Inflación supera los dos dígitos: los alimentos subieron 16% en el último año

La inflación llegó al 10,06% con una afectación muy fuerte sobre los alimentos. Mientras tanto el gobierno solo decretó un aumento salarial de 1,24%.

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El Índice de Precios al Consumidor aumentó en junio 1,78%, con lo cual suma una variación de 7,35% en lo que va del año y de 10,06% con respecto al mismo mes del año pasado. Así, esta es la variación más alta en 15 años. El índice general se colocó en 110,894, mientras que un mes antes había sido de 108,957.

De los 289 bienes y servicios que conforman el IPC el 69% aumentó, el 12% se mantuvo estable y el resto disminuyó. Los bienes con mayor efecto positivo fueron la gasolina (8,46%) y el aceite (20,55%), aunque el primero tienen un mayor efecto en el incremento general (0,482). En cuanto a las divisiones, de las 13 que existen, 11 aumentaron sus precios. Las que mayor aporte positivo tuvieron, al ponderarlo según la variación porcentual y su efecto, fueron transporte (0,780) y alimentos y bebidas no alcohólicas (0,711).

De esta forma, se expresan las fuertes alzas de los combustibles aprobadas en los últimos meses y su efecto en el resto de la cadena productiva. Además, hay que considerar que las divisiones de alimentos y transporte público son de los principales rubros a los que se destinan los presupuestos familiares de la clase trabajadora, lo que implica una afectación directa en sus bolsillos. Por ejemplo, la inflación interanual de los alimentos es de 15,95% y sobresalen productos como el aceite (77,40%), el café (57,51%) y la harina trigo (38,96%).

La inflación hace mucho sobrepasó el límite superior del rango meta del Banco Central que era de 3% más un punto. Roger Madrigal, presidente de la institución señaló que: “el escenario más probable es que la inflación termine cercana a dos dígitos, o en dos dígitos este año”. Esto no es nada halagüeño y demuestra que las autoridades no están tomando acciones al respecto.

La desbandada inflacionaria afecta fuertemente a los sectores trabajadores por su conjugación con otros factores como un país sumamente caro, una acelerada devaluación del colon, salarios bajos que se mantienen estancados y el efecto de enganche que tiene la inflación para rubros como el precio de los combustibles o los alquileres.

A diferencia de los precios, que no paran de crecer, los salarios están por debajo que hace 10 años. Entre enero del 2021 y junio de 2022 la inflación registrada es de 10,65%, a pesar de esto los aumentos salariales del sector privado son de solo 3,63%, es decir, van 7,02% atrás que el costo de la vida. Por su parte, en el sector público no hubo ningún ajuste, sustentado en las medidas de contención del gasto para el pago de la deuda. Según información del BCCR en mayo se cumplieron 17 meses seguidos en que los salarios reales vienen cayendo, su nivel actual es el más bajo desde 1991 y el quinto peor desde 1984.

Este tema más allá de ser simplemente económico (como pretende hacer creer la burguesía) es político. Todos los índices responden a presiones sociales. Es así como la inflación se constituye en un impuesto a la vida que afecta principalmente a los sectores trabajadores que no ven sus salarios aumentar en la misma proporción. Es necesaria la organización y la lucha en las calles contra el gobierno neoliberal ajustador y por medias anticapitalistas: aumento del salario mínimo a los ₵500 mil, control del comercio exterior y del mercado de divisas, control de precios, aumento de impuestos a las grandes empresas y fortunas y el no pago de la deuda externa.

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