• El Consejo Nacional de Salarios aprobó un “aumento” de 2,09%, continuando con el congelamiento salarial. Este monto resulta insuficiente ante la crítica situación que viven los sectores trabajadores.

Johan Madriz

La semana pasada el sector sindical y patronal presentaron sus propuestas de ajuste salarial para el sector privado para el próximo año en el Consejo Nacional de Salarios. Ambos sectores coincidieron en solicitar un incremento de 2,09%. Este porcentaje representaría el reconocimiento por la inflación real reportada por el Banco Central. Finalmente, este lunes el Consejo Nacional de Salarios aprobó está propuesta.

Para las trabajadoras domesticas el aumento será de 2,33% y para la categoría “cajuela de café” solicitaron un 2,5% adicional al general. Además, se aplicará el segundo tramo del proceso de homologación entre categorías salariales definidas por jornada y por mes: 1) Ocupación semicalificada genérico un 0,3986466%; 2) Ocupación calificado jornada un 0,3955514% y 3) Ocupación especializado genérico un 0,5562880%.

El aumento aplicará para todo el 2022 y será solo obligatorio para los empleos con el salario mínimo, es decir, si el salario es superior al mínimo la patronal no esta obligada a realizar el incremento.

Según trascendió en medios, el sector sindical aspiraba a solicitar un 3%, sin embargo, por apegarse a la fórmula de cálculo rebajaron su aspiración. Asimismo, las patronales amenazaron con que un mayor porcentaje implicaría mayor desempleo, debido a la baja productividad del país y las consecuencias de la pandemia en la economía.

Si bien el porcentaje cubre la inflación reportada (el 2020 cerro con 0,89% y a setiembre de este año es de 1,47%[1]) en los hechos supone un congelamiento ya que solo se reconoce el aumento en el costo de la vida. Además, en términos reales y ajustado a la devaluación del colon con respecto al dólar implica una perdida de poder adquisitivo, a junio el colon se había devaluado un 32,1%[i].

El verso de los empresarios sobre que la subida en los salarios mínimos genera desempleo e inflación ha sido demostrada como falsa, tal y como exponen los estudios realizados por el economista David Card, recientemente galardonado con el premio Nobel. Por el contrario, el sostenimiento de una masa salarial baja deprime la economía.

En el caso de Costa Rica, durante años las patronales han logrado mantener bajos los salarios producto de un sistema que no genera suficientes empleos y muchos de los que produce son de baja calidad. Esto desemboca en una tasa de desempleo que ronda el 17% y una pobreza de 26,2%, además, de la totalidad de empleo el 44% es en el sector informal.

El salario es una forma de distribución de la riqueza y como tal la burguesía presiona para que sea por la menor cantidad posible. Esto explica que el país sea uno de los más desiguales del mundo, con una alta concentración de ingresos y riqueza en unos pocos. El 50% de las personas trabajadoras del sector privado ganan menos de ₵400 mil al mes y de esos más de 164 mil ganan menos de ₵250 mil.

Los bajos salarios también presionan el sistema de seguridad social que se financia a partir de las planillas. En el caso de las pensiones, esto implica menores cotizaciones y futuras pensiones bajas. Esto se ve reflejado en que actualmente el 64% de las personas pensionadas por el IVM recibe menos de ₵200 mil mensuales, consecuencia de una vida de salarios miserables.

El economista Luis Carlos Olivares lo resume así: “el desempleo incide en las condiciones de la remuneración, reforzando una caída en los salarios y eso viene en detrimento de la recaudación del sistema solidario, de pensiones y de la Caja. Eso crea una presión en el financiamiento del sistema solidario, reforzado por las condiciones de la pandemia […]. Durante la pandemia han aumentado las categorías de trabajo precarizado, como la entrega de alimentos a domicilio y el transporte de personas, una consecuencia de reformas políticas publicas que han propiciado una especie de marginalidad en el empleo, que ha empujado a estas personas al limbo de la informalidad”[ii].

Todo esto es asegurado por el gobierno, siguiendo los mandatos del empresariado, y tiene como un punto de apoyo el hecho de que la burguesía nacional logró la prácticamente destrucción de la organización sindical en el sector privado. Es así como la inmensa mayoría de la clase trabajadora del país no se encuentra organizada para defender sus condiciones laborales, incluidos los salarios.

En las “negociaciones” salariales la representación obrera recae en unos pocos sindicatos, la mayoría burocratizados y sumisos, que representan a una ínfima parte de la clase trabajadora del país. Por esto es necesario luchar por la reconstrucción sindical en el país, de forma democrática y combativa para enfrentar al gobierno y las patronales en su plan de ajuste contra los de abajo y exigir como mínimo un aumento de 10% para paliar la crítica situación que viven los sectores trabajadores.


[i] “Índice de precios al consumidor”. En www.gee.bccr.fi.cr

[ii] “La mitad de trabajadores del sector privado ganan menos de ₵400.000 al mes”. En www.semaniouniversidad.com

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