Inflación de 8,71% y el gobierno sin tomar ninguna medida

Las fuertes alzas de los combustibles aprobadas en los últimos meses impactan toda la cadena productiva.

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El Índice de Precios al Consumidor aumentó en mayo 1,44%, con lo cual suma una variación de 5,48% en lo que va del año y de 8,71% con respecto al mismo mes del año pasado. Así, esta es la variación más alta en la última década. El índice general se colocó en 108,957, mientras que un mes antes había sido de 107,407.

De los 289 bienes y servicios que conforman el IPC el 66% aumentó, el 10% se mantuvo estable y el resto disminuyó. Los bienes con mayor efecto positivo fueron la gasolina (4,20%), telefonía móvil (5,39%) y transporte en taxi (14,38%), por su parte, el tomate tiene menor peso relativo, pero es el producto con mayor aumento porcentual (32,28%). En cuanto a las divisiones, de las 13 que existen, 11 aumentaron sus precios. Las que mayor aporte positivo tuvieron, al ponderarlo según la variación porcentual y su efecto, fueron alimentos y bebidas no alcohólicas (24,32) y transporte (14,82).

De esta forma, se expresan las fuertes alzas de los combustibles aprobadas en los últimos meses y su efecto en el resto de la cadena productiva. Junio comienza con subas de ₵91 en la gasolina super, ₵104 en la regular y ₵104 en el diésel. Además, hay que considerar que las divisiones de alimentos y transporte público son de los principales rubros a los que se destinan los presupuestos familiares de la clase trabajadora, lo que implica una afectación directa en sus bolsillos.

La inflación hace mucho sobrepasó el límite superior del rango meta del Banco Central que era de 3% más un punto. El banco comunicó que “para lo que resta de este año, los modelos de pronóstico del Banco Central sitúan la inflación general en valores entre 5,0% y 6,0%”. Ante los nuevos datos, Rodrigo Cubero (expresidente del banco), amplió la cifra al declarar que “con base en las proyecciones del Banco Central no estamos previendo inflación de dos dígitos en Costa Rica”. Lo que en realidad no es nada halagüeño y demuestra que las autoridades no están tomando acciones al respecto.

Esto representa una afectación para los sectores trabajadores por su conjugación con otros factores como un país sumamente caro, una acelerada devaluación del colon, salarios bajos que se mantienen estancados y el efecto de enganche que tiene la inflación para rubros como el precio de los combustibles o los alquileres.

A diferencia de los precios, que no paran de crecer, los salarios están por debajo que hace 10 años. El ajuste salarial del sector privado para este año se fijó en 2,09% y el del año pasado fue de 0,30%, es decir, en términos reales los salarios están disminuyendo. Por su parte, en el sector público no hubo ningún ajuste, sustentado en las medidas de contención del gasto para el pago de la deuda.

Este tema más allá de ser simplemente económico (como pretende hacer creer la burguesía) es político. Todos los índices responden a presiones sociales. Es así como la inflación se constituye en un impuesto a la vida que afecta principalmente a los sectores trabajadores que no ven sus salarios aumentar en la misma proporción. Es necesario un aumento general de los salarios para contrarrestar el alto costo de la vida.

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