• Los niveles de pobreza han disminuido con respecto al año anterior, pero se mantienen por encima de los niveles pre pandémicos.

Johan Madriz

El INEC publicó este jueves los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares 2021, efectuada durante el mes de julio. Reporta que los niveles de pobreza han disminuido con respecto al año anterior, pero se mantienen por encima de los niveles pre pandémicos.

La pobreza por insuficiencia de ingresos llegó al 23%, es decir 383,5 mil hogares. Es 3,2 puntos porcentuales (p.p.) más baja que la del 2020, pero 2 p.p. por encima de la del 2019. En la zona urbana la incidencia baja al 21,8% y en la rural aumenta hasta el 26,3%. De esta forma, este año se sitúa como el segundo con mayor porcentaje desde 2010, siendo el primero el año anterior.

En términos de personas la pobreza se sitúa en un 26,2%, lo cual representa 1,3 millones de personas.

En cuanto a la medición de la pobreza multidimensional, esta se ubica en un 16,4% (273 mil hogares), con una incidencia de 12,7% en la zona urbana y 26,5% en la rural. Por su parte la intensidad (promedio de privaciones) se estima en 26,5%.

La pobreza extrema, es decir, quienes no logran satisfacer las básicas necesidades alimentarias y no alimentarias, se mantiene prácticamente sin cambio, afectando a 104,5 mil hogares (6,3%). La cifra baja 0,7 p.p. con respecto a 2020 pero 0,5 p.p. superior al 2019. En términos de personas son 376,8 mil personas (7,3%) en esta condición.

Por otro lado, la encuesta refleja un aumento en los niveles de ingreso. El ingreso promedio mensual por hogar aumenta un 11,2% llegando a ₡991.568 (por debajo del ₡1.016.358 de 2019). En términos per cápita también hay un aumento (15%) para ubicarse en ₡375.527 mensuales (similar al nivel del 2019). En cuanto al ingreso por salario pasa de ₡560.143 en el 2020 a ₡629.212 este año.

Estas cifras son estimaciones y promedios, es decir, que disfrazan los extremos. La economía costarricense ha potenciado los sectores exportadores, principalmente ubicados en zonas francas. Este sector emplea una menor cantidad de mano de obra, pero especializada y en general mejor pagada. Por el otro lado, una gran parte de la clase trabajadora se enfrenta al desempleo, la precarización y bajos salarios.

Las grandes diferencias quedan patentes en la estimación del coeficiente Gini que se valoró en 0,524 puntos, reflejando una enorme desigualdad en los ingresos.

Este es el reflejo de un país que ha sido sometido a un gran ajuste con ataques a los salarios, las pensiones, recortes al gasto social y redireccionamiento de recursos para pagar la deuda. Al gobierno no le ha temblado la mano para llevar adelante todas las medidas exigidas por el empresariado, supuestamente para cuidar el empleo y evitar la pobreza, pero es una falsedad. Son justamente esas medidas las que tienen sumida a un cuarto de la población en la miseria.

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