La encrucijada de Guatemala: entre el golpismo y el levantamiento popular

Es necesario luchar para que se respete el voto, sin colocar confianza política en Arévalo, como parte de la defensa del derecho a decidir del pueblo chapín y que no sea la burguesía quien imponga desde arriba sus candidaturas.

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La situación política de Guatemala continúa desarrollándose de forma compleja, desde unas elecciones con distintas candidaturas proscritas, como la de Thelma Cabrera (MLP). Junto con el apoyo de sectores de la burguesía a Zury Ríos (hija del dictador Ríos Montt) y unos resultados electorales que dieron la sorpresa, una mayoría de la población salió a votar contra el “Pacto de Corruptos” (denominación popular para referirse al círculo de partidos y figuras burguesas que controlan el Estado en Guatemala) en las elecciones de junio y le dio el pase a segunda vuelta a Bernardo Arévalo (centro -izquierda), con elecciones en agosto, las cuales fueron ganadas por el mismo con la mayoría de los votos.

Cuando parte de la burguesía salió del shock, vino la primera respuesta: detener la declaración de resultados electorales, alegar el fraude de Arévalo y hacer un reconteo; pero el resultado no varió: pasaban a segunda ronda Torres y Arévalo.

Ante esto, optaron por la “vieja confiable” en este proceso electoral: proscribir el partido Semilla. Esta maniobra estuvo a cargo del fiscal Curruchiche de la FECI (Fiscalía Especial contra la Impunidad), la cual fue una instancia judicial creada -en el marco de la CICIG- para investigar la corrupción en el país centroamericano; sin embargo, con el viraje en los gobiernos de Jimmy Morales y Alejandro Giammattei, se transformó en una institución que resguardaba la corrupción.

A pesar de los intentos de la Fiscalía y el Ministerio Público, no lograron la proscripción; por un lado, debido a la oposición del Tribunal Electoral (quienes decidieron mantener al partido dentro de la contienda electoral, ya que legalmente no se puede sacar a ningún partido en este punto del proceso electoral) y, por el otro, comenzaron manifestaciones para defender el resultado de las elecciones.

Las manifestaciones se dieron en distintos puntos del país, comenzando por la capital, Ciudad de Guatemala, donde miles de personas se manifestaron horas después del intento de proscripción. La mayor parte de las protestas -visto desde la distancia- parecen estar impulsadas por sectores de la juventud (la Universidad de Guatemala impulsó diversas manifestaciones).

El Ministerio Público, en la intentona de proscribir el partido de Arévalo, allanó el Tribunal Electoral y secuestraron los documentos de este partido. Además, desde Semilla se denuncia que reciben amenazas, por ello contrataron seguridad. Acusaron a uno de los magistrados de “desobedecer a la justicia” por negarse a proscribir el partido Semilla.

Todo este proceso es calificado como “golpe electoral” -más bien una intentona. Entre tanto, los sectores populares y de la juventud colocaron sobre la mesa la discusión sobre el “pacto de corruptos”, que, palabras más palabras menos, se refiere a los sectores burgueses que están al frente del Estado y crearon una red que protege la corrupción articulando diversas instituciones. El voto hacia Arévalo, en principio fue una crítica -expresada principalmente por sectores de la juventud- a estos sectores.

Sin embargo, en esta intentona, las élites corruptas y autoritarias actuaron con torpeza; si algo se ha posicionado en el imaginario de la sociedad guatemalteca es el vínculo entre la candidatura de Arévalo y la defensa tanto de los votos críticos del sistema como un “representante de la democracia” opuesto al pacto de corruptos y las castas que detentan el control del Estado.

En Guatemala está en curso una feroz pugna interburguesa que se traduce en un deterioro paulatino de las libertades democráticas, incluso para figuras dentro de instituciones del régimen. Por ejemplo,  existe persecución a jueces vinculados a investigaciones de corrupción, muchos de los cuales se han exiliado; hay censura y persecución a la prensa, el caso con más resonancia es el de José Manuel Zamora, quien dirigía El Periódico y, en este momento, está encarcelado por cargos de lavado de dinero -con un juicio anómalo donde no lo dejaron presentar una defensa.

En un tercer acto, el golpismo intenta obstaculizar la toma de posesión de Arévalo. Además, el Estado no titubeó en reprimir las movilizaciones que surgieron contra su intento golpista, como demostró con un operativo represivo, en la medida que las manifestaciones colocaban más y más la exigencia de la salida de la fiscal Mora y Currunchiche, principales figuras señaladas de la intentona.

Actualmente, la represión alcanza al movimiento estudiantil -uno de los principales aglutinantes de las movilizaciones– particularmente de la Universidad de San Carlos (USAC). En esta universidad se lleva adelante todo un operativo para encarcelar a profesores y estudiantes referentes tras la toma de la USAC cuando se impuso el actual rector de facto, Walter Mazariegos, por parte del régimen.

Las movilizaciones llevan meses sin cesar, y aglutinan a distintos sectores de la población, desde estudiantes, mujeres, algunos sectores de comercio, transportistas, pueblos indígenas (los 48 cantones) y algunos sindicatos (aunque está participación parece ser menor). En dos meses y medio de lucha se han impulsado distintas acciones, desde marchas, cortes de ruta, concentraciones en distintos edificios de gobierno (principalmente la fiscalía) y otros actos de protesta.

Es gracias al levantamiento popular que el “Pacto de Corruptos” no ha logrado concretar aún  el golpe contra Arévalo. Todo indica que, el camino hasta el traspaso de poderes (14 de enero), estará envuelto en protestas, la única forma de evitar que se consume esta medida reaccionaria que atentaría contra las libertades democráticas elementales, incluyendo el de organización y protesta. Unos días antes de publicar esta nota, estudiantes de la USAC quemaron piñatas alusivas a Consuelo Porras (Fiscal) y Currunchique en la “quema del diablo” contras quienes encabezan (de forma pública) el intento de golpe.

Al escribir esta nota se oficializó la anulación de la elección ganada por Arévalo por parte de la fiscalía, al mismo tiempo la FECI busca encarcelar a Arévalo so excusa de lavado de dinero. Por su parte, el Tribunal Electoral chapín mantiene que el resultado electoral es válido.

La confrontación de criterios entre la fiscalía y el Tribunal Electoral es algo característico del periodo post-elecciones; ambas instituciones mantienen una pugna respecto al resultado electoral (por ello la fiscalía también atacó en varias ocasiones a las magistraturas electorales).

Frente a este nuevo intento por llevar adelante el golpe, Arévalo dio una conferencia de prensa, en la cual no llamó a movilizar para enfrentar el golpismo, limitándose a decir que él fue electo por el pueblo e iba a asumir el 14 de enero. Posterior al intento, varios congresistas estadounidenses que se encontraban en el país dieron su apoyo a Arévalo.

Por otro lado, desde los sectores populares e indígenas ya se están convocando protestas y manifestaciones para defender el resultado electoral. Sin embargo, por el mismo desarrollo de los acontecimientos, aún no es posible ver el impacto real de la nueva amenaza golpista, pero dado los precedentes históricos del país y la profunda crisis política que atraviesa, el movimiento de masas chapín no lo puede tomar a la ligera.

En este momento, mientras por arriba intentan llevar las cosas más a la derecha, es necesario pensar como recomponer la correlación de fuerzas por abajo. En ese sentido, valga hacer una crítica a Semilla (partido de Arévalo) que, si bien es respaldado por un movimiento en las calles -al menos eso se aprecia desde la distancia-, no llama a cuestionar a fondo al régimen capitalista y autoritario guatemalteco; incluso, parece que no busca aglutinar la sensibilidad democrática para fortalecer la lucha y desbordar al régimen.

Desde la corriente Socialismo o Barbarie nos solidarizamos con los movimientos sociales en Guatemala, en particular con el movimiento estudiantil y exigimos la liberación y el levantamiento de todos los cargos de las personas detenidas por participar de la toma de la USAC.

Como ya se ha dicho en notas anteriores, lo ocurrido en Guatemala es, también, un reflejo de la situación en Centroamérica, doñnde el autoritarismo y otros fenómenos de tipo represivo, toman fuerza (ahorita también se habla de “populismo autoritario” o “regresión autoritaria”). Por ejemplo, en El Salvador Bukele recién allanó el camino para su reelección.

La crisis en Guatemala evidencia, por su parte, las reservas de lucha democráticas entre sectores del movimiento de masas del país chapín, más frente al recuerdo de todo el periodo de conflicto armado y genocidio al pueblo maya Ixil. Pero ocupa expandirse y radicalizarse para no sufrir una derrota.

Es necesario impulsar la organización desde abajo, de la clase trabajadora, la juventud, los pueblos indígenas y las mujeres contra las medidas reaccionarias y corruptas que sostienen sectores de la burguesía. Es necesario luchar para que se respete el voto, sin colocar confianza política en Arévalo, como parte de la defensa del derecho a decidir del pueblo chapín y que no sea la burguesía quien imponga desde arriba sus candidaturas.

Además, es muy valioso el poner en cuestionamiento (por izquierda) la función del aparato estatal, como ocurre con la fiscalía. Más allá de la corrupción, sirven para resguardar por la legalidad los intereses de la burguesía y son una expresión del patriarcado y el racismo.

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