En plena pandemia el MEP aumenta de 15 a 35 la cantidad de estudiantes por grupo

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  • Este mandato debe entenderse en el marco de un ataque generalizado hacia la educación, ya que, en última instancia, representa una acometida a los salarios y condiciones laborales de las y los docentes.

Johan Madriz

Este jueves dio inicio el curso lectivo 2022 para las escuelas y colegios públicos del país. Tras dos años de modalidad virtual primero e híbrida luego, este año se retoma la presencialidad y con ella se hacen más evidentes las problemáticas que enfrenta el sistema educativo, marcado por enormes desigualdades y ataques del gobierno.

En una nueva muestra del carácter ajustador de esta administración, la prensa sacó a la luz que una disposición del MEP elevó la cantidad mínima de estudiantes requeridos para abrir nuevos grupos. Esto significa que en cada aula y por cada profesor o profesora abran mas niños, niñas y adolescentes.

Según las nuevas disposiciones cada aula tendrá un máximo de 35 estudiantes, cuando previamente eran 15. Según la normativa anterior emitida en 2017 una escuela requería de 15 alumnos y alumnas para abrir un grupo, se necesitaban 30 para dos grupos, 45 para tres, 60 para cuatro y 100 para cinco. Con el cambio se requieren 15 estudiantes para un grupo, 36 para dos, 71 para tres, 106 para cuatro y 141 para cinco.

La razón que esgrime el ministerio para esta modificación es que se pretende aprovechar la curva demográfica, debido a las menores tasas de natalidad, para reducir el gasto mediante la supresión de grupos y menores requerimientos de personal docente.

La primera objeción a esa disposición es la sanitaria, ya que se requieren menos personas por aula. El país aun se encuentra en plena pandemia y es conocido que la infraestructura educativa no esta adecuada para asegurar el distanciamiento físico recomendado. La vacunación pediátrica recién inició hace pocas semanas. Según datos de la CCSS al 14 de febrero, en la población meta entre 5 y 11 años solo el 21,2% tiene la primera dosis y el 6,2% la segunda. En cuanto a las personas de 12 a 19 años el 92% tiene la primera dosis, el 80,9% la segunda y el 0,4% la tercera.

Por otra parte, hay una cuestión didáctica. Hay múltiples estudios que demuestran las implicaciones negativas en el proceso de aprendizaje de grupos tan numerosos de estudiantes. La reducción en la matrícula debería servir para mejorar la calidad educativa mediante grupos más pequeños, que conlleve un proceso de enseñanza más personalizado y que atienda las particularidades de cada persona.

Finalmente, hay un alcance laboral para el personal docente. Una menor cantidad de grupos significa una menor cantidad de maestros y maestras. Esto genera una situación de inestabilidad laboral, especialmente para el personal en interinazgo, al cual no se le renovaran los contratos. Además, hay una afectación en los salarios ya que los pagos se realizan según el número de lecciones y no según la cantidad de estudiantes atendidos. Por otra parte, generará un aumento sustancial en la carga laboral de los profesores y las profesoras.

Este mandato debe entenderse en el marco de un ataque generalizado hacia la educación por parte del gobierno, ya que, en última instancia, representa una acometida a los salarios y condiciones laborales de las y los docentes. Las restricciones presupuestarias llevaron a que los ingresos del MEP solo aumentaran 0,2% para este año, con un recorte de ₵293 mil millones mediante. El ajuste fiscal es el responsable de que el presupuesto para infraestructura educativa se redujera un 56% y que este inicio de curso mas de cinco mil estudiantes no puedan ir a sus escuelas y colegios porque tienen cierres sanitarios totales.

Ante esto, las burocracias sindicales se mantienen pasivas. La ANDE se limitó a solicitarle al ministro de Educación que suspendiera la resolución y la APSE, aun peor, ni siquiera realizó ninguna gestión ante el MEP, sino que recurrió al Ministerio de Salud, atendiendo únicamente las razones sanitarias y pasando por desapercibido el ataque que significa para los sectores trabajadores de la educación. Hay que romper con el derrotismo de las dirigencias sindicales y salir a luchar en las calles contra el proyecto de Ley de Empleo Público y todo el plan de ajuste del gobierno.

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