Rusia tomó Lisichansk y ya domina la totalidad de Lúgansk

Las fuerzas rusas avanzan hacia el control total del Donbás. Luego de la conquista de Lisichansk, el Kremlin dirige sus fuerzas hacia Sloviansk y Karamatorsk, las únicas ciudades bajo control ucraniano en Donetsk.

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Zelensky anunció este domingo la retirada de las tropas ucranianas que estaban defendiendo desde hace varias semanas la ciudad de Lisichansk, en la provincia de Lúgansk. Con la caída de esa localidad, Rusia completó el control sobre el territorio de la autoproclamada «República Popular de Lúgansk», una de las dos regiones que Rusia reclama como «independientes» en el Donbás.

Rusia avanza en la partición de Ucrania

Las fuerzas de Putin han logrado un dominio indiscutido en el este y sur del país. Al control total de Lúgansk se suma la fuerte presencia rusa en el Dónetsk y en Crimea, territorio anexado a Rusia en 2014. Rusia ha logrado establecer el famoso «pasillo» entre el Donbás y Crimea hacia el Mar Negro, una victoria posicional que podría ser irreversible para el gobierno de Zelensky.

Tras la retirada de las fuerzas ucranianas, el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, declaró que Lúgansk ya está «completamente liberado».

Ahora Putin dirige su mirada hacia Sloviansk y Karamatorsk, las únicas dos grandes ciudades que permanecen bajo control ucraniano en Donetsk. Denis Pushilin, líder pro – ruso de Donetsk, declaró a medios internacionales que las fuerzas que combatieron en Lisichansk ya se están desplazando hacia su región. «Surgimos (como república) junto a Lugansk, así que también liberamos los territorios juntos, claro está, con apoyo de Rusia, sin la cual esto sería imposible», afirmó.

El asedio sobre Sloviansk ya ha comenzado. Pocas horas después de la caída de Lisichansk, las autoridades ucranianas advirtieron sobre bombardeos a gran escala en Sloviansk. Pero el ataque parece ser aún moderado. Distintos analistas y expertos bélicos señalaron que lo más probable es que el grueso de las fuerzas rusas tarden algunos días (o semanas) en estar listas para un ataque a gran escala sobre Sloviansk.

Aún así, de hacerse realidad un avance por tierra sobre Sloviansk, las posibilidad de que las fuerzas ucranianas resistan son pocas. A la superioridad numérica y logística de las fuerzas rusas en la región se suma la presencia de las milicias pro – rusas del Donbás y el aislamiento de la ciudad, cercada por el dominio ruso.

El tiempo será decisivo para ambos bandos. Si Rusia ataca Sloviansk y Karamatorsk antes de reponer sus fuerzas, podría sufrir reveses inesperados. Pero si espera demasiado, la llegada de nuevo armamento proveniente de la OTAN también podría complicar el avance ruso. Lo que es seguro es que el mapa de la guerra en Ucrania está terminando de reconfigurarse, tal y como lo anticiparon los especialistas. Tras desistir en la idea de tomar Kiev, Putin optó por una estrategia de dominio territorial sobre las regiones pro – rusas para forzar una «partición» de Ucrania.

El costo de la victoria

«En unas condiciones de superioridad notable de las fuerzas de ocupación rusas en artillería, aviación, sistemas de lanzacohetes múltiples, municiones y personal, la continuación de la defensa de la ciudad tendría consecuencias fatales», informó el Estado Mayor General ucraniano en un comunicado.

La superioridad de las fuerzas rusas era un dato sabido con anticipación por Zelensky y el Ejército ucraniano. Aún así, Ucrania decidió aplazar todo lo posible la retirada de Lisichansk para hacer mermar las fuerzas rusas en la región.

Y, en cierta medida, lo han logrado. Los cálculos más conservadores estiman que Rusia perdió 7.000 soldados en la toma de Lisichansk. Oleksiy Arestovych, asesor de Zelensky, declaró que los rusos perdieron «tres brigradas de militares y varios batallones de tanques». Además calificó la defensa de Lisichansk como «una operación militar exitosa» a pesar de la retirada.

Según Arestovych, la intención del ejército ucraniano era retrasar el avance de las fuerzas rusas y causarle bajas masivas. Así se esperaba propiciar contraofensivas en otras zonas del frente y ganar tiempo hasta la llegada de armamento desde Occidente.

Zelensky parece haberse visto forzado a renunciar al dominio del Donbás para retomar control sobre el centro y norte del país. Mientras caía Lisichansk, las autoridades ucranianas informaron avances de sus tropas en las regiones de Járkov (noreste) y Jersón (sur), esta última cercana a Crimea.

Es difícil prevenir los próximos desarrollos de la guerra. Pero la tendencia actual parece sugerir un desarrollo más «estático» de los combates. Rusia enfocará sus fuerzas en completar el dominio de Donetsk y Ucrania intentará asegurar las principales ciudades del del país.

Las próximas semanas podrían ser decisivas para el desarrollo y desenlace del conflicto. De efectivizarse una partición «de facto» del territorio ucraniano, estaríamos arribando a un cambio de las relaciones de fuerza entre ambos bandos que podría extenderse en el tiempo. Este parece ser el escenario que busca Putin.

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