Inflación llegó al 3,30% y los salarios no suben

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  • La inflación se constituye en un impuesto a la vida que afecta principalmente a los sectores trabajadores que no ven sus salarios aumentar en la misma proporción.

Johan Madriz

La inflación continúa avanzando de la mano de una fuerte devaluación de la moneda. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerró el 2021 con una variación interanual de 3,30%, de esta forma, se mantiene dentro el rango meta del Banco Central (BCCR) de entre 2% y 4%, sin embargo, esta es el alza más alta en los últimos siete años.

El proceso inflacionario se ha venido acelerando desde febrero de 2021 y solo en noviembre aumentó 0,82%. Durante diciembre se mantuvo la tendencia, aunque se desaceleró al ubicarse en una variación positiva de 0,48%. Según la Encuesta de Expectativas de Inflación del BCCR los agentes económicos consultados estiman que la variación para 2022 se situará cerca del 4%.

Dentro de los elementos que más han aumentado está la división de alimentos y bebidas no alcohólicas que en general subió 3,1% y donde sobresale el aceite de cocina con un alza de 61%. Otros factores con aumento son el transporte con 14,3%, la gasolina con 37%, el diésel con 41% y el gas con 53%. Estos productos tienen la particularidad de que son multiplicadores en los precios de otros productos.

Esta escalada tiene motivación en un aumento de los precios de las materias primas a nivel internacional, vinculado con las dificultades logísticas y de transporte que se han suscitado en los últimos meses, y esta estrechamente relacionado a la devaluación de la moneda con respecto al dólar.

Este es un proceso que podría extenderse por buena parte de este año, emparejando a las tendencias a nivel internacional. Según las previsiones del BCCR la inflación tendrá una tendencia alcista hasta después del segundo semestre y puede provocar una contracción en la demanda de bienes y servicios con la consecuente afectación en el crecimiento económico, una recuperación que, por otro lado, esta disociada del restablecimiento del empleo.

Este aumento tiene un impacto directo en la capacidad de compra de la clase trabajadora que ve sus ingresos disminuidos. Solo como ejemplo, el ajuste salarial del sector privado para este año se fijó en 2,09% y el del año pasado fue de 0,30%, es decir, en términos reales los salarios están disminuyendo. A esto se le agrega la devaluación del colón que superó el 4% durante 2021 y que suma a elementos que encarecen las condiciones de vida en el país.

El índice de precios al consumidor también funciona como una referencia para otros elementos que repercuten en los ingresos disponibles. Tal es el caso del impuesto sobre los combustibles que se actualiza trimestralmente según ese indicador y que, aunque tiene un techo de 3%, su aumento impacta directamente en la globalidad de precios. Otro ejemplo es el de los alquileres, pues estos pueden aumentar según la inflación de los últimos 12 meses, en este caso el techo de un 10% y de materializarse puede borrar de un plumazo el “aumento” salarial.

Este tema más allá de ser simplemente económico (como pretende hacer creer la burguesía) es político. Todos los índices responden a presiones sociales. Es así como la inflación se constituye en un impuesto a la vida que afecta principalmente a los sectores trabajadores que no ven sus salarios aumentar en la misma proporción. De esta forma, es necesario un aumento general de los salarios para contrarrestar el alto costo de la vida.

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