Trabadores y trabajadoras agrícolas se exponen a 74 kilos de plaguicidas peligrosos al año

Costa Rica tiene una las tasas de uso de plaguicidas más altas del mundo con 34,45 kg de ingrediente activo por hectárea por año.

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El informe Uso Aparente de Plaguicidas en la Agricultura de Costa Rica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) es claro en que los agroquímicos utilizados en el país son altamente peligrosos para las personas y para el ambiente.

La mayoría de los plaguicidas utilizados son de alta peligrosidad y una buena parte están prohibidos en otros países. “Se mantienen en el mercado 1884 plaguicidas con más de 10 años de haber sido registrados y hasta con 37 años con los plazos de registro vencidos o que nunca han tenido establecida una fecha de vencimiento”.

En el país se utilizan alrededor de 133 ingredientes activos de plaguicidas considerados peligrosos y actualmente existen recursos legales contra el paraquat y el diquat que son herbicidas altamente tóxicos para los suelos y el agua, además de provocar afectaciones serias, crónicas e irreversibles en los pulmones.

El uso de estos químicos es desproporcionado en las actividades agrícolas, según el estudio del PNUD, Costa Rica tiene una las tasas de uso más altas del mundo con 34,45 kg de ingrediente activo por hectárea por año. Análisis de residuos en vegetales para consumo humano realizados por el Servicio Fitosanitario del Estado (SFE) determinaron que el 13% no cumplió los niveles permitidos por la normativa, es decir, mostraban concentraciones altas de estos químicos, además, solo un 36% no mostró ningún residuo.

Además de su filtración en los alimentos estos compuestos generan una gran afectación ecosistémica, por ejemplo, en las fuentes de agua: “se han detectado acueductos rurales contaminados con residuos de plaguicidas, así como la contaminación de cuerpos de agua superficiales”.

Esto implica un severo daño para las personas trabajadoras agrícolas. El documento indica que “la población costarricense, especialmente la rural y los trabajadores agrícolas, está expuesta a una cantidad muy alta de plaguicidas altamente tóxicos que supera los 74 kilogramos de ingrediente activo por trabajador agrícola por año”.

Al respecto, por ejemplo, en los últimos meses trabajadores de la Standard Fruit Company alertaron de afectaciones severas en su salud por la aplicación del insecticida Movento 15 OD. Según sus denuncias sufrieron de irritación en la piel, ampollas en la zona genital, fiebre, náuseas, mareos, dolores de cabeza y dificultades respiratorias.

Finalmente, el escrito señala las deficiencias del Estado en el control de los plaguicidas y añade como una de las causas del amplio uso de estas sustancias la “dependencia, por parte de un alto porcentaje de agricultores, de la asistencia técnica que brindan las empresas comercializadoras de los mismos plaguicidas”.

Esto hace parte del capitalismo agroproductor que explota la naturaleza y a los trabajadores y trabajadoras en grandes monocultivos que agotan los minerales de la tierra y desequilibran completamente los ecosistemas, por lo que utilizan grandes cantidades de agrotóxicos para mantener y mejorar los rendimientos en pro, únicamente, de la generación de ganancias. Por esto, es necesario un modelo productivo y de relación con la naturaleza diferente, que en el marco del capitalismo es imposible, la única opción es anticapitalista y ecologista.

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