Rusia: los trabajadores pagan el costo de las sanciones con despidos y licuación de sus salarios

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  • Por el cierre de empresas y la devaluación del rublo, quienes más sufren las consecuencias de las sanciones de occidente no son los “oligarcas rusos” sino la clase trabajadora.

Redacción

A pesar de que la propaganda occidental haga hincapié en las medidas contra Putin y la «oligarquía rusa», lo cierto es que la masiva batería de sanciones que EE.UU. y los países de occidente están aplicando contra Rusia ha generado que la situación de los rusos «de a pie» empeore drásticamente en unos pocos días.

Por el éxodo masivo de empresas y la devaluación del rublo, la clase trabajadora rusa es la que está pagando los costos de la faceta económica de la guerra.

En primer lugar, porque cientos de empresas multinacionales han comenzado a cerrar sus actividades en el país, y muchas de ellas tenían una planta laboral de miles de trabajadores que, de un día para el otro, quedaron en la calle.

Por ejemplo la multinacional Pepsico, que hasta antes de la guerra contaba en Rusia con su tercer mayor implantación a nivel mundial en términos de planta laboral, sólo superada por su casa Matriz en EE.UU. y luego México. Se calcula que la famosa marca de gaseosas emplea en total a unas 60.000 personas en Rusia.

Otras famosas multinacionales que también están retirándose de Rusia empleaban a miles de personas: McDonald’s a unos 62.000, Ikea otros 12.000, mientras que la cadena de café Starbucks contrataba de manera directa a 2.000 personas. Sólo contando un pequeño puñado de empresas, hablamos de miles y hasta cientos de miles de despidos.

Algunas de estas empresas han intentado maquillar su decisión anunciando que mantendrán algún tipo de «ayuda económica» o resarcimiento a sus empleados. Pero sólo será un paliativo si el conflicto se prolonga en el tiempo y estas marcas definitivamente no regresan.

Devaluación e inflación golpean los salarios

Otra de las principales consecuencias financieras de las sanciones ha sido el derrumbe del rublo. Mientras a principios de este año la moneda rusa cotizaba a 75 RUB por dólar estadounidense, ahora un dólar estadounidense se cambia por casi 137 rublos, es decir, una devaluación de casi el 90%.

La devaluación de por sí ya significa un duro golpe a los salarios de los trabajadores rusos (en una economía que tiene una alta dependencia a productos importados cuyo precio se calcula en dólares o euros), pero esto a su vez afecta a todos los precios de la economía por los efectos de la depreciación de la moneda en la inflación.

Algunos analistas ya prevén que la inflación daría un salto este año hasta llegar a un 10%, aunque esto puede aumentar si el conflicto bélico se prolonga así como las sanciones.

Para cubrirse de la devaluación y los aumentos de precios, miles de rusos han corrido estos días hacia los bancos con el objetivo de proteger sus ahorros cambiándolos por moneda extranjera.

Sin embargo, a partir de ayer el gobierno de Putin estableció una fuerte restricción que les impide a los rusos comprar divisas, por lo menos hasta el 9 de septiembre de este año.

Esta medida se explica debido a que la prohibición de EE.UU. a la importación del petróleo y gas rusos producirán una fuerte caída en la entrada de dólares al país euroasiático. Pero quienes sufrirán las consecuencias de dichas medidas serán las mayorías trabajadoras.

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