Costa Crisis: un año que expresa la “doble crisis” en el país

La “doble crisis”, en tanto el país atraviesa por arriba una pugna interburguesa, y por abajo, los movimientos sociales no se terminan de reactivar

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Pronto a cumplirse la mitad del gobierno chavista queda claro que una de sus principales características es la crisis. Tal como ocurre en muchos otros lugares, el capitalismo tico atraviesa una crisis estructural la cual afecta muchos aspectos del sistema económico, social y político.

Este artículo es resultado de la discusión de la conferencia de cierre del año 2023 realizada por el Nuevo Partido Socialista. Por cuestiones de tiempo y focalización vamos a abordar la “doble crisis”, en tanto el país atraviesa por arriba una pugna interburguesa, y por abajo, los movimientos sociales no se terminan de reactivar. Esto es, simplemente, un esquema para abordar la situación nacional.

 

La compleja situación regional con impacto nacional

Es imposible separar la situación de Costa Rica del resto de Centroamérica. Las tendencias autoritarias instaladas en la región se expresan en los distintos países con gobiernos más a la derecha: en Guatemala hubo un intento de golpe de Estado, Bukele anda vendiendo a todos los vecinos su “modelo de seguridad” basado en extender cuerpos armados e imponer el miedo y resguarda el perpetuarse en la presidencia. Nicaragua lleva años en una dictadura encabezada por Ortega-Murillo y Costa Rica tiene a Chaves, un populista autoritario y neoliberal.

Si bien, en Costa Rica hay muchos matices, no se debe olvidar que Chaves es una expresión de la situación regional, por ejemplo, la posición del tema de seguridad que se discute en varios países y va en clave reaccionaria: financiar más cárceles y policías mientras se desfinancian otras áreas importantes como educación, salud y trabajo.

De igual manera la crisis ambiental, la cual atraviesa el mundo pero sus efectos embaten con mayor fuerza a los países más pobres, hoy las tormentas y huracanes o las sequias golpean mucho más fuerte que hace algunos años, tal como se ve en las inundaciones de Honduras o Guatemala, sumado a ellos el modelo extractivista que potencia la crisis climática sigue provocando luchas, por ejemplo el intento del Estado panameño de imponer un proyecto de minería metálica, lo cual produjo un levantamiento popular contra la medida.

Respecto al agua, cabe resaltar como estos conflictos vienen en incremento en el país, junto con una reducción en la cobertura de agua potable, la cual amenaza con volverse más seria (en particular con la gentrificación en Barva, dónde están tres de las fuentes de agua más importantes para abastecer parte de la GAM). Existe, además, un tema con los agroquímicos, somos el principal país consumidor y se contaminan muchas fuentes de agua con estos.

El capitalismo costarricense expresa la crisis del capital a nivel global, también la encrucijada entre el seguir apostando por incrementar las ganancias capitalistas a costa de la clase trabajadora, la juventud y las mujeres, sin que haya una propuesta por parte de la burguesía de un modelo de país -en su conjunto- viable a futuro.

 

La pugna interburguesa con crisis del gobierno

Como ya se dijo en artículos anteriores (1), este gobierno puso sobre la mesa una pugna interburguesa contra sectores de la burguesía tradicional (por ejemplo, sus constantes ataques al PLN, la prensa, y el Poder Judicial) (2), lo que se traduce en un divorcio entre el Ejecutivo y los otros dos poderes del Estado. Cabe resaltar que Chaves abrió su gobierno con un conflicto con el Grupo Nación.

En medio de este conflicto Chaves logró algo que parecía imposible: que no se aprobaran las jornadas de 12 horas en el marco de su inexperiencia política cuando tenía el apoyo en muchos sectores de la burguesía y los votos legislativos (fue aprobado en primer debate) y no tuvo una reacción social de envergadura. Pero la Sala Constitucional se lo trajo abajo por un vicio de procedimiento y en la Asamblea no han retomado el tema un golpe político en medio de sus enfrentamientos con este otro poder del Estado.

Esta pugna interburguesa parece ser más fuerte que las anteriores dadas en el país (TLC, Laura Chinchilla y el final del gobierno PAC); por un lado el estilo de bravucón del presidente la hace más grotesca, por el otro, a diferencia de las anteriores cuando los gobiernos controlaban algo del aparato estatal Chaves no logra controlar nada (ni el Legislativo, ni las instituciones autónomas, por ejemplo la Caja, ni siquiera logró tener un partido del Chavismo en las municipales).

A lo largo del gobierno la pugna tuvo varios episodios entre los que destacan el enfrentamiento con el grupo Nación (Parque Viva), la “Ruta del Arroz”, negociaciones del FEES, y la discusión sobre seguridad; los mismos pueden estar desgastando al Ejecutivo, ya que pasa en medio de conflictos sin que haya perspectivas para resolver las inquietudes de las personas.

Este último tema (seguridad) es el más álgido desde hace unos meses, según las encuestas del CIEP se encuentra entre las mayores preocupaciones ciudadanas. Desde hace años ya venía una tendencia al alza en los homicidios, la tasa de homicidios llegó al 12,6% para el 2022, acabado el 2023 la misma llegó al 17,2% (907 homicidios).

El país parece atravesar un conflicto territorial entre bandas, lo cual lleva al país a niveles de violencia altos. Esto se expresa no sólo en los homicidios, también en otros elementos de violencia como los “peajes” al circular por ciertas rutas, e incluso, las agresiones a plena luz pública o intentos de homicidio.

Sumado a eso, el incremento en la violencia degrada otras áreas del tejido social ya que está costando la vida de la juventud por muertes violentas (como homicidios o suicidios);de enero del 2020 a diciembre del 2022, (…) la población entre 18 y 29 años de edad, en su mayoría hombres, es la más golpeada por este tipo de decesos” (3). También, hay un incremento de la violencia contra las mujeres,Los casos de violencia doméstica contra mujeres han experimentado un aumento exponencial desde el año 2020; en cuatro años, se reportan más de 30.000 denuncias por este tipo de agresión en Costa Rica, siendo más de 10.000 casos reportados solo en el 2023” (4).

En medio de esta crisis y la penetración del narcotráfico Chaves abrió una pugna contra algunos sectores tradicionales de la burguesía, evidenciado en sus encontronazos con Rodrigo Arias. Para este periodo de sesiones extraordinarias de la Asamblea el presidente intentó imponer proyectos de su agenda, sin embargo, al final tuvo que desistir, quitar su agenda y enviar la que le impuso el Legislativo. Esto junto a un berrinche en el cual le tiró la culpa de los próximos homicidios al judicial y la Asamblea.

Tal como señala la edición impresa de fin de año del Semanario Universidad (Semanario), el tema de seguridad saca de su zona de confort al presidente, quién se vendió como un tecnócrata económico, pero no sabe cómo manejar la crisis de seguridad.

Si vemos el avance del gobierno respecto a sus promesas de campaña, el panorama tampoco le es muy favorable pues ninguna se ha cumplido, de sus promesas estrella como crear empleos, reducir el costo de la vida, vender el BCR, jornadas de 12 horas o disminuir el “gasto” del Estado; lo único que ha realizado es lo último (con consecuencias para los sectores trabajadores).

La inoperancia política y administrativa del gobierno también se refleja en la “opinión pública”. Según el Semanario el saldo positivo (entre valoraciones positivas y negativas) en las encuestas pasó de 62 puntos en agosto a sólo 18 puntos para el cierre del año. Esto también se refleja en las redes sociales, dónde crecen los comentarios negativos contra el presidente y los ministros. También, en el último trimestre hubo una reducción del 45% en las visualizaciones de las conferencias de prensa de los miércoles.

Así, uno de los puntos fuertes del gobierno (y para el personalismo de Chaves) como lo es el apoyo en las encuestas se desploma y se suma un elemento importante: es un gobierno que no puede llevar adelante ninguna iniciativa ni política ni administrativa. Esto constituye una de sus características: es incapaz de impulsar un proyecto “estrella” que le “identidad” propia, pero si logra aplicar la herencia ajustadora del gobierno PAC.

Como trasfondo de todo eso se encuentra la crisis del modelo productivo, en pocas palabras hay dos Costa Ricas más marcadas; una, la de los burgueses con ventajas, y otra, la de la clase trabajadora con un costo de vida cada vez mayor y una creciente inviabilidad en la propuesta de futuro. Esto se refleja en el último informe del Estado de la Nación 2023 (PEN).

A nivel económico, el país se encuentra con una fuerza laboral golpeada sin una recuperación tras la pandemia, según datos del PEN al primer semestre del 2023 hubo un crecimiento de las personas quienes quedan fuera de la fuerza de trabajo. Mientras, en la tasa de variación interanual 2022-2023, el empleo formal apenas se recuperó un 2% y el informal decreció un 3% (sin que esto implique que hay un tránsito informalidad-formalidad, ya que no se evidencia eso en ningún indicador).

Esta disminución de la fuerza de trabajo explica la reducción en el desempleo, la cual, según la última Encuesta Continua de Empleo cayó al 7.2% en el último trimestre mientras se mantiene el abandono de la fuerza laboral, principalmente de quienes estaban en informalidad y las mujeres (hay una reducción en el trabajo de cuidado remunerado).

Como indican los datos del INEC, si se desglosa los números del desempleo por el sector de actividad productiva la salida de personas se concentra en el turismo y el sector servicios, sumado a ello, como lo indica el PEN “La tendencia a que cada vez más población se salga de la fuerza de trabajo no es propia de la pandemia, aunque esta pudo haberla profundizado”.

Lo anterior implica un incremento en la tasa de explotación (relación entre la cantidad total trabajo no pago, o plusvalía y la cantidad total de salarios pagados), cuestión que evidencia el PEN:desde finales del 2022 e inicios del 2023, la brecha entre la variación del empleo y de la producción empezó a ampliarse (…) la economía está logrando producir más pero con menor cantidad de personas. En el segundo trimestre del 2023, el país produjo un 11% más en relación con el 2019, pero con un 3% menos de personas ocupadas”.

Según distintos datos, la salida de personas de la fuerza de trabajo está afectando a las mujeres y los sectores cercanos a la edad jubilatoria. Para las mujeres la situación es compleja, después de la pandemia van muy por detrás de los hombres en la recuperación del empleo, con mayores dificultades.

Una hipótesis para intentar explicar la salida de personas del mercado de trabajo es: que algunos de estos grupos (masculinos) estén migrando al narcotráfico, mientras los femeninos estarían volviendo al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, lo cual coincide con la reducción en los programas sociales como becas estudiantiles, o el desfinanciamiento a la Red de Cuido que daban oportunidad a las mujeres de trabajar (y estudiar) y ahora esos programas, debido a los recortes, están dejando de funcionar.

Junto a esto, hay un deterioro en los salarios (particularmente en el sector público) debido al congelamiento salarial y la Ley de Empleo Público y un aumento en el costo de vida para los sectores trabajadores. Mientras, los sectores más ricos ven una reducción en el costo de sus alimentos, para los sectores empobrecidos más bien hay incrementos en los precios.

La situación anterior contrasta con los números macroeconómicos, los cuales el gobierno usa para exponer su “éxito”, ya que estos se mantienen en niveles decentes como la baja inflación o el crecimiento productivo, sin embargo, los números macroeconómicos están divorciados con la situación real de la clase trabajadora en el país, pues ni se genera más empleo, ni hay mejores condiciones en la economía de la clase trabajadora y los programas sociales son cada vez menos eficientes.

El crecimiento de la productividad económica sigue dependiendo de las Zonas Francas (ZF), pese a reportar una reducción en el 2022 su crecimiento sigue siendo de dos dígitos. Mientras, el régimen definitivo tuvo un incremento leve entre junio y agosto de 2023, pero su crecimiento es de un dígito. Si a esto se le suma la desarticulación de las ZF respecto al resto de la economía: las ZF siguen sin generar encadenamientos productivos y sus riquezas van a dar fuera del país.

Respecto a las finanzas del Estado, dónde el Ejecutivo tiene su único “éxito” de campaña al reducir el “gasto”: este año es el que menos presupuesto se destinó a programas sociales. Según la última edición del Semanario, mientras en el 2020 se destinó un 12% del PIB en “inversión” social, durante el gobierno de Chaves ese rubro está debajo del 10% del PIB (para el 2024 se presupuestó sólo un 9.7% del PIB).

Para 2023 tenemos el presupuesto más bajo en educación de la década (5.9% del PIB), la Contraloría General de la República detectó menos transferencias a la CCSS por un monto de ¢397.500 millones, similar ocurre con FODESAF según el PEN, “el Ministerio de Hacienda ha adoptado la práctica de «saltarse» al fondo y girar directamente a las instituciones y programas de su consideración”. Con la reducción de los recursos para FODESAF se quitan becas estudiantiles, por ejemplo.

Se está llevando a una crisis al sector público para intentar incentivar su privatización. Si en la Caja hay listas de espera interminables (mientras se paraliza la inversión), la educación está en crisis, se reduce la oferta pública de agua potable, etc. Se pretende que el sector público sea visto como inoperante para así hablar con mayor facilidad sobre privatizar para “hacer más eficiente el servicio”, por ejemplo el caso de APM Terminals y JAPDEVA.

Ahora bien, toda esa plata que no se destina a los sectores populares va a los bolsillos del FMI y los acreedores de deuda pública. Según el PEN, en el 2022, la deuda pública alcanzó el 63,8% del PIB, con una reducción de 4,2 puntos porcentuales respecto al año anterior. Aunque, en términos relativos, la deuda pesa menos, su saldo absoluto siguió creciendo, solo que a un ritmo menor”.

El “ajuste fiscal ha sido de casi cinco puntos porcentuales del PIB entre 2019 y 2022” (PEN 2023), se desfinancia educación, salud y trabajo para pagarle a los ricos acreedores de deuda. Además, según el mismo informe “entre 2012 y 2022, los intereses que paga el Gobierno por los créditos que mantiene vigentes aumentaron de 2% a 4,6% del PIB”.

Junto a eso, hay que recordar que este gobierno entró con la “bonanza del Plan Fiscal”, producto de los ingresos por la implementación del IVA, un impuesto al consumo. Empero si la gente no tiene plata para consumir y los sectores dinámicos (como las ZF) no tienen mucha articulación con el resto del sector productivo, se podría estar llegando al techo de esa bonanza.

Todo esto deja una contradicción, un mejor desempeño económico que no se refleja en los sectores trabajadores. Por el contrario, incluso los niveles de desigualdad por distribución de ingresos están incrementándose, “Costa Rica destaca entre los países con mayor desigualdad en la distribución del ingreso del continente y de la OCDE” (PEN 2023). Tenemos un país que vive la crónica anunciada de la muerte de los “igualiticos”. Al igual como ocurre en otros puntos del mundo, uno de los mayores consensos en Costa Rica (la clase media, la “movilidad social”, etc) están en una profunda crisis.

 

La “otra crisis”: los movimientos sociales, desmovilización y burocracia

En medio de la caótica situación económica el país también vive una crisis de los movimientos sociales, agudizada por los efectos reaccionarios e individualistas de la pandemia. Esto se combinó con varias derrotas en años recientes: la aprobación del Plan Fiscal, la ley anti-huelgas y la Ley de Empleo Público.

A nivel general las “acciones colectivas en todos los temas pasó de 587 en 2014 a 223 en 2022; se trata de una reducción del 62%” (PEN 2023). Este decrecimiento de las acciones de protesta se agudizó en el 2020 con la pandemia. Es de recordar como en ese periodo sólo el feminismo mantuvo la actividad con alrededor de 50 acciones de lucha. La pandemia cortó procesos de lucha como el levantamiento estudiantil del 2019 (las tomas de edificios en varias facultades y sedes universitarias) o las protestas contra el acuerdo con el FMI.

Tras la pandemia, el 2022 reflejó mucho el retroceso de los movimientos sociales, en particular del sector sindical dónde “los datos también dan cuenta de una merma en su activismo. Por ejemplo, en 1995 se registró el pico más alto de protesta de estos actores, con 457 registros. No obstante, en 2022, el último año para el que se cuenta con datos completos, sólo aparecen registradas 66 acciones” (PEN 2023).

Para el 2023 con un poco más de salida a las calles de los sindicatos -en apariencia- se notan desigualdades entre ellos, por ejemplo, el inicio de año estuvo marcado por mucha actividad del sector salud contra los ataques a la Caja; mientras, a mediados de año, cuando salió el movimiento estudiantil de secundaria, el sector del Magisterio no lo hizo (dato no menor, ya que esté sector era muy dinámico).

Durante el 2023 vienen reapareciendo las luchas. En su primer semestre aparecieron varios connatos de lucha, tanto populares (vecinos protestando por problemas de agua, entre otros) como sindicales (trabajadores de salud contra los ataques a la Caja), o el campesinado contra la “ruta del arroz”, incluso, hubo una manifestación reaccionaria de la policía y, posteriormente, otros sectores pro-gobierno (mínimos).

En el segundo semestre, aun cuando se dio una reducción en la cantidad de movilizaciones, otros sectores siguieron saliendo: secundarios contra las pruebas estandarizadas y la precarización en la infraestructura educativa, feminismo contra la violencia policial, universidades contra los recortes al FEES y los movimientos contra el genocidio en Palestina.

Durante este periodo también apareció otro elemento, una alianza burocrática contra el gobierno, encabezada por las rectorías, algunas burocracias sindicales y sectores campesinos, la cual condujo el descontento en dos momentos, una primera marcha fundacional “por la educación” en setiembre y la “Gran marcha nacional en defensa del Estado Social de Derecho”, evento que aglutinó distintas demandas contra el gobierno. Sin embargo, ambas no pasaron de ser marchas de tres horas sin un plan de lucha concreto y con mayor continuidad en el tiempo.

Junto a esto, el PEN también recoge cambios en las protestas sociales durante esta administración, el que los mítines y/o concentraciones se colocan como la principal acción (31%) y hay un incremento de los bloqueos y las marchas. También, el que la protesta muestra un predominio de “acciones confrontativas”, según el PEN, aquellas que transgreden “los límites del sistema, como actos contra la propiedad, amenazas, bloqueos, huelga, huelga de hambre, invasión de propiedad, marcha o caravana y mítines y/o concentraciones”.

Otro elemento importante es contra quién se hacen las protestas, en este caso, el principal “blanco” es el presidente por encima de los ministros, cuestión que solo ocurrió en 4 años puntuales “2017, 2018, 2022 y lo que va de 2023” (PEN 2023). Junto a esto, a diferencia de administraciones pasadas, Chaves no da respuesta a las demandas; en “2022, no hubo respuesta en más del 60% de las acciones colectivas, cuando el porcentaje promedio del período 1992-2022 es del 75%” (PEN 2023). Hoy las “mesas de diálogo” desaparecieron del horizonte, lo cual también implica que el gobierno no levante -de momento– mecanismos de contención sino que opta por una salida represiva o deslegitimadora de las demandas sociales.

Aun con el panorama anterior hay algo concreto: la participación es todavía baja en las protestas y manifestaciones, y dentro del enflaquecimiento del sindicalismo el sector más golpeado es educación, en particular APSE pues la dirigencia del grupo Honestidad cada vez tiene menos intenciones de luchar amparándose en el maro de la ley anti-huelgas. En ese marco hablamos de un reordenamiento desigual dentro de los movimientos sociales, más que una reactivación (como parecía a inicio de año): hay algunos cambios en las dinámicas o correlaciones de los movimientos sociales, pero estos aún se mantienen en crisis.

Por ejemplo, el movimiento feminista, a pesar de tener una convocatoria medianamente reducida para el 25N, en su organización se notaron cambios: hubo más participación de organizaciones respecto a años anteriores. De forma similar, en el movimiento estudiantil de la UCR hemos comprobado que se abrió mucho espacio para las ideas de izquierda, y no sólo en términos electorales; a nivel general hay espacio para hacer críticas desde la izquierda, además, la juventud se posiciona como uno de los sectores más lejanos a Chaves (junto a las mujeres) lo cual abre espacios. Hay un cambio en las dinámicas de estos sectores respecto a pre/durante pandemia, aunque la crisis persiste.

Sin embargo, en el movimiento sindical y el ecologista la crisis es mucho más marcada. El segundo para este fin de año convocó una protesta en apoyo a un proyecto de ley para prohibir el Clorotalonil, tema sobre el cual se realizaron diversos mítines durante el año, sin embargo, la convocatoria fue flaca. Tampoco se observan espacios de organización o articulación para las luchas ecologistas (en momentos dónde Chaves busca reactivar Crucitas y la exploración petrolera y de gas).

Por su parte, el movimiento sindical aun cuando tiene una actividad desigual (diferencias entre salud y educación) no han presentado luchas contra el ajuste que cae en los hombros de la clase trabajadora, los recortes en distintas áreas se reciben con pasividad, sin reacción callejera.

Otro elemento importante que persiste es la fragmentación, cada sector sale de manera aislada por sus demandas sin buscar articular con otros sectores. Si bien, la Alianza Burocrática parecía apuntar a esto, cabe resaltar que se “durmió” luego de sus dos performances. Referente a esto, hay otro elemento ausente: la articulación de los movimientos sociales frente a una “discusión país”, cuando se han dado grandes eventos de movilizaciones hay un proyecto considerado como “tema país” de por medio: Combo ICE, TLC o Combo Fiscal dan cuenta de ello.

Hoy con la administración de Chaves ningún tema parece tomar este matiz, posiblemente medie su incapacidad de iniciativa, ni siquiera Crucitas que en el pasado fue un tema país sobre la explotación minera ha logrado colocarse como tal de nuevo, pero no toda la mediación es proeza de Chaves, también habría que señalar como un límite el desgaste (y crisis) de los movimientos sociales, la acumulación de derrotas y el papel que tuvieron en su momento el PAC y el FA.

Otra contradicción es que hay desmovilización social al mismo tiempo que hay una acumulación cada vez más grande de bronca. Lo segundo resultó más claro desde inicio de año, mientras lo primero parecía mermar. Al final no se logró superar la desmovilización (incluso cuando el movimiento estudiantil de secundaria irrumpió con métodos radicales y apoyo en bastantes sectores sociales).

De esta manera las calles parecen colocarse como uno de los escenarios electos para llevarle la contraria al gobierno.

 

El rol cómplice del FA con el gobierno neoliberal y autoritario

A pesar de que el Frente Amplio para muchos sectores es el máximo referente de la izquierda en el país, su izquierda (cada vez más adaptada al régimen) no presenta un cuestionamiento por el fondo del sistema capitalista, más bien se adaptan a pintar un capitalismo con “rostro humano”.

Su actividad política se pierde entre el cretinismo parlamentario y el dar cierta dirección a las burocracias que ayudan a contener la lucha. Son un partido de oposición, pero esto más que una orientación propia es producto del alejamiento del gobierno. Solo baste recordar cómo al inicio de la administración Chaves se acercaron a este para “dialogar” en su línea de ser una “oposición responsable”. Un simple eufemismo para montarse en puestos del gobierno, tal como lo hicieron con Patricia Mora siendo ministra en el gobierno PAC (incluso mientras Carlos mandaba a gasear comunidades por las protestas contra el FMI).

Así, con el gobierno del PAC el FA actuó como su pata izquierda dándole sostén frente a los cuestionamientos por el ajuste. Con este presente no es de sorprender como, al mismo gobierno que tachaban de autoritario y al presidente que también señalaban como acosador sexual, a pesar de esto, aceptaron reunirse con este para buscar “puntos en común”. Puntos que nunca han buscado con la articulación de los movimientos sociales.

Además, programáticamente sostienen una posición equivocada: defender el “Estado de Bienestar” o el “Estado Social de Derecho”; una política más bien conservadora, que busca llevar atrás la rueda de la historia, y llevarla hacia adelante, a un mundo sin explotación ni opresión social. Defender el “Estado social de derecho” es defender un capitalismo con “rostro humano”, no una superación de este sistema.

Además, ¿Qué implica exactamente defender el Estado Social de Derecho?, ¿volver a las condiciones de la segunda mitad del siglo pasado?, ¿qué las mujeres vuelvan a las cocinas y las personas LGBTIQ+ al clóset?, ¿qué volvamos a un modelo profundamente agrario, cafetalero o bananero? Si bien está aes una discusión que no se puede abordar en unos cuantos párrafos, lo cierto es que la propuesta de volver al Estado de Bienestar, cuidar el Estado Social de Derecho de forma acrítica como lo hace el FA es ser miope respecto a las condiciones de profunda desigualdad que provoca el capitalismo.

El FA se queda pensando en resolver el maquillaje que se le puede poner al capitalismo, sin ver las cuestiones estructurales de acumulación y explotación que inevitablemente son la base para tal montaje.

De hecho, otro elemento que resalta es su participación a nivel ideológico en la Alianza Burocrática que busca defender el “Estado Social de Derecho” con dos marchas de 3 horas cada una.

Otro vistazo a tales límites se dio con su posicionamiento frente al genocidio en Palestina ¿Cómo olvidar su llamado a las dos partes a “dejar la violencia”?, seguro que los palestinos van a resistir la invasión regalando flores. O sus comunicados abstractos a favor de la “paz”, y ni que hablar de su “defensa” de los dos Estados, una fracasada política del imperialismo y que intentó impulsar la ONU el siglo pasado; propuesta que hoy se demuestra totalmente inviable. Es más, teniendo en la Asamblea al sionista de Eli Feinzaig, no se han atrevido a criticarle tajantemente por su apoyo al genocidio.

Si bien en la militancia del FA hay muchas personas activistas valiosas para los movimientos sociales, también es necesario hacer crítica de su cúpula. Pues apuestan a encerrarse en las cuatro paredes del búnker legislativo, priorizando “negociar” con sectores burgueses antes que volverse a participar junto a los movimientos sociales. Para muestra un botón: la cercanía de la fracción con el PLN (con quién suelen establecer alianzas, por más que no sea pública), incluso, con Laura Chinchilla, con quién hasta tienen tiempo de sentarse a tomar un café.

Estamos hablando del bipartidismo que ha impuesto, durante décadas, el ajuste contra la clase trabajadora, la juventud y las mujeres, la misma que pretendía aprobar el combo ICE, que hizo lo imposible para aprobar el TLC, que ve con buenos ojos eliminar las conquistas sociales. La misma Laura Chinchilla que mandó a reprimir fuertemente personas adultas mayores que protestaban por su pensión ¿No es, cuando menos, un descarrilamiento que las diputaciones apuesten a llevarse tan bien con sectores tradicionales de la burguesía criolla? (a nivel político, claro está).

 

Frente a un contexto de crisis, aprovechar el reordenamiento para rearmarse

Si bien el país tiene mucha crisis, es preciso señalar las oportunidades que se alzan para seguir construyendo la izquierda anticapitalista. Como ya se dijo, el gobierno de Chaves es uno que no logra acumular éxitos propios (más allá de aplicar los proyectos del PAC) esta dinámica no parece que vaya a cambiar en el futuro (en este momento intenta revivir la venta del BCR, frente a su nula iniciativa en otros temas).

Además, el tejido social parece estar cada vez más descompuesto en la medida en que se incrementa la violencia y no hay trabajo, junto al desmantelamiento del Estado y las conquistas sociales las cuales garantizaron cierto nivel de bienestar social.

En todo lo anterior se abren nuevos cuestionamientos, por ejemplo, hoy en día para la juventud de la clase trabajadora su única expectativa es nacer, crecer y morir pobre, mientras que los ricos nacen, crecen y mueren ricos; los mecanismos de “movilidad social” están muy agotados. Esto abre nuevos cuestionamientos en el sector, por ejemplo, puede que eso haya influido en la aceptación de las propuestas anticapitalistas en la UCR (hablar de becas ajustadas al costo de la vida, en contra de los recortes e impuestos a los grandes capitales).

De la misma manera, el movimiento feminista muestra sensibilidad respecto a la situación país: este año fue la punta de lanza que cuestionó el aumento de la violencia policial, junto a problemáticas internacionales: tuvo un gesto de solidaridad internacional con la causa Palestina. Además, como ya se dijo, son sectores que tienen una recomposición.

Esto lleva a plantear como ambos sectores (feminista y estudiantil) tienen espacio para construir y llevar políticas que cuestionen el capitalismo y al gobierno neoliberal y autoritario, el éxito de la campaña por becas es parte de ello: un tema gremial el cual tiene diálogo con la precarización de los ingresos de la población.

Los sectores que vienen más atrás, tanto el ecologismo como el sindicalismo, igual tarde que temprano pueden empezar a abrir espacios. Lo concreto es que hay una crisis ecológica y el calentamiento global hacen que el tema sea sensible, junto a ello las intenciones del gobierno por reactivar Crucitas o explotar petróleo (de llevarse adelante) podrían dinamizar el sector.

Si bien la situación del movimiento sindical parece compleja, en el principal sector (público) hay mucho recargo de trabajo y otras dinámicas de inestabilidad como el interinazgo que pueden complicar la participación sindical. Sin embargo, ¿Hasta qué punto aguantará la gente que sus ingresos sean golpeados, mientras los ricos evaden impuestos y pagan menos? Sumándole la terrible desigualdad salarial que está generando la Ley de Empleo Público, esta es una pregunta que sólo el desarrollo de la lucha de clases puede responder.

Conforme pasa el tiempo el gobierno se desmorona, no tiene un apoyo real de sectores consolidados de la burguesía (sólo unos cuántos parasitarios) y también pierde el apoyo de las encuestas, tal parece que su único “apoyo” comienza a ser la desmovilización social. Al tiempo que, al no tener mecanismos para descomprimir vía “diálogo” puede estar cosechando un cúmulo de reclamos populares los cuales le podrían estallar en la cara y el optar por medidas más represivas puede condimentar ese descontento.

Para finalizar, aun cuando la situación parece adversa hay que recalcar como se abren espacios para el cuestionamiento y el agite de políticas anticapitalistas que comienzan a tener cierto calado en la consistencia de algunos sectores, aún pequeños pero que pueden ir creciendo en la medida en que todo se va al basurero.

Invitamos a quienes leen estas notas a sumarse a construir ¡Ya Basta! Las Rojas y el Nuevo Partido Socialista para seguir brindando herramientas políticas y de lucha para derrotar el proyecto capitalista que lo ha producido es más desigualdad, opresión y explotación.

 

Notas

1 Izquierda Web.cr. https://izquierdaweb.cr/nacional/un-gobierno-senalado-mientras-sigue-creciendo-la-bronca/

2 Izquierda Web.cr. https://izquierdaweb.cr/nacional/a-un-ano-del-gobierno-de-chaves-entre-la-crisis-la-pugna-y-la-bronca/

3 Semanario Universidad. https://semanariouniversidad.com/pais/pais-pierde-a-sus-jovenes-por-muertes-violentas-en-homicidios-accidentes-de-transito-y-suicidios/

4 La Nación. https://www.nacion.com/el-pais/salud/denuncias-por-violencia-intrafamiliar-en-contra-de/VK3IWKHLSJG4VN2E6KFKY7JLHE/story/

Estado de la Nación 2023. https://estadonacion.or.cr/informes/

INEC. Sistema información Encuesta Continúa de Empleo.

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