Renato Assad: «Bolsonaro fue derrotado porque hay reservas de lucha entre los trabajadores y la juventud»

Intervención del dirigente de la juventud de Socialismo o Barbarie Brasil en la charla "El anticapitalismo recorre el mundo" del Tercer Campamento Anticapitalista del ¡Ya Basta!

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Es una alegría inmensa estar acá en el campamento, es la primera vez que vengo, es muy lindo, es hermoso. Vinimos con una delegación de jóvenes que están impresionados con toda la estructura y con tantos jóvenes que se juntan a intercambiar interpretaciones, reflexiones sobre un mundo que está en crisis y que no nos da una perspectiva humana, sino al revés, nos masacra y nos masacra.

Para tratar un poco lo de Brasil, que creo que ustedes ya discutieron un montón el año pasado, en todo el mundo se discutía Brasil, porque fue una especie de laboratorio de la extrema derecha, que se combinó un gobierno autoritario, no hubo un cambio de régimen como decía el PTS cuando cayó Dilma, pero sí hubo una ofensiva reaccionaria que puso en pie ataques muy duros a la clase trabajadora, que respondieron en las calles, pero que no logramos revertir los ataques por las traiciones sistemáticas de la burocracia y del reformismo. Bueno, Bolsonaro electo en 2018, un gobierno reaccionario, ultra reaccionario, sin cambio de régimen, pero con una agenda ultra liberal de ataques. Llegamos al año pasado, final de año, ¿qué va a pasar en Brasil? Estaba Lula, estaba Bolsonaro, ¿quién gana? ¿qué hacemos? ¿qué táctica? Todo un lío, había un montón de elementos políticos y una inestabilidad permanente, una polarización, y bueno, sucedió la derrota de Bolsonaro, sucedió la derrota de un facho que es un fenómeno muy importante en Brasil, fue una derrota importantísima de la derecha. Pero, no fue una victoria del frente amplio burgués de conciliación de clase de Lula, fue una victoria a pesar de este frente, porque había reserva de lucha. Bolsonaro tenía todo el aparato del Estado para ganar las elecciones, metió guita en todo, toda la burguesía haciendo propaganda adentro de los locales de trabajo y no ganó, no ganó porque la clase trabajadora no es idiota, hizo su experiencia y vio que no podía seguir con un gobierno de esos, no generó un romance con Lula y el reformismo; no es eso pero hay expectativas.

También se combinó un elemento muy interesante, acá estamos entre jóvenes, o sea se combinó marchas independientes con elementos de espontaneidad de la juventud que copaba la calle para derrumbar a Bolsonaro en 2020 y 2021, y no logramos porque no logramos pasar la etapa de ultra vanguardia o amplia vanguardia, y una vez más, la burocracia, el PT, todos traicionaron porque metieron todas las fichas a las elecciones, y casi pierden las elecciones. Si hay un mes más de elecciones, el frente amplio de Lula perdía las elecciones. Un crimen político, una traición histórica. Dentro de todo eso, de este lío, estaba el papel de la izquierda revolucionaria. Nosotros estamos en el PSOL, un partido amplio que no puedo desarrollar acá, pero un partido de corrientes trotskistas con mucha tradición y que capitularon todos a Lula, se fueron al frente amplio sin ninguna crítica. Hicieron del programa del PT, de la burocracia, de los reformistas sin reformas, su programa; o sea, un crimen, y nosotros dijimos «chau PSOL, nos vamos, porque queremos independencia de clase», o sea es un principio vinculado a la idea estratégica de la lucha por el socialismo, y en eso se abrió espacio.

Por eso están acá estos chicos, porque nosotros llevamos a la Universidad un cartel que decía: «PSOL traicionó la lucha, necesitamos un frente de independientes» y ellos miraron el cartel y dijeron: «bueno, ¿qué está pasando?». Entonces la juventud también se forjó en la lucha contra Bolsonaro, se forjó también un fenómeno muy interesante, que es un proceso subjetivo permanente, y ahora se retoma la experiencia con el PT, con el reformismo, va a haber contradicciones este año y en el gobierno. Nosotros, la izquierda, tenemos una tarea muy dura para dar significado político a las cosas, esclarecer la naturaleza política del gobierno burgués de Lula. No solo denunciar, pero también sacar un programa, hay que refundar el país sobre bases anticapitalistas, con toda la proporción, un grupo chico que crece, etc, etc, pero en la vanguardia hay mucho espacio para construir, hay odio, y hay que dar significado de clase al odio, y hay que darle un cuerpo a este odio que sea coherente, consecuente, disciplinado, centralizado, un cuerpo que sea internacionalista y revolucionario. Y es por eso que estamos acá en este campamento, por eso hicimos todo el esfuerzo de venir de Brasil para intercambiar las reflexiones, para mirar una juventud y decir cuando estamos acá y miramos a los cientos de jóvenes, estamos mirando a un futuro posible de otra sociedad, de una sociedad sin explotación y sin opresión, de una sociedad donde la clase trabajadora se autoemancipe y emancipe a toda la humanidad. Por eso venimos y hacemos ese esfuerzo. Entonces la cuestión política es que va a seguir la doble pelea, para pelear contra la extrema derecha que va a seguir, que está desorientada, porque Bolsonaro, como dijo Boby, se quedó como un león sin dientes, está en Estados Unidos llorando, está ahí, ¿quién dirige a la ultraderecha? No se sabe, pero él sigue siendo una fuerza política, una fuerza social que hay que combatirla. Ahí sí, con los criterios, con la política de unidad de acción en las calles, con todos los sectores pero con independencia de clase, algo que tampoco hizo el PTS, no fue a una marcha por la unidad de acción, llamaron al voto nulo avergonzados, no sacaron la posición pública, «votamos nulo, pero no decimos nada que votamos nulo», cualquier cosa. Entonces la corriente estuvo bien ahí en esta pelea, y vamos a seguir con esta pelea de unidad de acción con todos los sectores para derrotar a la extrema derecha, pero sacando la importancia de intervenir con un programa independiente, anticapitalista, sumando jóvenes que tienen odio de clase, y a ese odio de clase queremos darle significado, porque el socialismo no es solo una posibilidad, sino una necesidad histórica, como decía Rosa Luxemburgo.

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