proyectos del acuerdo con el FMI es sobre la eliminación de exoneraciones, pero lo que plantea es cobrarle impuestos al salario escolar.

Cargas sociales y un regalo a las patronales

En este mismo sentido va el discurso de bajarle las cargas sociales a las patronales para fomentar el empleo formal. Utiliza un elemento real y muy sentido por la gran mayoría: el desempleo, pero distorsionando la discusión, trasladándola al terreno del “costo del empleo”, que es una nomenclatura eminentemente burguesa para justificar las petitorias de desregulación y liberalización con el fin de aumentar la explotación de la mano de obra y con ello las ganancias.

Al respecto Chaves propone “reducir la informalidad bajando las contribuciones de la seguridad social, de tal forma que se amplíe la base contributiva”, esto lo haría reduciendo el monto patronal y trasladándolo como un costo estatal: “quitarles las cargas sociales el primer año, completamente, a las personas que entran al mercado formal de trabajo por primera vez. Salga de la universidad, salga del colegio y empiece a trabajar, y para darle un incentivo al empleador de que la contrate, el primer año el Estado asumirá el costo de las contribuciones sociales del empleador”.

Esta propuesta es una respuesta a las exigencias de las cámaras patronales y ante lo cual el BCCR elaboró el año pasado un estudio de posibles escenarios de reducción de las cargas patronales. La alternativa más benévola cortaría en un 25% la contribución, pasando del 26,5% de cada salario al 19,90%; con esta opción se genera un hueco presupuestario de ₵240 mil millones. La posibilidad más extrema conlleva la eliminación total de las cargas creando un desbalance en las finanzas públicas por ₵1,5 billones. Además, está en la línea de sepultar los restos del sistema solidario de financiamiento jubilatorio y adoptar el modelo chileno de capitalización individual: “crear los sistemas, como cuentas individualizadas en que la gente pueda aportar más y el Estado contribuye directamente a su pensión”.

Comercio exterior: volver a ver a Asia

En temas como el comercio exterior su política es una continuación del modelo aperturista que se viene implementando desde hace décadas, pero colocando sus expectativas en la región asiática. Es así como su visión es “concretar la inserción de Costa Rica al Acuerdo Alianza del Pacífico. Negociar un posible ingreso de nuestro país al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico”. Esta estrategia es la misma que llevó al establecimiento de relaciones diplomáticas con China durante el segundo gobierno de Arias y a la aprobación de un Tratado de Libre Comercio con Corea del Sur.

Capitalismo verde para no cambiar nada

La postura hacia la crisis climática es que no es tan importante y que hay que concentrarse en los temas urgentes de “reactivación económica”. Su plan en esa área “se centra en los bonos verdes y los créditos de carbono”, que son mecanismos del greenwashing propios del “capitalismo verde” que en los hechos no atacan los problemas estructurales generadores del calentamiento global (ya que para eso hay que cuestionar al capitalismo), sino son solo lavadas de cara para que empresas y gobiernos no asuman ninguna responsabilidad en la generación del cambio necesario en el sistema productivo.

En temas como la exploración y explotación de petróleo y gas, la minería o la pesca de arrastre no se coloca en contra, sino que lo aborda desde un punto de rentabilidad y supeditado a si los estudios de factibilidad costo-beneficio son favorables. En el mismo sentido está su “solución” a los desechos sólidos que pasa simplemente por “mejorar la recolección de materiales reciclables mediante el sistema de pago contra entrega”.

Educación conservadora para el mercado

En cuanto a la educación es evidente que su perspectiva es la de una educación para el mercado y con rasgos conservadores. Su propuesta es “fortalecer la educación técnica y el modelo de educación dual”, de esta forma, el enfoque educativo de su gobierno estará supeditado a un currículo académico enfocado exclusivamente en la adquisición de habilidades para el mercado laboral (aspecto que es necesario, pero no el único), dejando de lado una formación integral que debería permitirles a las y los estudiantes potenciar el desarrollo de sus habilidades en diferentes ámbitos y fomentar la capacidad crítica de cuestionar la sociedad y el mundo que les rodea. Además, pretende implantar su ideología conservadora y antiderechos, todo lo que contradiga esa visión es catalogado como “ideología de género”, lo que evidencia que realmente su agenda es contra las mujeres y la comunidad LGBTIQ+.

Mano dura

Su característica diatriba autoritaria también tiene una expresión en su programa donde busca mantener buenas relaciones con la Fuerza Pública y “dotar a la policía de equipo tecnológico moderno y revisar el sistema de inteligencia”, además, al peor estilo estadounidense de encubrimiento hacia los abusos policiales prometió “acompañamiento legal a los policías en caso de acusaciones penales y civiles contra ellos”.  Parece evidente que la policía política de Casa Presidencial (DIS) continuará funcionando y, probablemente, incluso sea fortalecida.

Asimismo, plantea abordar el tema de la corrupción como un negocio, lo que daría pie a un estado de vigilancia orwelliano: “establecer mecanismos jurídicos que incentiven la denuncia de actos de corrupción y castiguen la complicidad por omisión”, lo cual lograría mediante reconocimientos económicos. Se posiciona como la “mano dura” que acabará con la delincuencia y la corrupción, pero, a través de la historia ha quedado comprobado que ese enfoque siempre implica la criminalización de los sectores populares y el detrimento de los derechos democráticos.

Antiderechos

Mantiene una posición completamente conservadora y antiderechos que ataca a las mujeres y la diversidad. Al respecto, sostiene relaciones cercanas con las iglesias e incluso con los sectores evangélicos firmó un compromiso para no promover la “ideología de género”, rechazar el aborto, la eutanasia y la fertilización in vitro. Esta postura completamente complaciente con el neopentecostalismo es un guiño para avanzar en una agenda conservadora que ataque las conquistas del movimiento de mujeres.

Francisco Aguilar Urbina, jurista y presidente emérito del Comité de Derechos Humanos de la ONU explica claramente que la supuesta “ideología de género” es “una falacia de quienes se aferran a patrones machistas, patriarcales y discriminatorios, que pretextan que existe una camarilla secreta que desea socavar la sociedad. Lo que oculta es que son ellos mismos los que intentan desmantelar todo intento de garantizar la equidad de todos los seres humanos, para mantener posiciones de privilegio”.

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