Reducir la cantidad de producto, pero mantener el precio: la “solución” empresarial a la inflación

La reduflación es una práctica que consiste en disminuir la cantidad de un producto y mantener el mismo precio. Es una forma de marketing para que el ajuste no se perciba en el costo sino en el producto.

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La inflación no da tregua, el colon se hunde y los salarios van para atrás. Esa es la realidad de la mayoría de las personas trabajadoras que tienen que priorizar determinadas compras o pagos para estirar el salario lo más posible y tratar de llegar a final de mes.

Hasta junio la inflación fue de 10,06% y no hay signos que indiquen que vaya a detenerse. El precio promedio del dólar pasó de ₵645 el 1 de enero a ₵695 el 3 de junio, es decir, un aumento de ₵50. Por su lado, los salarios están por debajo que hace una década y completamente desmejorados con la suba de los precios. El ajuste salarial del sector privado para este año se fijó en 2,09% con un misero extraordinario de 1,24% y en el sector público no hubo ningún incremento.

El gobierno no está tomando ninguna medida sustancial y simplemente está dejando que el ajuste del mercado siga su curso, condenando a miles a peores niveles de precarización y pobreza. Los empresarios simplemente suben los precios y cambian las etiquetas todas las semanas. Ante este panorama el sector comercial esta aplicado una vieja receta de mercadeo y ventas: la reduflación. Esta es una práctica que consiste en disminuir la cantidad de un producto y mantener el precio. Es una forma de marketing para que el ajuste no se perciba en el costo sino en el producto.

Un artículo reciente de El Financiero describió un ejemplo de esto. La periodista, amante del maní, notó que la presentación que usualmente compraba pasó de contener 450 gramos a 440 gramos. Luego, al investigar, descubrió que en abril de 2020 la presentación de 450 gramos costaba ₵1.695 y un año después valía ₵1.850 (un aumento de ₵155). En abril de este año la presentación cambió a 440 gramos con un precio de ₵2.200, es decir, aumentó en ₵350 y con 10 gramos menos.

Esta misma estrategia la confirmó Ramón Mendiola, director general de Fifco, una de las principales empresas de alimentos y bebidas del país: “hemos sido muy creativos con presentaciones, empaques, hacemos una arquitectura de portafolio y buscamos productos que tengan un precio al consumidor más accesible, ya sea con un menor contenido porque tenemos diferentes empaques y presentaciones […] lo que hacemos es que jugamos con los packs, digamos de 8 unidades a 6 unidades”.

Aunque parezca extraño esta práctica es legal y está amparada en la libertad comercial y de empresa. No hay ningún tipo de restricción u obligación de informar a las personas de esta práctica. Lo único que deben cumplir las empresas es la normativa relacionada al etiquetado. Es así como, parece que esta será una de las estrategias más utilizadas en este periodo de constantes alzas.

Francinie Alvarez, docente de la Universidad Fidélitas señala que: “aunque los cambios en el tamaño del empaque no suelen son mayores, sí es fácil percibir el aumento, por ejemplo, el aire con el que rellenan el mismo. […] Hace unos años atrás, los empaques de la mayoría de productos contenían una ventana que permitían ver el contenido del empaque, en la actualidad, los productos que sufren estos cambios evitan por completo que el consumidor final pueda observar con anterioridad el contenido”.

Diferentes análisis señalan que los hábitos de compra en el país están cambiando producto del debilitamiento de los salarios y alto costo de la vida. El estudio Activación del Consumidor Costarricense 2021 de CAC Porter Novelli señala que el 92% de las personas compra solo lo básico y el 97% busca las marcas más económicas.

La firma de consultoría Kantar publicó en abril la más reciente actualización del informe Comportamiento de compra de la canasta de consumo masivo. En él detalla que el volumen de compra se redujo 1% interanual y los precios aumentaron un 4%. Las mercancías cuya demanda se vio más reducida fueron los lácteos y los productos de cuidado personal. Además, al analizar el canal moderno (super e hipermercados) se registró un aumento de 13% en la frecuencia y una caída de 16% en facturación entre el primer trimestre de 2021 y del 2022. Esto quiere decir que las personas van más veces al supermercado, pero compran menos.

La reduflación es una forma clásica del empresariado para hacerle frente a procesos inflacionarios, sin tocar los precios al consumidor y al mismo tiempo mantener sus niveles de ganancias. Diferentes autores señalan que lo común es que una vez normalizados los precios las cantidades no recuperan su composición inicial.

El manejo de la inflación no es puramente técnico y económico, tiene un componente político para determinar a quienes se favorece o perjudica. En ese sentido, definitivamente, los sectores trabajadores y populares son de los más afectados en cuanto sus limitados ingresos pierden valor aceleradamente. Por eso es necesario que se tomen medias anticapitalistas para frenar sus efectos: aumento del salario mínimo a los ₵500 mil, control del comercio exterior y del mercado de divisas, control de precios, aumento de impuestos a las grandes empresas y fortunas y el no pago de la deuda externa.

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