¿Es realmente Chaves una figura de “cambio” y “anti-establishment” o es lo mismo con otra cara?

Las poses supuestamente anti-establishment simplemente son una visión tecnocrática, economicista y sin reservas de las que levantan los políticos burgueses tradicionales, en lo esencial Chaves propone la misma visión de ajuste.

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Rodrigo Chaves centró su campaña electoral en presentarse como un outsider, un economista con décadas de experiencia internacional y sin ataduras ni lealtades a ningún partido o grupo de poder. De esta forma, logró atraer el voto de quienes, justificadamente, quieren un cambio en el país ante el empeoramiento de las condiciones de vida y ven en las figuras tradicionales la continuidad del rumbo actual, por eso caló su discurso de bajar el costo de la vida y “comerse la bronca”.

Su imagen de “cambio” es una representación distorsionada –por las elecciones y la despolitización general de la sociedad– del proyecto político neoliberal que realmente representa[i]. Si bien, su votación simboliza la insatisfacción con las políticas y la marcha del país, su proyecto no es superador ni ofrece una vía distinta a la actual, simplemente es una versión “más gerencial”, que profundizará el modelo. Haciendo una analogía, es como cuando una empresa anuncia el lanzamiento de uno de sus productos “renovado” y lo único que hacen es cambiarle el empaque por uno más atractivo y acorde con los estudios de mercado del momento.

 

Chaves, el Banco Mundial y el milagro indonesio

Rodrigo Chaves es un tecnócrata que trabajó durante casi tres décadas en el Banco Mundial (BM) llegando a ser el Director País en Indonesia, la segunda oficina más grande del organismo. Renunció a su puesto tras las acusaciones y procedimientos en su contra por acoso sexual hacia subalternas, con lo cual evitó las posibles sanciones. Recientemente, medios internacionales dieron a conocer que previamente la ex directora general, Kristalina Georgieva (quien ahora dirige el FMI), detuvo un nombramiento suyo hacia la oficina brasileña por motivos relacionados.

Tras su dimisión regresó al país y fue nombrado jerarca del Ministerio de Hacienda por el gobierno de Carlos Alvarado, desde donde ideó un plan de ajuste sobre el presupuesto nacional que, entre otras cosas, incluía la utilización de los superávits de once instituciones autónomas para el pago de la deuda pública, la venta de empresas estatales (Bicsa y Fanal) y el impulso a la Ley de Empleo Público. Posteriormente, con el inicio de la pandemia propuso un “fondo de guerra” para atender la emergencia a costa de imponer un gravamen para todos los salarios a partir de los ₵500 mil. Finalmente, renunció a su cargo por diferencias, a la derecha, con el gobierno, relacionadas con la aplicación de la regla fiscal.

Su formación en esa institución, baluarte del capitalismo mundial, indudablemente la pondrá en práctica durante su mandato, siguiendo los preceptos liberalizadores para profundizar el modelo económico neoliberal. Al respecto, se jacta continuamente de que una de sus fortalezas es, justamente, esa experiencia internacional y como promovió el desarrollo de Indonesia, por lo que es pertinente analizar someramente ese país.

Indonesia es uno de los países más poblados del mundo y una de las economías más importantes en el sudeste asiático, a pesar de esto, según el BM su producto interno bruto per cápita anual es bajo al rondar los 3.869,59 dólares (un cuarto del costarricense). Este dato estadístico solo refleja el ingreso con respecto a la población, ya que, existe una enorme desigualdad si se considera que el 1% de la población posee el 49% del ingreso nacional y la mitad de las personas viven con dos dólares o menos al día. Además, el país es parte de los primeros lugares mundiales en corrupción y sus gobiernos son sumamente represivos.

Lo que se ha llamado el “milagro indonesio” por su rápido crecimiento económico se explica porque “dicha industrialización se realizó, al igual que los demás países de la región, sobre la base de la sobreexplotación de los trabajadores. En esta zona los salarios son bajísimos para los parámetros internacionales, los derechos laborales son un bien escaso y las condiciones laborales y de explotación son terribles. Dichas condiciones en muchos casos llegan a la esclavitud laboral”[ii].

De hecho, justo en 2020 coincidiendo con la salida de Chaves del Banco Mundial en el país estallaron masivas huelgas y protestas en rechazo a la reaccionaria Ley Omnibus que ordenó una serie de medidas en retroceso de derechos laborales y ambientales, aumentando las condiciones de explotación y precariedad: eliminó las licencias pagas obligatorias por maternidad, aumentó el límite de horas extras semanales, redujo los montos de las indemnizaciones por despidos, eliminó la inclusión del efecto de la inflación en el cálculo de los salarios mínimos, aumentó los periodos de las contrataciones temporales y habilitó el pago por hora en lugar del pago mensual. Esta es la estela de golpes que deja la aplicación de las “recomendaciones” del FMI y el BM, y que Chaves impulsó en Indonesia.

Un programa neoliberal, conservador y autoritario

El programa de gobierno oficial de Chaves es bastante escueto y no aborda múltiples aspectos, por lo que los vacíos temáticos los cubrió durante los debates y entrevistas a lo largo de la campaña. A pesar de esto, se logra identificar claramente que toma partida por posiciones económicas liberales y en temas sociales es conservador, ubicándose a favor de los “valores tradicionales” y de la aplicación de la ley y el orden, incluso con poses autoritarias.

Finanzas públicas y empleo público: recortes y reducción

En cuanto a las finanzas públicas tiene una visión exactamente igual a la de sus predecesores de intentar equilibrarlas a partir de, principalmente, recortar el gasto público. Al respecto señala que se debe “aplicar la reforma fiscal, sin excepciones”, además, que “hay que quitar los destinos específicos”, “hay que quitar la barbaridad de las parafiscales” y “hay que aprovechar los recursos naturales”. Esta es la misma visión super ajustadora que le llevó a renunciar al gobierno de Alvarado motivado en la aprobación de una ley que exceptuaba a las municipalidades de la regla fiscal, una postura aún más corrida a la derecha.

Siguiendo la línea desde que fue ministro, el tema del empleo público es uno de sus ejes. Utiliza un lenguaje “ejecutivo” de supuesta eficiencia que, en realidad, lo que esconde es un golpe a las conquistas de estos sectores trabajadores, ya que, sus propuestas siguen a pie juntillas lo aprobado en la Ley Marco de Empleo Público: “adoptar una escala salarial única y dar incentivos únicamente por desempeño”, “analizar con rigor los casos donde sea posible integrar las funciones administrativas de entidades adscritas a los ministerios” o “evaluar rigurosamente la labor de las instituciones y de los empleados públicos porque lo que no se mide, no se puede mejorar”.

Asimismo, pretende reducir la planilla estatal en momentos en que hay un serio incumplimiento en el funcionamiento de las instituciones públicas producto de la falta de personal y de presupuesto (motivados, entre otros, en la aplicación de la regla fiscal). Al respecto, su plan se sustenta en que “se pensiona más o menos el 5% o 6% de los empleados cada año. No hay que reemplazar a los que se van yendo, hay que reasignar, de manera más sencilla, de las instituciones con exceso de gente a las instituciones que no tienen gente. Tenemos que quitar el número de instituciones sin despidos masivos de gente, pero reasignándolos”.

No más impuestos… para los ricos

En cuanto a los impuestos, enarbola un discurso populista y abstracto de “no más impuestos” y de “eliminar exenciones fiscales que benefician a los más ricos”, sin detallar cuales son. Es cierto que el sistema tributario nacional está plagado de exoneraciones que suponen privilegios para sectores empresariales, financieros, exportadores y, principalmente, zonas francas; sin embargo, Chaves dejó claro que “no estoy hablando de tocar las zonas francas”.

Este tema es complicado ya que no todas las exoneraciones son regresivas y, por tanto, no se puede tener una posición tajante de oposición a ellas. La burguesía se las ingenia para tomar reclamos progresivos y válidos (como el cuestionamiento a los privilegios fiscales de los ricos) para distorsionarlos, vaciarlos de contenido y transformarlos en ataques, por ejemplo, uno de los proyectos del acuerdo con el FMI es sobre la eliminación de exoneraciones, pero lo que plantea es cobrarle impuestos al salario escolar.

Cargas sociales y un regalo a las patronales

En este mismo sentido va el discurso de bajarle las cargas sociales a las patronales para fomentar el empleo formal. Utiliza un elemento real y muy sentido por la gran mayoría: el desempleo, pero distorsionando la discusión, trasladándola al terreno del “costo del empleo”, que es una nomenclatura eminentemente burguesa para justificar las petitorias de desregulación y liberalización con el fin de aumentar la explotación de la mano de obra y con ello las ganancias.

Al respecto Chaves propone “reducir la informalidad bajando las contribuciones de la seguridad social, de tal forma que se amplíe la base contributiva”, esto lo haría reduciendo el monto patronal y trasladándolo como un costo estatal: “quitarles las cargas sociales el primer año, completamente, a las personas que entran al mercado formal de trabajo por primera vez. Salga de la universidad, salga del colegio y empiece a trabajar, y para darle un incentivo al empleador de que la contrate, el primer año el Estado asumirá el costo de las contribuciones sociales del empleador”.

Esta propuesta es una respuesta a las exigencias de las cámaras patronales y ante lo cual el BCCR elaboró el año pasado un estudio de posibles escenarios de reducción de las cargas patronales. La alternativa más benévola cortaría en un 25% la contribución, pasando del 26,5% de cada salario al 19,90%; con esta opción se genera un hueco presupuestario de ₵240 mil millones. La posibilidad más extrema conlleva la eliminación total de las cargas creando un desbalance en las finanzas públicas por ₵1,5 billones. Además, está en la línea de sepultar los restos del sistema solidario de financiamiento jubilatorio y adoptar el modelo chileno de capitalización individual: “crear los sistemas, como cuentas individualizadas en que la gente pueda aportar más y el Estado contribuye directamente a su pensión”.

Comercio exterior: volver a ver a Asia

En temas como el comercio exterior su política es una continuación del modelo aperturista que se viene implementando desde hace décadas, pero colocando sus expectativas en la región asiática. Es así como su visión es “concretar la inserción de Costa Rica al Acuerdo Alianza del Pacífico. Negociar un posible ingreso de nuestro país al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico”. Esta estrategia es la misma que llevó al establecimiento de relaciones diplomáticas con China durante el segundo gobierno de Arias y a la aprobación de un Tratado de Libre Comercio con Corea del Sur.

Capitalismo verde para no cambiar nada

La postura hacia la crisis climática es que no es tan importante y que hay que concentrarse en los temas urgentes de “reactivación económica”. Su plan en esa área “se centra en los bonos verdes y los créditos de carbono”, que son mecanismos del greenwashing propios del “capitalismo verde” que en los hechos no atacan los problemas estructurales generadores del calentamiento global (ya que para eso hay que cuestionar al capitalismo), sino son solo lavadas de cara para que empresas y gobiernos no asuman ninguna responsabilidad en la generación del cambio necesario en el sistema productivo.

En temas como la exploración y explotación de petróleo y gas, la minería o la pesca de arrastre no se coloca en contra, sino que lo aborda desde un punto de rentabilidad y supeditado a si los estudios de factibilidad costo-beneficio son favorables. En el mismo sentido está su “solución” a los desechos sólidos que pasa simplemente por “mejorar la recolección de materiales reciclables mediante el sistema de pago contra entrega”.

Educación conservadora para el mercado

En cuanto a la educación es evidente que su perspectiva es la de una educación para el mercado y con rasgos conservadores. Su propuesta es “fortalecer la educación técnica y el modelo de educación dual”, de esta forma, el enfoque educativo de su gobierno estará supeditado a un currículo académico enfocado exclusivamente en la adquisición de habilidades para el mercado laboral (aspecto que es necesario, pero no el único), dejando de lado una formación integral que debería permitirles a las y los estudiantes potenciar el desarrollo de sus habilidades en diferentes ámbitos y fomentar la capacidad crítica de cuestionar la sociedad y el mundo que les rodea. Además, pretende implantar su ideología conservadora y antiderechos, todo lo que contradiga esa visión es catalogado como “ideología de género”, lo que evidencia que realmente su agenda es contra las mujeres y la comunidad LGBTIQ+.

Mano dura

Su característica diatriba autoritaria también tiene una expresión en su programa donde busca mantener buenas relaciones con la Fuerza Pública y “dotar a la policía de equipo tecnológico moderno y revisar el sistema de inteligencia”, además, al peor estilo estadounidense de encubrimiento hacia los abusos policiales prometió “acompañamiento legal a los policías en caso de acusaciones penales y civiles contra ellos”.  Parece evidente que la policía política de Casa Presidencial (DIS) continuará funcionando y, probablemente, incluso sea fortalecida.

Asimismo, plantea abordar el tema de la corrupción como un negocio, lo que daría pie a un estado de vigilancia orwelliano: “establecer mecanismos jurídicos que incentiven la denuncia de actos de corrupción y castiguen la complicidad por omisión”, lo cual lograría mediante reconocimientos económicos. Se posiciona como la “mano dura” que acabará con la delincuencia y la corrupción, pero, a través de la historia ha quedado comprobado que ese enfoque siempre implica la criminalización de los sectores populares y el detrimento de los derechos democráticos.

Antiderechos

Mantiene una posición completamente conservadora y antiderechos que ataca a las mujeres y la diversidad. Al respecto, sostiene relaciones cercanas con las iglesias e incluso con los sectores evangélicos firmó un compromiso para no promover la “ideología de género”, rechazar el aborto, la eutanasia y la fertilización in vitro. Esta postura completamente complaciente con el neopentecostalismo es un guiño para avanzar en una agenda conservadora que ataque las conquistas del movimiento de mujeres.

Francisco Aguilar Urbina, jurista y presidente emérito del Comité de Derechos Humanos de la ONU explica claramente que la supuesta “ideología de género” es “una falacia de quienes se aferran a patrones machistas, patriarcales y discriminatorios, que pretextan que existe una camarilla secreta que desea socavar la sociedad. Lo que oculta es que son ellos mismos los que intentan desmantelar todo intento de garantizar la equidad de todos los seres humanos, para mantener posiciones de privilegio”[iii].

 

Manos sucias y los amigotes de siempre

Al día siguiente de las elecciones Chaves se mostró mucho menos confrontativo con los “políticos de siempre” y dejó en claro sus acercamientos hacia esos grupos que decía combatir. En esta primera semana poselectoral se anunció que Natalia Díaz (excandidata presidencial por Unidos Podemos y exlegisladora del Movimiento Libertario) asumirá alguna cartera ministerial y se rumorea sobre la posible incorporación al gabinete de Rolando Araya, un tránsfuga partidario, pero mayormente ligado al PLN. Además, la fracción de PPSD anunció que apoyará la candidatura a la presidencia de la Asamblea Legislativa de Rodrigo Arias (PLN), una figura añeja que como pocos representa toda la podredumbre del Estado burgués.

La careta de Chaves de que supuestamente encabeza un proyecto político nuevo y que atacará frontalmente la corrupción ya demostró, aun sin empezar el gobierno, que es falso. Ni bien iniciar y ya enfrenta múltiples cuestionamientos por el financiamiento de la campaña electoral, con la utilización del fideicomiso Costa Rica Prospera donde diferentes empresarios trasladaron fondos y que presuntamente fue utilizado como una estructura paralela de financiamiento por fuera de los controles y el escrutinio del TSE.

En múltiples debates se le consultaba sobre la identidad de sus financistas y grupo de apoyo, a lo que siempre respondía con evasivas y argumentando que esas personas no querían ser conocidas, pues con el tiempo, y los requerimientos legales, poco a poco han salido a la luz algunas de esas figuras que solo mencionaremos para dejar claro que Chaves si tiene “amigotes” y “padrinos” y que representan los mismos grupos de poder de las últimas décadas.

Calixto Chaves Zamora: se autodenomina la mano derecha de Rodrigo Chaves. Fue ministro durante el gobierno de Luis Alberto Monge en la extinta cartera de Industria, Energía y Minas. Se benefició de la quiebra de Banco Anglo Costarricense durante el gobierno de José María Figures Olsen, al dejar impagas millonarias deudas. Además, fue el dueño de la empresa apícola Pipasa, la cual le vendió al Grupo Sama (que pertenece a los Arias). Esta transacción se realizó mediante sociedades panameñas con ayuda de bufete Mossack Fonseca, ligado al escándalo de Panama Papers.

José Pablo Chaves: hijo de Calixto, es el segundo mayor comprador de bonos de la campaña de PPSD y es inversionista en la Sociedad Portuaria Caldera, empresa que mantiene la concesión de ese puerto en el Pacifico y cuya reticencia a negociar y el cobro de millones de dólares frena su modernización.

Bernal Jiménez Chavarría: aportó recursos al fideicomiso y es parte de una familia dedicada a la importación de arroz, justamente, uno de los sectores que el nuevo gobierno pretende intervenir para permitir mayores importaciones.

Jack Loeb Casanova: empresario turístico que fue el principal aportante de dinero del fideicomiso y quien “donó” el cuestionado vuelo de Figueres a República Dominicana.

Arnoldo André Tinoco: administraba los fondos del fideicomiso y su bufete de abogados fue mencionado menormente en los Panama Papers.

Pilar Cisneros Gallo: actual diputada electa por San José y una figura central en la campaña, supuestamente otra outsider. Con su labor como periodista y directora de Telenoticias hace parte de la camarilla mediática que trasmitió los discursos burgueses a todo el país, por más que ahora se desmarque lo cierto es que con su trabajo fomentó y facilitó el accionar de distintos gobiernos.

Iván Barrantes: asesor de campaña que también participó en las contiendas electorales de Luis Guillermo Solis (PAC) y de Fabricio Alvarado (Restauración Nacional y Nueva Republica), además, colaboró con el Movimiento Libertario.

Douglas Caamaño Quirós: es asesor de estrategia y procesos electorales y en el pasado ha estado ligado al PUSC y al Movimiento Libertario. Fue él quien pagó, previo a la segunda ronda, el envío masivo de mensajes intimidatorios a los fiscales de mesa de todo el país.

Emmanuel Figueroa Monterrosa: fue jefe de la campaña de Chaves y candidato a alcaldía de Desamparados por el partido Unidos Podemos.

 

Salgamos a las calles contra un gobierno neoliberal, conservador y misógino

De esta forma, se desmiente el discurso chavista de tener un pasado limpio, de no deberle nada a nadie, de desligarse de la corrupción política de los últimos cuarenta años. Su sermón populista toma el enojo y la indignación de los sectores populares contra el rumbo del país y las condiciones de vida para utilizarlo a favor. Su promesa de cambiarlo todo –basado en su historial– tendrá el final de no cambiar nada para las y los de abajo y solo asegurar los intereses de los de arriba.

Las poses supuestamente anti-establishment simplemente son una visión tecnocrática, economicista y sin reservas de las que levantan los políticos burgueses tradicionales, en lo esencial –la política y sus objetivos– Chaves propone la misma visión de ajuste que llevó adelante este gobierno y sus predecesores, tiene la idea de acoplar a Costa Rica al capitalismo del siglo XXI, atacando y retrocediendo con las conquistas de la clase trabajadora, de las mujeres y de distintos sectores oprimidos y explotados. Para lograr eso, incluso va más allá y cree necesario profundizar la embestida, es decir, continuar generando pobreza, ampliando la desigualdad, concentrando la riqueza en una minoría y fortaleciendo a los sectores reaccionarios y conservadores.

En los primeros días como presidente electo Chaves dejó en claro que el acuerdo con el FMI sigue y se profundizará. Al respecto comentó que lo negociado por el actual gobierno fue “poco ambicioso”, por lo que, “con el Fondo vamos a mantener los objetivos. Queremos revisar el paquete y negociar para arriba”. Es indiscutible que el próximo gobierno será un continuador de las políticas de ajuste y su discurso populista de “renegociar” o “replantear” políticas será en una sola vía, hacia la derecha, hacia profundizar los ataques a los sectores populares y cargarles el peso del pago de la deuda.

A pesar de esto, hay que tener en claro que los votos de Chaves no son orgánicos, la mayor parte de su caudal electoral se debe a la votación en contra, por lo que no tiene una base sólida de apoyo. En la primera ronda Chaves se colocó en el segundo lugar con tan solo 350 mil votos, el equivalente al 27,3% de los votos válidos, pero solo el 16% del total del padrón electoral. Para el balotaje Chaves logra el 52,84% de los votos válidos (1 millón) que solo representa al 28,75% del total de electores. Además, en la segunda ronda el abstencionismo fue del 43,24% y los votos nulos o blancos el 2,28%, es decir, casi la mitad de la población electora no votó por ninguna de las opciones y solo tres de cada 10 personas lo hicieron por el ahora presidente. Esto coincide con las encuestas del CIEP que reflejaban que el 73% de los electores rechazaban a ambos candidatos.

Este gobierno es una jugada peligrosa para la burguesía nacional porque Chaves a como puede imponerse y aplicar el plan de ajuste a cabalidad, también genera rechazo y anticuerpos que potencialmente pueden encender la pradera y revertir el derrotismo y parsimonia de los últimos años. En este sentido es que se hace necesario enfrentarlo desde el minuto uno, por lo que una movilización amplia y en unidad de los sectores de izquierda, feministas, estudiantiles, ecologistas, sindicales de base, etc. el día del traspaso de poderes (8 de mayo) sería un primer golpe en la mesa y un paso para avanzar hacia una coordinación más amplia para enfrentar al gobierno, el ajuste y el FMI.


[i] Es diferente el proyecto político que el partido político, ya que, en el caso del segundo el Partido Progreso Social Democrático (PPSD) en realidad es un cascaron sin contenido ni estructura real más allá de la que representan sus financistas.

[ii] “Jurista afirma que promesas hechas por Rodrigo Chaves a pastores evangélicos violentan los derechos humanos más elementales”. En www.semanriouniversidad.com

[iii] “Las inmensas protestas en Indonesia contra las reformas del presidente Joko Widodo”. En www.izquierdaweb.com

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